La Contraloría le dijo sí a De la Espriella: acompañará el "empalme anticorrupción"
El órgano de control fiscal aceptó la invitación del gobierno entrante. Restrepo lo celebró y habló de una "cruzada por la verdad".

El empalme anticorrupción del gobierno entrante sumó un respaldo clave. La Contraloría General de la República aceptó la invitación de Abelardo de la Espriella para acompañar el proceso de transición.
La confirmación llegó en una carta dirigida al vicepresidente electo, José Manuel Restrepo, quien lidera el empalme. El anuncio lo celebró el propio Restrepo, que enmarcó el proceso como una defensa de los recursos públicos.

José Manuel Restrepo celebró la participación de la Contraloría en el empalme. Foto: Colprensa.
¿Qué dijo Restrepo sobre el acompañamiento?
El vicepresidente electo agradeció la decisión del órgano de control en sus redes. Insistió en que el empalme no busca perseguir a nadie, sino garantizar la transparencia.
Agradecemos la respuesta de la @CGR_Colombia y su decisión de acompañar el Empalme Anticorrupción liderado por el presidente electo @ABDELAESPRIELLA.
— José Manuel Restrepo Abondano (@jrestrp) July 5, 2026
Este no es un escenario de confrontación ni de persecución. Es una cruzada por la verdad, la transparencia y la defensa de los… pic.twitter.com/fi5EGXufsi
"Este no es un escenario de confrontación ni de persecución. Es una cruzada por la verdad, la transparencia y la defensa de los recursos de todos los colombianos", escribió Restrepo.
En un video, amplió el mensaje y valoró la participación del ente de control. "La participación de la Contraloría es una demostración de la legitimidad de un proceso que lo único que busca es generarle transparencia y claridad a los colombianos sobre cómo se recibe el país", afirmó.
Restrepo remató con la consigna del nuevo gobierno. Dijo que cada documento, contrato y decisión "deben estar a la luz del país", para "construir juntos la patria milagro que eligieron los colombianos".

José Manuel Restrepo expuso ocho alertas sobre el estado del país en el empalme. Foto: Colprensa.
¿Qué dice la carta de la Contraloría?
La respuesta oficial la firmó el contralor general encargado, Carlos Enrique Silgado Betancourt, con fecha del 5 de julio. En ella, la entidad confirma su disposición a participar.
"Agradezco la invitación y celebro esta iniciativa, orientada a fortalecer la transparencia, la continuidad de la gestión pública y la adecuada protección de los recursos del Estado", señala el documento. La Contraloría enmarca su rol en los "principios que orientan la función pública y el ejercicio del control fiscal".
El órgano aclaró, eso sí, los límites de su participación. Precisó que actuará "con estricto respeto por la autonomía e independencia institucional" y bajo los principios de "colaboración armónica entre los órganos del Estado", dentro de sus competencias constitucionales.
¿Quién coordinará por la Contraloría?

a Contraloría designó a una enlace para el empalme anticorrupción. Foto: Colprensa.
Para articular el trabajo, la entidad designó una funcionaria de alto nivel como enlace. Se trata de Alejandra Sánchez Lozada, secretaria privada del despacho del contralor y contralora delegada para el Sector Comercio y Desarrollo Regional.
Según la carta, Sánchez Lozada "liderará la coordinación del equipo de la Contraloría General de la República que participará en este ejercicio y actuará como enlace institucional". Su rol será servir de puente con las comisiones de trabajo que se conformen en el empalme.
En qué consiste el empalme anticorrupción
El proceso que ahora acompaña la Contraloría es una apuesta central del gobierno entrante. De la Espriella lo instaló como el "primer Empalme Anticorrupción en la historia de Colombia".
El mecanismo se apoya en una estrategia llamada "Arca de Noé", preparada durante ocho meses. Está conformada por 22 mesas técnicas y más de 1.200 expertos, que buscan identificar posibles irregularidades en el manejo de los recursos del gobierno saliente.
Restrepo ha dicho que el objetivo es rastrear el "malgasto de recursos en obras no terminadas y en decisiones equivocadas". Según el equipo entrante, ya han accedido a cerca del 75% de la información sobre cómo se movió el Estado en el último cuatrienio.

El vicepresidente electo habló de una "cruzada por la verdad" en el empalme. Foto: Colprensa.
El pulso con el gobierno saliente
El acompañamiento de la Contraloría llega en medio de una transición tensa. A diferencia de otros empalmes, este se da sin diálogo directo entre Petro y De la Espriella, y marcado por advertencias mutuas.
El gobierno saliente ha pedido mesura. El ministro de Hacienda, Germán Ávila, que coordina la transición por parte del Ejecutivo, ha insistido en que "no hay cogobierno" y en que el mandato de Petro va hasta el 7 de agosto. "Podemos hacer dos tipos de empalme: uno confrontacional o uno tranquilo", dijo.
Restrepo, por su parte, ha lanzado varias alertas sobre presuntos contratos y nombramientos de última hora. Ha pedido a los organismos de control estar atentos: "Señora fiscal, señor procurador, contralor, actúen", expresó en días recientes.

El ministro de Hacienda, Germán Ávila, coordina el empalme por el gobierno Petro. Foto: Colprensa.
El telón de fondo
La entrada de la Contraloría se suma a un marco de vigilancia que ya se venía tejiendo. Días antes, ese mismo órgano y la Procuraduría habían emitido una directiva conjunta para regular la transición.
La Directiva Conjunta 001 de 2026, firmada el 30 de junio, les recordó a los funcionarios del gobierno saliente su deber de entregar informes de gestión completos y verificables. El documento advirtió que incumplir esa obligación puede derivar en investigaciones disciplinarias y fiscales.
Con el acompañamiento de la Contraloría, el empalme suma una capa de control fiscal a la revisión de las cuentas del gobierno saliente. El proceso, según lo acordado, deberá cerrarse antes de la posesión.
De la Espriella asume el poder el 7 de agosto. Hasta entonces, el empalme anticorrupción seguirá siendo uno de los focos de la transición, ahora con la Contraloría como testigo de un proceso que el gobierno entrante insiste en mostrar como su primera gran bandera.
