Proponen que la posesión de De la Espriella sea en la Base Aérea de Apiay, Meta: ¿por qué?
La presidenta de FedeDepartamentos le escribió al Congreso para mover la ceremonia fuera de Bogotá. El lugar que propone sorprende a más de uno.

La gobernadora del Meta, Rafaela Cortés Zambrano, le mandó una carta al Congreso para pedirle que la posesión de Abelardo de la Espriella, el próximo 7 de agosto, no sea en Bogotá Puso sobre la mesa la Base Aérea de Apiay, en pleno departamento del Meta, a unas tres horas de la capital.
Cortés también es la presidenta de la Federación Nacional de Departamentos (FND), el gremio que reúne a todas las gobernaciones del país, así que su carta llega con el peso de las regiones detrás.
En su comunicación dejó claro que la idea original no es de ella. "Esta iniciativa nació del presidente electo y quiero reconocerla, agradecerla y respaldarla públicamente porque representa mucho más que un cambio de escenario", escribió.
Como presidenta de la @FNDCol respaldo la iniciativa del presidente electo, doctor @ABDELAESPRIELLA, de realizar su posesión en una región del país y he puesto a disposición la Base Aérea de Apiay, convencida de que cualquier territorio que sea elegido representará un homenaje a… pic.twitter.com/8UMgK032as
— Rafaela Gobernadora (@RafaelaCortesZ) July 10, 2026
¿Qué le pidió exactamente la gobernadora al Congreso?
"Como gobernadora del Meta y presidenta de la Federación Nacional de Departamentos, quiero expresarles, con profundo respeto, mi emoción y mi esperanza frente a la propuesta del presidente electo, doctor Abelardo de La Espriella, de realizar su posesión presidencial en un territorio colombiano y no en el tradicional escenario del Capitolio Nacional", dice el texto.

Rafaela Cortés, gobernadora del Meta y presidenta de la Federación de Departamentos. Foto: Colprensa.
La gobernadora aclaró que "la Constitución dispone que el presidente de la República tome posesión ante el Congreso, y nadie pretende modificar ese principio. Todo lo contrario. Lo que hoy se propone es que sea precisamente el Congreso, la institución que representa a todos los departamentos y a todos los territorios de Colombia, quien acompañe ese acto desde una región del país".
Después vino el ofrecimiento puntual. "Como gobernadora del Meta, me permito poner respetuosamente a consideración la Base Aérea de Apiay, un lugar que simboliza la fortaleza, la resistencia y el compromiso permanente de nuestra Fuerza Pública en una región que continúa enfrentando las amenazas de los grupos armados ilegales, pero que jamás ha renunciado a la esperanza ni a la defensa de la democracia. Para nuestro departamento sería un inmenso honor recibir este momento histórico", agregó en la misiva.

Entrada de la Base Aérea de Apiay, en el departamento del Meta. Foto: Fuerza Aeroespacial Colombiana.
"Porque ustedes no representan un edificio. Representan millones de colombianos. Representan pueblos, ciudades, montañas, llanuras, selvas y costas", le dijo a los congresistas. Y remató con que aceptar la propuesta enviaría "uno de los mensajes institucionales más poderosos de nuestra historia reciente".
De hecho, la gobernadora amarró su petición a un documento que la Federación ya le entregó al mandatario electo, el "Libro Blanco de las Regiones", un compendio de propuestas de la estrategia "Las Regiones Proponen". Su argumento es que durante años las decisiones grandes se cocinaron en Bogotá, lejos de los territorios.
¿De dónde salió la idea de posesionarse en una base militar?

Abelardo de la Espriella, presidente electo de Colombia. Foto: Colprensa.
La semana pasada, en Cúcuta, el propio De la Espriella anunció que su posesión iba a romper con la costumbre de la Plaza de Bolívar. "Vamos a hacerlo de manera diferente, como nunca se ha hecho. En una guarnición militar para rendirle honor a los verdaderos héroes de la patria, policías y soldados", dijo el presidente electo ante los medios.
De concretarse, sería el primer presidente colombiano en juramentar dentro de una instalación castrense, una escenografía que encaja con el sello que De la Espriella le viene imprimiendo a su discurso desde campaña, con énfasis en la Fuerza Pública y en la seguridad.
El vicepresidente electo, José Manuel Restrepo, señaló que la ceremonia será "austera" y sin "shows mediáticos", pensada como "una demostración, sobre todo y muy importante, de reconocimiento a los actores de la fuerza pública".

