“No hay almuerzo gratis”: el dólar barato se convertiría en un dolor de cabeza
Colombia tiene un precio del dólar más barato que la mayoría del mundo, pero la consecuencia en los próximos años afectaría a millones de personas.

La tasa de cambio en dólares que tiene actualmente Colombia es el valor más bajo de los últimos tres años. A simple vista, una razón para celebrar porque en medio de la desvalorización de la divisa estadounidense, el peso colombiano tiene uno de los mejores comportamientos del mundo y eso representa menores costos de importación para materias primas y productos terminados, pero ¿qué hay del otro lado de la moneda?
Un gobierno con una estrategia de endeudamiento que le ha permitido traer más dólares a la economía colombiana y eso, en buena parte, explica un precio del dólar más bajo que en otros países.
Juan Pablo Viera, fundador de JP Tactical Trading explica en Minuto60 que “el dólar estadounidense ha caído alrededor de 15 % a 16 % con respecto al peso colombiano en lo corrido del año (de cerca de $ 4.409 a un promedio de $ 3.741 al 20 de noviembre). En el mismo periodo, el movimiento global del dólar frente a una canasta de monedas ha sido mucho más moderado”.
Y agrega que “varios reportes destacan que Colombia y Brasil han liderado las monedas más fuertes del mundo en 2025, en parte por tasas de interés reales altas y flujos hacia sus mercados de deuda”.
Estrategia pública
En el caso de Colombia, la estrategia de cambiar deuda de hoy por títulos a pagar mañana le ha generado al gobierno ingresos en dólares que trae al país y, para utilizarlos en los gastos diarios, los convierte en pesos. Eso le da fuerza a la moneda local ya que hay más abundancia de la divisa estadounidense.
Dicho de otra manera, Colombia está en cosecha de dólares. En eso, el mercado no es muy diferente al del café: cuando es la época de la cosecha, el precio baja pues sube la oferta del grano y cuando se acaba la temporada para que vuelva a empezar el ciclo, el precio del otrora principal producto de exportación del país vuelve a subir.
Diego Palencia, vicepresidente de Investigaciones y Estrategia de Solidus Capital Banca de Inversión advierte que “el problema de una cosecha de dólares es que distorsiona el precio en el mercado y es probable que muchas personas supongan que esto va a durar mucho tiempo, pero eso tiene una fecha final que es cuando el gobierno deje de endeudarse”.
Una tasa de cambio más baja de lo que los demás países muestran que debería ser genera “un falso sentimiento de confianza que hizo que muchos inversionistas cambiaran su deuda de corto a largo plazo y eso es endeudarse más. Aunque en el papel no aumente el valor porque si bien la tasa de interés está más baja, la pagamos por más tiempo”.
Colombia lanza nueva recompra de bonos globales. pic.twitter.com/kLxNyYTQe0
— MinHacienda (@MinHacienda) November 15, 2025
Un problema de finanzas personales
Imagine que usted tiene una tarjeta de crédito y en los próximos dos meses debe pagar un millón de pesos, con una tasa de interés del 4 %. Sin embargo, usted quiere usar el dinero disponible para darle más mesada a sus hijos y que estos, a su vez, compren cosas de la tienda que tiene la familia para así generar más ingresos y, en el futuro, resolver el pago de la tarjeta de crédito.
Para resolverlo, le pide al banco una refinanciación de la deuda y la entidad le dice que claro que sí, que pague su millón de pesos no en dos sino 12 meses y con una tasa mensual del 1 %. Usted accede porque además de tener más dinero disponible, le van a cobrar una tasa de interés más baja.
El problema que no está viendo es que ese 1 % durante 12 meses equivale a una tasa de interés de 12 % en un año, es decir que al final le habrá entregado al banco $ 1.120.000 en lugar del $ 1.040.000 que le estaban cobrando por pagar en dos meses.
