Entrevista | "El daño es para toda una población que hoy siente miedo": Asocaña
Minuto60 habló con su presidenta, Claudia Calero, quien reveló el sentimiento hoy en día con la ola de violencia.

La escalada de violencia que se registra actualmente en el departamento del Cauca representa el estado más crítico en materia de seguridad de los últimos años, el asedio de grupos armados al margen de la ley que se disputan el control territorial ha producido durante este fin de semana múltiples atentados con explosivos, hostigamientos armados y bloqueos de vías principales, que, deja un saldo trágico en las comunidades de la región: 20 muertes y 30 personas heridas.
La población civil se encuentra en el centro del conflicto con ataques indiscriminados como el de la vía Panamericana, comunidades indígenas y campesinas que quedan atrapadas como resultado de restricciones de movilidad y el impacto directo a sus actividades económicas que generan incertidumbre y agrava las condiciones sociales y económicas del departamento.
El deterioro de la seguridad en el suroccidente del país configura hoy un panorama que amenaza desde distintos frentes a la población, pues el impacto a la economía regional también afecta directamente a las miles de familias que dependen de la agroindustria para su sustento. Al respecto, Minuto60 dialogó con la presidenta de Asocaña (Asociación de Cultivadores de Caña de Azúcar de Colombia), Claudia Calero, para conocer la situación que enfrenta el sector agroindustrial.
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"Lo primero que quiero hacer es expresar la solidaridad que tenemos desde la industria de la caña con todas las familias del Cauca y del Valle del Cauca, por lo que vivieron en este fin de semana, que resulta absolutamente inaceptable. Muchas de estas comunidades las conocemos, con ellas hemos venido trabajando hace décadas. Asimismo, le expresamos nuestra solidaridad a la fuerza pública y sinceramente decirles que el dolor es compartido", expresó la presidenta de Asocaña.
La zozobra que enfrentan campesinos en el Cauca
De acuerdo con Asocaña, tan solo en el 2025, seis trabajadores de la agroindustria de la caña fueron asesinados y más de diez resultaron heridos en diferentes acciones criminales en la región. Con respecto al impacto que ha tenido la ola de violencia de los últimos días, Calero sostuvo que el sector registró dos cabezotes de trenes cañeros destruidos y 186 hectáreas de caña quemadas. Afortunadamente, sin trabajadores heridos.
La falta de garantías a la seguridad de las familias que dependen directamente de las labores agrícolas ha generado una preocupación generalizada en las comunidades, especialmente entre trabajadores del campo, transportadores, pequeños productores y sus familias que hoy se debaten entre la necesidad de trabajar y el riesgo que implica ejecutar sus labores ante la amenaza constante de la violencia en la región.
"Pero más que esas cifras, yo lo que le quiero decir es que detrás de cada hectárea quemada, detrás de cada tren cañero hay familias. Trabajadores que se levantan todos los días a ir a su trabajo y que hoy tienen zozobra y miedo. Hay familias cañicultoras, hay toda una cadena productiva que ofrece bienes y servicios a todo este sector. Así que el daño es para toda una población que hoy siente miedo, zozobra en esta región", afirmó Calero
Un conflicto territorial con raíces profundas
El departamento del Cauca ha sido el escenario de una profunda crisis de seguridad históricamente, donde la persistencia del conflicto armado en el territorio se refleja en el aumento de hechos violentos por la disputa de economías ilegales, principalmente asociadas al narcotráfico y la falta de control estatal en el territorio, que, a pesar de los esfuerzos militares que logran consolidarse por parte del Gobierno Nacional, resultan insuficientes en medio de la magnitud de capacidad de acción por parte de los grupos armados y las retaliaciones contra la fuerza pública.
"Somos conscientes que la fuerza pública también está siendo víctima de esta violencia. Los estamos viendo caer, están siendo afectados y esto muestra la magnitud de lo que estamos viviendo y enfrentando. Entonces, quiero aprovechar para decir que aquí hay una debilidad que no podemos seguir ignorando", compartió la presidente de Asocaña al respecto.
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De acuerdo con cifras de la ONU, durante el 2025 se registraron al menos 42 atentados indiscriminados en los departamentos de Cauca y Valle del Cauca, dejando como resultado 27 víctimas mortales, entre población civil, líderes sociales y uniformados.
"Hay que apoyar y rodear a la fuerza pública por parte de todos los ciudadanos de Colombia, pero sobre todo por parte del Estado. Y este no es solamente un llamado a que la fuerza pública actúe, sino a que todo el aparato estatal actúe, que le ponga los ojos al suroccidente porque definitivamente lo necesitamos", fue el llamado desde la líder de Asocaña.
La cabeza de la Asociación de Cultivadores de Caña aprovechó este espacio para pedir al Estado colombiano que haga presencia, con un llamado puntual a la Defensoría del Pueblo para que emita las alertas tempranas con el fin de que el Estado actúe antes de que se produzca otra tragedia. A la Fiscalía, resaltando la necesidad de una investigación rigurosa, una judicialización efectiva, donde haya responsables y condenas.
Y también a la Procuraduría, que, según Calero, resulta fundamental en el seguimiento a la respuesta institucional "alguien tiene que verificar que las instituciones respondan", fue el mensaje al Gobierno Nacional.
La entidad es enfática en la necesidad de una intervención estatal de forma integral, que, más allá de acciones puntuales por parte de la fuerza pública, se consolide un plan de acción que garantice primordialmente la vida de las personas, así como la protección de los sectores económicos de los que dependen las familias campesinas de la región.
Con respecto al cierre de la Vía Panamericana, uno de los corredores más importantes del país y que conecta al suroccidente con el resto del territorio nacional, el llamado de urgencia es a restablecer el tránsito y garantizar una estabilidad del corredor para que los transportadores y comerciantes puedan movilizar su mercancía y disminuir la amenaza de un desabastecimiento de alimentos, combustibles y productos básicos que dependen de esta carretera.
"La estrategia debe ser integral, proteger las vías, proteger las poblaciones, proteger los derechos fundamentales de la vida, el trabajo y la libre movilidad. El campo colombiano necesita que se proteja. Necesita para que también aquí haya condiciones para la población rural y también para que pueda garantizarse los alimentos que se producen en el campo colombiano y que llegan a todas las mesas de los ciudadanos de Colombia".
Por último, desde la asociación se insistió en la seguridad que debe ofrecer el Estado colombiano en el margen de esta situación crítica y resaltó los esfuerzos en conjunto para ofrecer garantías a las comunidades.
"Esta región ha resistido cosas muy difíciles, esta región es muy resiliente. La agroindustria ha estado aquí siempre, en los buenos momentos y en los difíciles también. Y hoy acompañamos a todas las voces que están exigiendo que el Estado proteja a la gente y a quienes tienen la misión de hacerlo", concluyó la presidenta de Asocaña.
