Él es Jorge Glas, el verdadero 'Florero de Llorente' de la disputa entre Petro y Noboa
El caso judicial y la nacionalización de Jorge Glas detonaron en 2026 una guerra comercial y política sin precedentes entre Colombia y Ecuador.

La relación diplomática y comercial entre Colombia y Ecuador ha alcanzado en el 2026 un estado crítico. Lo que inició como una diferencia ideológica entre el presidente colombiano Gustavo Petro y su homólogo ecuatoriano, Daniel Noboa, se ha transformado en una confrontación abierta que ha paralizado un intercambio bilateral de aproximadamente 2.800 millones de dólares anuales.
En el centro de esta crisis se encuentra la figura de Jorge Glas Espinel, exvicepresidente de Ecuador, cuya situación jurídica ha actuado como el detonante o "Florero de Llorente" de la ruptura.
El perfil judicial de Jorge Glas: De la vicepresidencia a prisión
Jorge Glas desempeñó la vicepresidencia de Ecuador entre 2013 y 2017 bajo el mandato de Rafael Correa. Actualmente, se encuentra recluido en la Cárcel del Encuentro, una instalación de máxima seguridad en la provincia de Santa Elena. Su historial judicial en Ecuador incluye tres condenas principales que el gobierno de Noboa defiende como delitos comunes de corrupción:
Caso Odebrecht: Sentencia de seis años de prisión por asociación ilícita en una red transnacional de sobornos.
Caso Sobornos 2012-2016: Condena de ocho años de prisión por cohecho, relacionada con financiamiento ilegal de actividades políticas.
Caso Reconstrucción de Manabí: Sentencia de 13 años de prisión en primera instancia por peculado, relacionada con el mal manejo de fondos tras el terremoto de 2016.
Mientras la justicia ecuatoriana mantiene estas sentencias en firme, el presidente Gustavo Petro ha sostenido públicamente que "es indudable que Jorge Glas es un preso político".
Noboa, por su parte, ha respondido mediante sus redes sociales oficiales: "Este país ha esperado años para ver a los corruptos responder ante la justicia. Hoy, desde afuera, quieren vender el cuento de los 'presos políticos' para tapar lo evidente: en la cárcel hay un corrupto que debe responder al Ecuador".

De la "Cumbre en Bermudas" a la nacionalización de Glas
El origen de la fricción personal entre los mandatarios se remonta a diciembre de 2024, durante la denominada "Cumbre en bermudas" en las Islas Galápagos. En aquel encuentro privado, Petro solicitó formalmente la libertad del exvicepresidente. El 7 de abril de 2026, Petro recordó en su cuenta de X: "Allí en islas Galápagos le pedí al presidente liberar al ciudadano colombiano Jorge Glas o que nos lo entregaran. No ha sido posible".
La tensión escaló a un punto de no retorno el 16 de septiembre de 2025, cuando el gobierno de Colombia otorgó la nacionalidad colombiana a Glas.
Entre los temas que se han mencionado destaca el acta de juramento fue firmada en el Consulado de Colombia en Quito bajo el amparo de la Ley 2332 de 2023 y la Resolución 9411 de 2025. "El ciudadano Jorge Glass obtiene su nacionalidad colombiana, espero del gobierno de Ecuador su entrega al gobierno colombiano", justificó la medida Petro. La Cancillería de Ecuador respondió que no había sido notificada oficialmente y que el exfuncionario debía cumplir sus penas en territorio ecuatoriano.
Todas estas declaraciones han contado con la venia del expresidente Rafael Correa. En un rastreo en la cuenta de X de Correa, desde el pasado lunes 13 hasta el lunes 20 de abril, hubo 36 trinos en los que se mencionaba directa o indirectamente a Gustavo Petro y 20 de ellos fueron repost de la red social del Presidente colombiano.
Por si acaso, para los que no entienden bien: ahí se encuentra representado casi el 60% de la población de Latinoamérica. También se trata de las tres más grandes economías de la región, en este orden: Brasil, México y Colombia.
— Rafael Correa (@MashiRafael) April 18, 2026
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El inicio de la guerra arancelaria y la represalia energética
La disputa por Glas se trasladó al ámbito económico el 21 de enero de 2026. Bajo el argumento de una "falta de reciprocidad" en el control de la seguridad fronteriza, Daniel Noboa anunció la imposición de una "tasa de seguridad" del 30% a las importaciones colombianas "hasta que haya un compromiso genuino de enfrentar conjuntamente el narcotráfico".
