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Julio Garavito: el sabio colombiano que pasó de la Tierra a la Luna sin viajar

En medio del histórico regreso de la misión Artemis II a la Tierra, vuelve a ser tendencia la historia del astrónomo cuyo legado fue inmortalizado.

Julio Garavito, el colombiano cuyo nombre fue inmortalizado en la Luna. - Crédito: Colprensa y Banco de la República.
Alexander Gómez Naranjo
Alexander Gómez NaranjoPeriodista
10 ABR 2026 - 15:26Actualizado: 10 ABR 2026 - 20:52

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Al preguntar por Julio Garavito, tal vez pocas personas sepan que fue un matemático y astrónomo colombiano que nació en Bogotá, el 5 de enero de 1885, y murió en la misma ciudad, el 11 de marzo de 1920. No muchos colombianos sabrán que hay una escuela de ingenieros con su nombre y de pronto lo recuerdan más porque su cara salía en una edición ya descontinuada del billete de $ 20.000.

También es poco probable que las personas sepan que sus investigaciones en mecánica celeste, especialmente sobre el comportamiento de la Luna, fueron clave para que décadas después la comunidad científica internacional reconociera su trabajo.

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El billete de $ 20.000 tuvo durante varios años la cara de Julio Garavito. Crédito: Colprensa.

Pero más allá de estos aspectos —su papel como crítico de los políticos de su época, a pesar de haber sido concejal de Bogotá y diputado de la Asamblea de Cundinamarca, y de haber fallecido hace más de un siglo—, su nombre vuelve a cobrar relevancia por un acontecimiento que ha captado la atención del mundo en los últimos días: la misión Artemis II, cuyo regreso a la Tierra, tras un histórico sobrevuelo a la Luna, está previsto para este viernes 10 de abril.

La misión Artemis II, considerada un hito en la exploración espacial, marcará el regreso de astronautas a la órbita lunar más de 50 años después del programa Apolo. La nave Orión, con cuatro tripulantes, inició su retorno tras completar un viaje de aproximadamente 10 días alrededor de la Luna, en una trayectoria diseñada para validar futuras misiones tripuladas.

En este contexto, ha cobrado relevancia la figura de Garavito, cuyo trabajo en mecánica celeste y estudios sobre la Luna le valieron reconocimiento internacional.

Así llego su nombre a la Luna

La historia de cómo su nombre llegó a la Luna comenzó años después de su muerte. En 1958, la Unión Astronómica Internacional (UAI) inició el proceso global para nombrar los accidentes geográficos de la cara oculta del satélite, una región que hasta entonces era prácticamente desconocida para la humanidad.

En ese proceso, el Observatorio Astronómico Nacional de Colombia propuso incluir el nombre de Garavito, destacando sus estudios sobre la órbita lunar y la mecánica celeste, que incluso habían sido citados en obras científicas internacionales como Methods of Celestial Mechanics, en 1961.

Finalmente, el 27 de agosto de 1970, durante una reunión de la UAI, el nombre de Garavito fue oficialmente asignado a un cráter lunar, conocido hasta entonces como "Cráter 424", en reconocimiento a sus aportes a la ciencia.

Este cráter se encuentra en la cara oculta de la Luna, en el hemisferio sur, cerca de la llanura de Poincaré. Tiene un diámetro aproximado de entre 70 y 80 kilómetros y forma parte de un grupo de accidentes lunares que llevan el apellido Garavito con distintas designaciones.

Garavito Doodle

Julio Garavito en el Doodle de Google. Crédito: captura de pantalla.

Un legado que prevalece más allá de la órbita lunar

El reconocimiento no fue menor: durante años, Garavito fue el único colombiano, y uno de los pocos latinoamericanos, en tener su nombre en la geografía lunar, un honor reservado para científicos que hicieron aportes significativos al conocimiento del universo.

Su legado científico se remonta incluso a inicios del siglo XX. En 1901, en medio de la Guerra de los Mil Días, Garavito descubrió un cometa que marcaría el inicio de una serie de investigaciones sobre mecánica celeste, las mismas que décadas después lo llevarían a ser reconocido fuera del país.

Hoy, más de medio siglo después de que su nombre fuera inscrito en la Luna, la historia de Garavito cobra nueva relevancia en un momento en el que la humanidad vuelve a mirar al satélite como destino clave. La misión Artemis II, que prepara el regreso de astronautas a la órbita lunar, ha reactivado el interés global por la exploración espacial.

En medio de ese nuevo capítulo, el nombre de este científico colombiano sigue allí, en la cara oculta de la Luna, recordando que el país también ha dejado su huella en la historia del espacio, a pesar de que en su propio país es como lo recuerda una remembranza de la Pontificia Universidad Javeriana: un sabio poco conocido.

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