Hidroituango: Procuraduría exige a la Anla destrabar el permiso ambiental para evitar racionamiento
El Ministerio Público alerta que la norma ambiental actual impide llenar el embalse a tiempo para asegurar la energía del país a principios de 2027.

La Procuraduría General de la Nación dio este lunes un plazo de cinco días hábiles a la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla) para definir cómo operará el embalse de Hidroituango ante la sequía que se avecina. La entidad disciplinaria exigió una respuesta frente a una petición de modificación de licencia que presentó la generadora hace más de dos meses.
El Ministerio Público busca evitar que falte energía durante el próximo fenómeno de El Niño, que es un periodo en el que llueve mucho menos y los ríos bajan su nivel.
Para prepararse, la empresa que genera la energía pidió cambiar temporalmente algunas reglas sobre el uso del agua en Antioquia. La idea es guardar suficiente agua antes de que disminuya el nivel de los ríos.

Nivel del río Cauca depende de las descargas que haga Hidroituango. Foto: Colprensa.
¿Qué dice la petición de Hidroituango a la Anla?
La empresa Hidroituango S.A. E.S.P. presentó una solicitud formal para que, de manera temporal, se suspendan algunas de las restricciones que hoy existen para llenar la represa de Hidroituango.
Estas restricciones están establecidas en la Resolución 2306 de 2019 y determinan dos cosas importantes: hasta qué nivel se puede almacenar el agua y qué tan rápido puede subir el nivel de la represa.
Según los estudios técnicos incluidos en el expediente, estas reglas pueden hacer más lento el almacenamiento de agua, especialmente durante las épocas en las que llueve poco. Con las reglas actuales, el Ministerio Público calculó que la represa necesitaría aproximadamente 187 días para llegar al nivel considerado óptimo.
Ese nivel está en la cota 420 metros sobre el nivel del mar (m. s. n. m.). En términos sencillos, significa que la superficie del agua debe llegar a una altura de 420 metros sobre el nivel del mar. Alcanzar esa altura es técnicamente necesario para que la central hidroeléctrica pueda generar energía de manera continua.
La Procuraduría señaló que, si se aplicaran nuevamente las reglas de operación de la Resolución 1891 de 2009, el mismo proceso podría hacerse mucho más rápido: en unos 50 días, en lugar de 187.
La diferencia se debe a que la Resolución 1891 de 2009 permitía que el embalse se llenara a una mayor velocidad. Sin embargo, después de la emergencia ocurrida durante la construcción del proyecto, la autoridad ambiental decidió establecer reglas más estrictas en 2019.
El objetivo de esas nuevas restricciones era reducir las presiones sobre la estructura de la represa y evitar riesgos para su seguridad.
¿Por qué hay riesgo para el suministro de energía en 2027?
La demora en el trámite ambiental puede dificultar la capacidad del Sistema Interconectado Nacional (SIN) para responder si Colombia necesita más electricidad. El SIN es la red que lleva la energía desde las plantas que la producen hasta los hogares, comercios y empresas de todo el país.
Si se mantienen las restricciones actuales para almacenar agua en Hidroituango, la central podría no tener suficiente agua almacenada para mantener su producción de electricidad cuando el país más la necesite. La situación sería especialmente preocupante a comienzos de 2027, cuando se espera un periodo con bajos aportes de agua, es decir, una época en la que podría entrar menos agua de lo normal al embalse debido a las pocas lluvias.
Hidroituango es especialmente importante para el sistema eléctrico colombiano porque puede aportar cerca del 17 % de la demanda de energía del país. Por eso, si la central tiene que reducir su producción, el problema no afectaría únicamente a Antioquia, sino que podría tener consecuencias para el suministro de electricidad en todo Colombia.
Ante este posible escenario de escasez de agua, la Procuraduría advirtió que existe el riesgo de que Hidroituango no tenga suficiente agua almacenada para producir toda la energía que se necesita. Si las turbinas de la central antioqueña tienen que reducir su generación, el país tendría que compensar esa falta de electricidad utilizando más plantas termoeléctricas, que producen energía mediante la quema de combustibles como carbón y gas.
Esto podría aumentar los costos de generación y, en consecuencia, presionar al alza las tarifas que pagan los usuarios en sus facturas de electricidad. Además, si la falta de agua coincide con una demanda alta de energía y las demás plantas no logran compensar completamente la reducción de Hidroituango, aumentaría el riesgo de un racionamiento eléctrico a nivel nacional, es decir, de que sea necesario limitar temporalmente el suministro de energía en algunas zonas del país.
¿Cuáles son las exigencias ambientales para el río Cauca?

El Ministerio Público advirtió riesgos para la seguridad energética de Colombia. Foto: Colprensa.
La autoridad ambiental debe presentar un cronograma detallado que explique cuándo y cómo tomará su decisión. También debe garantizar que las descargas de agua de Hidroituango no causen daños a las poblaciones que viven a orillas del río. La Procuraduría ya había solicitado esta información el 24 de junio de 2026, pero hasta ahora la Anla no ha dado una respuesta de fondo, es decir, una respuesta que resuelva directamente lo que se le pidió.
La Procuraduría también pidió que la Anla explique con claridad qué criterios técnicos utilizará para tomar su decisión. Además, le exigió precisar cuáles serían las medidas para enfrentar posibles emergencias, proteger el medioambiente y hacer seguimiento y control a la operación. En el requerimiento oficial, el organismo pidió que se detallaran «las medidas de contingencia, manejo ambiental, seguimiento y control que se implementarían».
Entre los controles que deben mantenerse está la protección del caudal ecológico del río Cauca, que es la cantidad mínima de agua que debe seguir corriendo por el río para conservar los peces, los ecosistemas y las actividades económicas de las comunidades que viven y trabajan aguas abajo, como los pescadores. La Anla también debe controlar qué tan rápido se libera el agua del embalse, porque un desembalse demasiado rápido podría provocar aumentos repentinos del nivel del río e inundaciones, mientras que una reducción excesiva podría causar una disminución repentina del agua disponible.
El informe que el Gobierno debe entregar esta semana también incluirá los mecanismos para vigilar la presión que ejerce el agua sobre la infraestructura de la hidroeléctrica. Estos sistemas deben recoger información de manera continua para comprobar que el macizo rocoso, es decir, la gran masa de roca que sostiene y rodea las estructuras subterráneas donde funcionan las turbinas, se mantenga estable y segura.
