Bogotá 488 años | ¿Por qué Bogotá se llama así y cuándo se convirtió en la capital de Colombia?
La historia de la capital guarda curiosidades que muchos desconocen, desde su primer nombre hasta su consolidación política.

El próximo 6 de agosto, Bogotá celebrará 488 años de su fundación. Desde aquel 1538, la ciudad ha experimentado profundas transformaciones sociales, culturales, arquitectónicas y políticas que la llevaron a convertirse en el principal centro económico, administrativo y poblacional de Colombia.
Sin embargo, detrás de esa evolución permanecen episodios de su historia que muchos bogotanos desconocen. Aunque hoy es reconocida como la capital del país, no siempre tuvo ese estatus ni llevó el nombre con el que es conocida actualmente.
A propósito de este nuevo aniversario surge una pregunta que pocos se hacen: ¿de dónde proviene el nombre de Bogotá y en qué momento fue declarada oficialmente la capital de Colombia?
Los primeros pobladores y el primer nombre: Bacatá
Según la Arquidiócesis de Bogotá, en el artículo Aniversario de la fundación de Bogotá, y el Sistema Nacional de Información Cultural (SINIC), los primeros habitantes de este territorio fueron los muiscas, pertenecientes a la familia lingüística chibcha.
Antes de la llegada de los conquistadores españoles, el territorio ubicado al occidente del río Funza (actual río Bogotá) era conocido como Bacatá, nombre que le dieron las comunidades indígenas que habitaban la sabana.
Quienes han estudiado la historia de la ciudad explican que Bacatá significa "cercado fuera de labranza" y que ese territorio era considerado un lugar sagrado y de especial importancia espiritual para los muiscas. Además, allí se encontraba la sede del Zipa, máximo gobernante del altiplano cundiboyacense.
Cuando los españoles llegaron a la región, se estima que cerca de medio millón de indígenas habitaban estos territorios, que se extendían desde el macizo de Sumapaz hasta las estribaciones del nevado del Cocuy.
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De Bacatá a Santa Fe
El historiador del Instituto Distrital de Patrimonio Cultural, Alfredo Barón, explicó en 2022 que Gonzalo Jiménez de Quesada fundó la ciudad en 1538 y la bautizó como Santa Fe, en homenaje a la población española de Santa Fe de Granada.
Meses antes, el conquistador ya había decidido establecer un asentamiento permanente donde los españoles pudieran vivir bajo un gobierno estable. Tras recorrer la sabana encontró un poblado indígena llamado Teusaquillo, cercano a la residencia del Zipa, que contaba con agua, tierras fértiles, leña y la protección natural de los cerros de Monserrate y Guadalupe.
Allí fue fundada la ciudad, muy cerca del lugar donde hoy se levanta la Plaza de Bolívar. Aunque no existe un acta oficial de fundación, los historiadores coinciden en que el 6 de agosto de 1538 fray Domingo de las Casas celebró la primera misa en una iglesia de paja construida cerca de donde actualmente se encuentra la Catedral Primada.

Gonzalo Jiménez de Quesada, fundador de Santa Fe (hoy Bogotá), retratado por Ricardo Gómez Campuzano. Crédito: Imagen suministrada.
¿Cuándo se convirtió en la capital del país?
Pocos años después de su fundación, Santa Fe comenzó a consolidarse como el principal centro político del territorio. En 1549 la Corona española estableció allí la Real Audiencia del Nuevo Reino de Granada, institución encargada de administrar justicia y ejercer funciones de gobierno en gran parte del territorio.
Décadas más tarde, con la creación del Virreinato de la Nueva Granada en 1717 —restablecido definitivamente en 1739—, Santa Fe fue ratificada como la sede del poder virreinal.
Tras el grito de independencia del 20 de julio de 1810, la ciudad se convirtió en el escenario de los principales acontecimientos políticos que dieron origen a la República.
Posteriormente, en 1830, luego de la disolución de la Gran Colombia, fue confirmada como capital de la República de la Nueva Granada, condición que ha conservado hasta la actualidad.
Su ubicación geográfica también jugó un papel determinante. Al encontrarse en el centro del territorio nacional, facilitaba la comunicación con las diferentes regiones y, además, su ubicación a 2.640 metros sobre el nivel del mar la hacía menos vulnerable a ataques provenientes del mar, como sí ocurría con ciudades costeras. Esa es una de las razones por las que Cartagena, pese a su importancia histórica y comercial, nunca llegó a convertirse en la capital del país.

Imagen de una de las plazas más antiguas de Bogotá. Crédito: Instituto Distrital de Patrimonio Cultural.
¿Desde cuándo se empezó a llamar Bogotá?
Registros históricos de la Alcaldía señalan que hacia el siglo XVII comenzó a utilizarse el nombre Santa Fe de Bogotá, una denominación que permitía diferenciarla de otras ciudades llamadas Santa Fe.
Según el historiador Alfredo Barón, fue en 1819, durante el Congreso de Angostura, cuando la ciudad pasó a llamarse oficialmente Bogotá, mientras que el antiguo poblado indígena recibió el nombre de Funza.
Mucho tiempo después, la Constitución Política de 1991 adoptó oficialmente el nombre Santa Fe de Bogotá. Sin embargo, mediante una reforma constitucional aprobada en el año 2000, la ciudad recuperó definitivamente el nombre de Bogotá, con el que hoy es reconocida en Colombia y el mundo.
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Otros nombres populares
Con el paso de los años, Bogotá también ha recibido varios apodos. Uno de los más conocidos es "La nevera", una referencia que muchos atribuyen a su clima frío, aunque otros sostienen que hace alusión a la ciudad como una gran despensa que recibe a personas de todo el país en busca de oportunidades.
A nivel internacional también es conocida como la "Atenas Suramericana", un calificativo inspirado en su intensa vida intelectual y cultural durante el siglo XIX. La expresión suele atribuirse al escritor y diplomático argentino Miguel Cané, quien visitó la ciudad en 1883 y la inmortalizó con ese apelativo en sus relatos de viaje.
A casi cinco siglos de su fundación, Bogotá continúa transformándose sin perder el vínculo con sus orígenes. Desde el antiguo Bacatá de los muiscas hasta la capital de Colombia que hoy alberga a millones de habitantes, su historia demuestra que detrás de cada calle, cada plaza y hasta de su propio nombre existe un legado que sigue dando forma a la identidad de una ciudad que, 488 años después, continúa escribiendo nuevas páginas de su historia.
