Las primeras advertencias, con número en mano, sobre el efecto del salario mínimo 2026
Colombia empezó el nuevo año con unas tasas de interés más altas en los bonos de deuda pública del Gobierno Nacional.

El efecto del salario mínimo de $ 1.750.905 en Colombia ya muestra sus efectos en más cosas que el debate por la subida de los precios de la vivienda de interés social (VIS) y la de interés prioritario (VIP). Además de las actualizaciones de cálculos y advertencias, los intereses de la deuda pública iniciaron el año al alza.
Solo durante el primer día hábil del 2026, los intereses de los bonos colombianos TES llegaron al 13 % para los bonos a cinco y 10 años y a 11 años para los bonos a un año. Esto significa que se desvalorizaron, pues a cambio de venderlos a un precio menor del inicial, los inversionistas piden una mayor tasa de interés para compensar su inversión.
📈 Así arranca 2026 el costo de la deuda del Gobierno
— Diego Montañez-Herrera (@DiegomontanezH) January 5, 2026
Desde ene-2022:
🟡 TES 10a: 8,6% → 13,2%(+53%)
🔵 TES 5a: 7,8% → 12,9%(+66%)
🔴 TES 1a: 5,3% → 11,3%(+111%) 👀
📌 Más déficit, deuda y SMMLV (+23%) = riesgo fiscal
TES más caros → crédito + caro y + presión sobre vivienda https://t.co/NZXPFwgdAq pic.twitter.com/3I7EQUkenc
Esto, sin que el Banco de la República moviera un solo dedo. El único cambio que hubo en los últimos días del 2025 fue el anuncio del gobierno de aumentar en 23 % el salario mínimo, lo que significa que esa misma instancia necesitará mayores recursos para pagar salarios, pensiones y el resto del presupuesto nacional.
¿Cálculos apocalípticos?
Desde el anuncio del incremento del salario mínimo, el presidente Petro y su gabinete han insistido en que esto tiene un efecto mínimo en la inflación y que más bien debería impulsar el crecimiento económico. En ese discurso, también le han advertido a los empresarios que no trasladen la subida del salario mínimo a los precios a los consumidores.
Sin embargo, los efectos ya empezaron. Por ejemplo, la curva de tasas de interés atada al indicador bancario de referencia (IBR) muestra que los bancos del país, tanto para prestar dinero como para recibirlo para invertir, espera que el Banco de la República aumente sus tasas de interés durante el 2026 para contrarrestar el efecto inflacionario del salario mínimo.
El equipo de investigaciones económicas de Corficolombiana destaca que “las tasas de los TES aumentaron, especialmente en la parte media de la curva, mientras que la curva swap IBR descuenta cerca de 300 puntos básicos adicionales de aumento en la tasa de política monetaria a 12 meses”. En otras palabras, el mercado espera que las tasas de interés lleguen, al menos, al 12,25 %.
La razón es que la inflación aumentaría hasta entre 6 % y 7 % durante el año, con lo que el Emisor completaría seis años consecutivos sin cumplir la meta de largo plazo.
Laura Clavijo, directora de investigaciones económicas, sectoriales y de mercado de Grupo Cibest explica que el impacto llegaría por tres lados: las empresas pasarían parte del aumento del salario mínimo a los precios que cobran por sus servicios y bienes, mientras que “el mayor ingreso de los hogares que devengan alrededor de un salario mínimo sostendría el consumo, en particular en servicios, donde la desinflación suele ser más lenta. Tercero, el salario mínimo actúa como ancla para otros salarios, contratos y tarifas, reforzando los mecanismos de indexación y estableciendo un ‘piso’ en la formación de precios que retrasa la convergencia hacia la meta inflacionaria”.
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Por su parte, el equipo de investigaciones económicas de Banco de Bogotá advierte que ese no es el único factor que golpearía a la inflación durante el 2026 y que el cálculo del 6 % podría resultar incluso optimista.
“El escenario está sujeto a cambios dada la elevada incertidumbre en cuanto al resultado de las elecciones locales; la materialización e intensidad de un probable Fenómeno de El Niño en el segundo semestre; la definición de la reforma pensional, del Sistema General de Participaciones (SGP) y de los decretos de emergencia económica y repatriación de recursos de los fondos de pensiones; el ruido geopolítico internacional, entre otros. Por el momento, los sesgos son alcistas”, indica el análisis del equipo del Banco de Bogotá.
El primer reto para enfrentar a estos cálculos lo tendrá el Banco de la República el próximo viernes 30 de enero, cuando la Junta Directiva se reúna por primera vez en el año con la obligación de tomar una decisión sobre las tasas de interés de política monetaria que regirán hasta finales de marzo, cuando se dé el siguiente cambio de tipos de referencia.
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