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Análisis | ¿Por qué están atacando tanto a vigilantes y buses de TransMilenio en Bogotá?

Casos recientes en TransMilenio y el SITP evidencian un aumento de la violencia contra funcionarios en Bogotá y abren el debate sobre sus causas.

Análisis | ¿Por qué están atacando tanto a vigilantes y buses de TransMilenio en Bogotá?
Van 77 agresiones a vigilantes de TransMilenio en 2026. - Crédito: Tomada de redes sociales.
Alexander Gómez Naranjo
Alexander Gómez NaranjoPeriodista
30 MAR 2026 - 19:34Actualizado: 31 MAR 2026 - 00:49

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La violencia en el sistema de transporte público de Bogotá sigue generando preocupación. En los últimos días se han conocido varios casos de agresiones a personal de vigilancia en el sistema que reflejan un deterioro en la convivencia ciudadana, especialmente en TransMilenio y en las vías de la capital.

Uno de los hechos más recientes involucró a un grupo de usuarios que intentaban colarse y protagonizaron un enfrentamiento con varios guardas de seguridad del sistema en la estación Pradera de TransMilenio.

Las imágenes que circularon en redes sociales mostraron a personal de vigilancia golpeando a varias personas en la zona de acceso del sistema.

El hecho generó indignación entre algunos ciudadanos, quienes cuestionaron el uso de la fuerza en medio de operativos contra los llamados “colados”, una de las principales problemáticas del transporte público en la capital.

Lea también: Polémica por golpiza de guardas a usuarios en TransMilenio: hasta Petro se pronunció

Ataques reiterados en estaciones y vías de la ciudad

Este episodio no fue aislado. Durante el fin de semana, en la estación Calle 22, en el centro de la ciudad, varias personas agredieron con piedras a vigilantes cuando intentaban evadir el pago del pasaje.

El ataque, ocurrido a medio día, y que también se hizo viral en redes sociales, dejó a un funcionario lesionado y terminó con la captura de uno de los presuntos responsables.

A estos hechos se suma un caso registrado en la avenida Primero de Mayo, en cercanías del hospital de Kennedy, donde un bus del SITP fue atacado en medio de un aparente altercado vial.

Según versiones, uno de los implicados, al parecer conductor de un vehículo de servicio público, rompió con piedras el vidrio panorámico del vehículo, generando pánico entre los pasajeros y dejando a una persona herida.

Otro episodio similar ocurrió en Chapinero, más exactamente en la carrera Séptima con calle 63, en donde un conductor atacó con una piedra un bus del sistema, en un hecho que quedó registrado en video y se viralizó en redes sociales.

La situación también queda en evidencia con los datos oficiales. Según TransMilenio, en lo que va corrido de 2026 se han reportado 77 agresiones contra personal de vigilancia, una cifra que refleja la creciente exposición de estos trabajadores a situaciones de riesgo y el aumento de la violencia en el sistema.

“Son escenarios de estrés sostenido”: experto

Para el sociólogo Luis Barragán, experto en estudios sociales de la Universidad Manuela Beltrán, estos hechos no pueden entenderse únicamente como reacciones individuales, sino como el resultado de condiciones estructurales de la ciudad.

“Las condiciones de movilidad en Bogotá, como la congestión persistente, la sobrecarga en los tiempos de desplazamiento y la presión cotidiana del tránsito, configuran escenarios de estrés sostenido”, explica.

De acuerdo con el experto, este contexto impacta directamente el comportamiento de los ciudadanos. “Esto incide en la regulación emocional de los conductores y favorece respuestas impulsivas y conflictivas en la interacción vial”, agrega.

Falta de cultura ciudadana y lógica de competencia

Barragán también advierte sobre una débil cultura ciudadana en el uso del espacio público. “La vía, en lugar de ser asumida como un entorno de coexistencia, tiende a ser percibida como un espacio de competencia, donde prevalecen lógicas de prioridad individual sobre principios de cooperación”, señala.

Esto, según indica, tiene consecuencias directas en la convivencia. “Se traduce en el incumplimiento de normas y en la deslegitimación del otro como sujeto de derecho en la movilidad”, afirma.

Violencia que va más allá del transporte

El experto también subraya que estos comportamientos no son hechos aislados. “Ciertos comportamientos agresivos no son aislados, sino que representan patrones socioculturales que normalizan la confrontación como forma de resolución de conflictos”, sostiene.

En ese sentido, la violencia en el transporte público sería una extensión de problemáticas sociales más amplias que atraviesan la vida cotidiana en Bogotá.

Frente a este panorama, Barragán insiste en que las respuestas deben ser integrales. “Además del fortalecimiento de los mecanismos de control y sanción, resulta fundamental avanzar en procesos de formación ciudadana que promuevan el respeto, la corresponsabilidad y el reconocimiento del otro”, concluye.

El experto también destaca la necesidad de mejorar las condiciones del sistema de transporte, como una medida clave para reducir los niveles de estrés que inciden en este tipo de conductas.

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