La respuesta de Bogotá fue inmediata. El 22 de enero de 2026, Colombia suspendió indefinidamente la venta de energía eléctrica a Ecuador. El ministro de Minas y Energía de Colombia, Edwin Palma, emitió una resolución para suspender las transacciones internacionales de electricidad (TIE) para "proteger la soberanía y la seguridad energética del país". Colombia también aplicó aranceles recíprocos del 30% a diversos productos ecuatorianos.
En represalia por la suspensión eléctrica, el gobierno ecuatoriano aumentó en un 900% la tarifa para transportar petróleo colombiano a través de sus oleoductos (SOTE y OCP), elevando el costo de 3 a 30 dólares por barril.
Escalada al 100%: El colapso del comercio formal
Durante los meses de febrero y marzo de 2026, la guerra comercial se agudizó. Los aranceles subieron primero al 50% y, finalmente, Ecuador anunció que a partir del 1 de mayo de 2026, la tasa de seguridad para productos colombianos sería del 100%. El Ministerio de Producción de Ecuador justificó la medida alegando "criterios de seguridad nacional" y la falta de implementación de medidas efectivas por parte de Colombia en la frontera.
El presidente Petro calificó el alza arancelaria como una "monstruosidad" y advirtió que esto significaba el "fin del Pacto Andino para Colombia". En respuesta, Colombia anunció que también nivelará al 100% sus aranceles para productos ecuatorianos. No obstante, Petro matizó el 10 de abril diciendo que "el Gobierno colombiano permitirá que producción ecuatoriana necesaria para Colombia entre a cero por ciento de arancel".
A raíz de esta crisis, Petro ordenó el regreso inmediato de su embajadora en Quito, María Antonia Velasco, a Bogotá. Ecuador, por su parte, llamó a consultas a su embajador Arturo Félix Wong.
Acusaciones de narcotráfico y el caso Villavicencio
En abril de 2026, el conflicto pasó de lo arancelario a lo criminal. En una entrevista con la revista Semana, Daniel Noboa afirmó que el presidente Petro "baila merengue con la mafia", sugiriendo que el mandatario colombiano se reunió en Manta en 2025 con políticos vinculados a alias Fito, líder del grupo criminal "Los Choneros". Noboa declaró: "No se les ha declarado la guerra a los colombianos. Se les ha declarado la guerra al narcotráfico... Yo creo que el que está que baila merengue con la mafia es él".
Petro rechazó estas declaraciones y anunció una demanda penal por calumnia contra Noboa ante tribunales internacionales. "Nada, no conozco el tal Fito ni a sus amigos. Solo he ido a Ecuador para asistir a la posesión de sus presidentes", escribió Petro en su cuenta de X.
El 20 de abril de 2026, el mandatario colombiano elevó la gravedad de las acusaciones al vincular a Noboa con el asesinato del excandidato Fernando Villavicencio.
Citando una entrevista de alias Negro Willy (líder de "Los Tiguerones") en el diario El Mundo, Petro acusó a Noboa: "Ahora resulta que los mismos capos de las bandas que usa Noboa para acusarme a mí, lo acusa es a él por haberse financiado con los recursos de 'Los Choneros' y, por tanto, de alias Fito y de ordenar el asesinato del excandidato presidencial Villavicencio". Petro concluyó su mensaje sentenciando: "Aquí sí puedo comprobar que Noboa apoya es el narcotráfico en Colombia".
Impacto económico y fractura de la integración andina
La crisis ha tenido consecuencias materiales severas para ambos países. Gremios como la Asociación Andina de Transportistas Internacionales por Carretera (Andinatic) reportan la pérdida de 15.000 empleos directos e indirectos y una caída del 70% en la actividad del sector.
El comercio bilateral ha registrado pérdidas superiores a los 800 millones de dólares en lo que va del año. El secretario general de la Comunidad Andina, Gonzalo Gutiérrez Reinel, ha instado a los mandatarios a retomar el diálogo, advirtiendo que la integración regional está en riesgo.
Sin embargo, el presidente Noboa ha manifestado que "ya no hay más diálogo que tener... es cuestión de decidir y ya", señalando además que prefiere esperar a los resultados de las próximas elecciones en Colombia para tratar con un gobierno "que sí esté comprometido con combatir la delincuencia".