Resaca colectiva
Ni su dinero ni el del gobierno es infinito, y la deuda tampoco se puede estirar y refinanciar por siempre. Aquí viene uno de los dos inconvenientes a los que se enfrentaría el país en el futuro según los expertos: cuando el gobierno deje de traer sus dólares, la tasa de cambio se devolverá hacia el que debería ser su precio en estándares internacionales y eso representa importaciones más costosas y más hueco entre lo que Colombia le vende y le compra al mundo.
El otro inconveniente está en el centro de la discusión entre el Banco de la República y el gobierno de Gustavo Petro: la inflación y las tasas de interés de referencia.
Durante su reunión de octubre, algunos integrantes de la Junta Directiva del Emisor advirtieron que, si se llega a cumplir alguno de los riesgos que están viendo acercarse, las tasas de interés más bien tendrían que subir, la dirección contraria a lo que pide el gobierno.
Las minutas, el documento que resume la discusión mensual del máximo órgano de la autoridad monetaria, destacan que “la mayoría de los miembros de la Junta Directiva que adoptaron la decisión de mantener inalterada la tasa de interés, subrayan que esta es una postura cautelosa de la política monetaria que reconoce los riesgos identificados sobre la convergencia de la inflación a la meta. Los miembros de la Junta concuerdan en que las decisiones futuras de política monetaria dependerán de la evolución observada de la economía y, en particular, de las señales que ratifiquen o indiquen riesgos sobre la convergencia de la inflación a la meta del 3 %”.
Tasas de interés más altas significan menos crédito otorgado a los colombianos y más incentivos al ahorro e inversión. Es decir, menos dinero circulando por el país y por lo tanto menos compras, menos consumo, que a la larga afectan la producción de las fábricas y por lo tanto la oferta de empleo.
En el mundo de las inversiones, esas tasas de interés más altas significan una menor ganancia de la deuda que el gobierno les cambió de plazo con la promesa de pagarles más adelante. Como nadie quiere perder en los negocios, esos inversionistas ya están vendiendo sus títulos a un menor valor pero con más tasas de interés, lo que eleva la cantidad de dinero que debe pagar el gobierno por sus títulos de deuda, los famosos TES.
Además, dice Viera, “a medida que el mercado perciba que el gobierno está usando la deuda externa más como ‘combustible’ para sostener un peso fuerte que como herramienta seria de financiamiento, podrían subir las primas de riesgo y encarecer futuras emisiones de deuda”.
¿Eso qué significa para alguien del común?
Por su parte, Palencia advierte que “esto se soluciona con una contracción lo suficientemente fuerte para que haya recesión y se resetee la economía, pero no es una sorpresa sino parte de un proceso que lleva tres años y cuyas consecuencias podrían durar una década”.
Una recesión significa menos dinero del gobierno disponible para impulsar a la economía ya sea mediante subsidios, contratos o inversiones en cosas como infraestructura.
También significa pérdida de empleos y de ingresos para todos pues con menos dinero circulando, disminuyen las compras y a cambio las fábricas deben mermar el ritmo de producción, para lo cual les quedarían sobrando trabajadores que, de nuevo, tendrían menos dinero en el bolsillo y así vuelve a empezar el ciclo.
Y con menos compras, baja obligada la inflación, los precios se hacen más baratos para incentivar que la gente siga comprando. Si eso sucede, el Banco de la República puede optar por lo contrario a lo que está haciendo y bajar las tasas de interés para que sea más barato endeudarse dentro del país, gastar y darle un nuevo impulso a la economía.
¿Cuándo pasará todo esto? Nadie lo sabe con certeza. Por ahora, lo único claro es que la economía crece más de lo esperado gracias al mayor gasto del gobierno, la inflación subió al 5,4 % y la tasa de desempleo se mantiene por debajo del 9 %. Con esos datos, la Junta Directiva del Banco de la República volverá a la mesa rectangular en la que discutirá su próximo movimiento.