José Manuel Restrepo, vicepresidente electo de Colombia. Foto: Colprensa.
Restrepo agregó que el mensaje apunta a las prioridades del nuevo gobierno, centradas en "la seguridad y el restablecimiento del orden". Por eso el entorno del mandatario electo llegó a mencionar como opción una guarnición en el suroccicente del país, e incluso sonó el municipio de Puerto Leguízamo, en Putumayo.
Para preparar el terreno, el equipo de empalme pidió apoyo oficial para visitar varias sedes militares antes del 7 de agosto. En la lista aparecieron la Vigésima Brigada en Popayán, el CACOM 7, el Cantón Militar Pichincha en Cali, Tolemaida y la CAMAN en Madrid, Cundinamarca. La base de Apiay que ahora ofrece el Meta se sumó a ese abanico de posibilidades.
¿Por qué el Gobierno Petro le dijo que no?
Aquí es donde la cosa se enredó. El Gobierno saliente le respondió al equipo de De la Espriella con una carta en la que, básicamente, se lava las manos. El documento lo firmó José Raúl Moreno, jefe de despacho de la Presidencia.
En la respuesta, la Casa de Nariño dice que no le corresponde a ella decidir eso. "Esta Jefatura de Despacho no tiene competencia para autorizar, avalar ni gestionar que la ceremonia de posesión se realice en una instalación militar o en cualquier sede distinta al Capitolio Nacional; cualquier variación en tal sentido excede el ámbito protocolario del Decreto 770 de 1982 y corresponde, en todo caso, a una decisión propia del Congreso de la República", cita el texto.

Interior del Capitolio Nacional durante una sesión del Congreso. Foto: Colprensa.
El sustento es una norma vieja. La carta se apoya en el artículo 9 de la Ley 5 de 1992, que dice que "el Congreso tiene su sede en la capital de la República", y recuerda que la posesión debe hacerse ante ese Congreso reunido en el Capitolio. Con el mismo argumento, la Presidencia también le negó al equipo entrante el apoyo para las visitas anticipadas a las bases militares.
"La posesión presidencial debe realizarse ante el Congreso de la República reunido en el Capitolio Nacional, salvo que sea el propio Congreso, y no el Gobierno saliente ni el entrante, quien decida trasladar su sede", escribió. Traducido, la pelota queda del lado del Legislativo.
Entonces, ¿se puede mover la posesión o no?
La respuesta corta es que sí se puede, pero con trámite. Y quien lo explicó fue el propio Congreso. Diego González, secretario general del Senado, detalló que la jugada tendría que resolverse en una ventana muy corta, después del 20 de julio, cuando se instala el nuevo Congreso, y antes del 7 de agosto.
González fue al grano con el mecanismo. El artículo 140 de la Constitución dice que la sede del Congreso es la capital, pero permite moverla por común acuerdo de las cámaras. En la práctica, eso obliga a aprobar una proposición en Senado y en Cámara para autorizar la sesión conjunta fuera del Capitolio, con el cuórum de la mitad más uno en cada corporación.

Los gastos de desplazamiento de los congresistas los asumiría el propio Congreso. Foto: Colprensa.
Sobre la plata, el secretario aclaró un que los gastos de desplazamiento de los congresistas los asumiría el propio Congreso, igual que en cualquier sesión ordinaria que convoque la corporación.
El presidente del Senado, Lidio García Turbay, confirmó que el camino existe. "Con respecto a la posesión del presidente electo en una guarnición militar, se podría si, a través de una proposición, se aprueba en cada una de las cámaras", dijo. Y precisó el calendario: "Hay que presentarlo el 20 de julio y pues ahí se dará trámite a esa proposición para que eso no tenga ningún tipo de problema y pueda revestirse de legalidad y de constitucionalidad".
La pelea entre Petro y De la Espriella
Todo este debate ocurre con las relaciones entre el Gobierno saliente y el entrante bastante golpeadas. De la Espriella ganó las elecciones el 21 de junio al candidato de izquierda Iván Cepeda, y desde entonces Petro no reconoce el resultado.
El presidente saliente ha dicho, sin presentar pruebas, que hubo "fraude" y que "el presidente de Colombia es Iván Cepeda". Frente a eso, las autoridades electorales ya cerraron el proceso. La Registraduría y el Consejo Nacional Electoral (CNE) declararon terminado el conteo, respaldado por más de 1.200 observadores internacionales, incluidos delegados de la Unión Europea.

El presidente saliente, Gustavo Petro. Foto: Colprensa.
Aun así, empezaron a aparecer señales de reconocimiento desde adentro del propio Gobierno. El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, afirmó que la transición se hará dentro de la Constitución y desestimó los rumores de un golpe de Estado. Sánchez dijo que quien asume el 7 de agosto es De la Espriella y que Petro es el presidente hasta el 6 de agosto.
A la propuesta de sacar la posesión de Bogotá también se sumaron otras voces políticas. El Movimiento Salvación Nacional anunció que apoyará el traslado de la ceremonia, mientras que la gobernadora Cortés convirtió a la FND en la primera vocera gremial en respaldar públicamente la idea.
Por ahora, la posesión de De la Espriella sigue sin sede definida. El equipo del presidente electo ya le envió una consulta formal a las secretarías del Senado y de la Cámara para preguntar si es viable el cambio de lugar, con qué cuórum, bajo qué procedimiento y en qué tiempos. La respuesta a esa pregunta, y la decisión final sobre Apiay o cualquier otro sitio, quedará en manos del nuevo Congreso que se instala el 20 de julio.
