Amor y amistad en La Cardio: el ‘te amo’ más silencioso entre camas, tratamientos, esperanza y vida
Minuto60 consultó a Juan Camilo Caicedo, gerente de experiencia de La Cardio. Esto nos contó sobre el amor y la amistad en la clínica.

Mientras en las calles de Bogotá las vitrinas se llenan de corazones, flores, chocolates y regalos para celebrar el Amor y la Amistad, detrás de las puertas de un hospital la fecha se vive de una manera completamente distinta. Allí, una cama puede convertirse en el lugar donde alguien cumple años, celebra un aniversario, extraña a su mascota o espera volver a abrazar a su familia.
En medio de monitores, medicamentos, procedimientos médicos y largas jornadas de recuperación, también hay espacio para una cena, un mensaje, un perro que llega de visita, un corazón hecho de papel o incluso una celebración que, en otras circunstancias, ocurriría lejos de un hospital.
Minuto60 quiso saber cómo se vive una fecha tan especial como Amor y Amistad dentro de los hospitales de alta complejidad. Para conocer esa otra cara de estas celebraciones, este medio habló con Juan Camilo Caicedo, gerente de Experiencia de Servicio de La Cardio, quien explicó cómo un equipo busca que los pacientes y sus familias puedan vivir momentos que vayan más allá de la enfermedad.
“Lo que buscamos más allá de entregar servicio es que se vivan experiencias”, explicó Caicedo durante la conversación con Minuto60.
La frase resume una filosofía que, dentro de una institución de salud, adquiere un significado especial. Porque cuando una persona permanece hospitalizada durante días, semanas o incluso meses, el calendario continúa avanzando aunque su vida parezca haberse detenido en una habitación.

Tras cientos de días hospitalizado, don Mauricio Duque y su esposa Claudia celebraron su aniversario con una cena especial en el séptimo piso de La Cardio. Suministrada
¿Cómo se vive Amor y Amistad en un hospital?
Para Caicedo, una de las principales tareas consiste precisamente en recordar que detrás de cada paciente existe una persona con una historia, una familia, unos afectos y momentos que siguen siendo importantes.
“Las personas están enfermas, están emocionales, están con sus familiares hospitalizados”, señaló. Por eso, fechas como Navidad, cumpleaños, aniversarios o Amor y Amistad pueden despertar emociones diferentes entre quienes permanecen internados.
No es la celebración que alguien imaginó. No hay necesariamente una mesa reservada en un restaurante, una reunión con amigos o una salida familiar. Sin embargo, eso no significa que la fecha tenga que pasar inadvertida. En La Cardio, el equipo de acompañamiento busca identificar precisamente esas necesidades.
“Lo que hacemos al final con el equipo es poder detectar esas necesidades o esos espacios donde en verdad la gente se olvide por un momento que está en hospital y que pueda vivir algo bonito”, contó Caicedo.
Así aparecen historias que pueden parecer pequeñas, pero que para un paciente terminan convirtiéndose en recuerdos difíciles de olvidar.
Una mascota que logra entrar para visitar a su dueño. Una celebración de cumpleaños. Una cena de aniversario. Un espacio espiritual. Una actividad para compartir con otros pacientes. Incluso una boda dentro de la institución. “Hace poco hubo una boda dentro de La Cardio”, recordó el gerente de Experiencia de Servicio.
¿Qué hacen para sacar al paciente de la rutina?
La respuesta no está solamente en organizar grandes celebraciones. Muchas veces comienza con una conversación. El equipo de acompañamiento realiza rondas y mantiene contacto con pacientes y familiares para conocer cómo se encuentran y qué necesitan. En ese diálogo pueden aparecer situaciones que no necesariamente están relacionadas con el tratamiento médico, pero que tienen un enorme peso emocional.
Caicedo explicó que, en ocasiones, una persona puede sentirse desanimada porque perdió a su mascota. En otros casos, puede existir el deseo de celebrar un aniversario o simplemente salir por unos minutos de la habitación.
“En esos espacios de cercanía y de acompañamiento que hacemos diario con los pacientes, nos damos cuenta de todas las necesidades que puedan tener”, explicó.
La duración de la hospitalización también cambia la manera de acompañar a una persona. “No es lo mismo un paciente que tenga tres días en el hospital a que tenga 300”, dijo.
Precisamente, uno de esos casos terminó convirtiéndose en una de las historias que Caicedo recuerda con mayor cariño.
Un paciente permaneció 364 días hospitalizado mientras atravesaba un proceso relacionado con un trasplante de pulmón. Durante ese tiempo, el equipo descubrió que tenía una fecha especial: cumplía un aniversario con su esposa.
La solución fue convertir parte de la institución en un espacio distinto. El equipo organizó una cena en el restaurante del séptimo piso. Prepararon el lugar, pusieron luces y escribieron una carta. Por unas horas, aquella pareja pudo sentirse como si estuviera en un restaurante fuera del hospital.
“Fue un espacio muy de ellos, como si estuvieran en un restaurante fuera del hospital, sin dejar que se pasara ese momento desapercibido”, relató Caicedo.
Y ahí aparece una de las ideas centrales de esta historia: el tratamiento médico continúa, pero la vida del paciente también necesita espacios para seguir ocurriendo.

En los hospitales, el amor y la amistad también encuentran su espacio: una visita, un abrazo o un pequeño detalle pueden convertir un día difícil en un recuerdo especial. Tomada de redes sociales
¿Puede cambiar el ánimo de un paciente?
La respuesta que entrega Caicedo es contundente desde su experiencia: sí. El cambio puede verse en el semblante, en la disposición y en la manera como el paciente vive ese momento.
Uno de los ejemplos está relacionado con el programa Peluditos con Corazón, mediante el cual se facilita el encuentro entre pacientes y perros bajo protocolos establecidos.
“Ese día la persona no está enferma. Ese día quiere pararse, abrazar, saltar con él, correr; ya de por sí hay un tema de vida ahí para el paciente”, contó.
Para alguien que lleva semanas o meses hospitalizado, volver a encontrarse con su mascota puede significar mucho más que una visita. También están quienes necesitan otros tipos de encuentros.
Caicedo recordó el caso de un paciente que quería asistir a un culto cristiano, pero no podía salir de la institución. En lugar de que esa persona renunciara a ese espacio espiritual, el equipo decidió llevar el culto hasta el hospital.
Organizaron el espacio, habilitaron la música, separaron un auditorio y trasladaron al paciente con las condiciones necesarias.
“Pasa algo más allá de la salud, pasa algo más emocional, en este caso la espiritualidad”, explicó. La lógica se repite con otras actividades: juegos, dibujo, mandalas, encuentros entre pacientes o simplemente la posibilidad de tomar un poco de sol en una terraza. La intención, según Caicedo, es evitar que una persona llegue a sentir que su vida quedó reducida a una cama.
¿Qué preparó La Cardio para Amor y Amistad?
La celebración de Amor y Amistad también tendrá un espacio dentro de La Cardio. Para el martes 22 de septiembre de 2026, la institución tiene programado un taller dirigido a pacientes y familiares alrededor de la elaboración de corazones de origami.
La actividad busca que quienes participen puedan construir estos pequeños símbolos de papel y acompañarlos con mensajes de amor, amistad, gratitud, esperanza o reconocimiento dirigidos a una persona significativa.
La propuesta convierte algo aparentemente sencillo en una forma de expresar aquello que muchas veces resulta difícil decir durante una hospitalización.
Además, dentro de las actividades previstas está la visita de perros a la UCI, como parte del programa Peluditos con Corazón. Los animales, entrenados para este tipo de acompañamiento y bajo los protocolos correspondientes, buscan brindar un momento diferente a pacientes que pueden recibir este tipo de interacción. De esta manera, la celebración no se reduce a regalos o decoraciones. Se transforma en compañía.
¿Qué historias quedan en la memoria?
Después de escuchar a Caicedo, queda claro que algunas de las escenas que más permanecen no necesariamente son las más grandes. Está la imagen de un paciente celebrando un aniversario después de cientos de días hospitalizado.
Está el niño que, antes de entrar a una cirugía, maneja un pequeño vehículo eléctrico en la actividad Aventura al Quirófano, una estrategia que busca disminuir la incertidumbre y la ansiedad antes del procedimiento.
Y están también las caras de quienes reciben un regalo durante las celebraciones de fin de año. Caicedo contó que incluso su hijo de dos años y medio asocia su trabajo con la entrega de regalos.
“Mi hijo tiene dos años y medio, él me dice: ‘¿Papá entrega regalos?’”, recordó. La escena familiar termina conectándose con otra mucho más amplia: la de pacientes que, en medio de una hospitalización, reciben un detalle y encuentran por unos minutos una razón para sonreír.
“Yo me quedo con esas caritas de felicidad”, confesó Caicedo. No solamente con los niños, sino también con adultos mayores que pueden encontrarse solos durante fechas especiales.
Porque la soledad también puede pesar dentro de un hospital. Y por eso, en La Cardio, la idea de humanizar la atención pasa por mirar al paciente más allá de su diagnóstico. No se trata únicamente de saber qué enfermedad tiene, qué procedimiento necesita o cuánto tiempo lleva hospitalizado. También importa saber quién espera afuera, a quién extraña, qué fecha quiere celebrar, qué persona quiere abrazar y qué pequeño deseo podría devolverle por un instante la sensación de normalidad.
Al final, Amor y Amistad puede celebrarse de muchas maneras. Puede ser una cena con luces después de 300 días de hospitalización. Puede ser un perro entrando a una UCI bajo los protocolos necesarios. Puede ser un corazón de origami con un mensaje escrito a mano. Puede ser un culto llevado hasta un paciente que no podía salir de su habitación. Puede ser un niño conduciendo un pequeño carro rumbo a una cirugía.
Y también puede ser simplemente alguien que se siente acompañado. “En los momentos más difíciles o en los momentos donde uno no espera, siempre va a encontrar cariño, amor y cercanía”, afirmó Juan Camilo Caicedo, gerente de Experiencia de Servicio de La Cardio.
En un hospital, donde muchas veces la vida parece reducirse a horarios, tratamientos y diagnósticos, esos pequeños momentos recuerdan algo esencial: un paciente sigue siendo una persona, y su vida continúa teniendo fechas, afectos, recuerdos y motivos para celebrar.



