¿Cuál es su ley? La historia detrás del proyecto de Ley Simona
Mientras el proyecto ya pasó por dos debates en el Congreso, el caso que inspiró la ley sigue sin resolverse.

En Colombia se estima que hay 4.4 millones de familias multiespecie y al mismo tiempo se ha vuelto habitual que se presenten problemas cuando se generan separaciones de pareja ante la duda de quién se quedará con el animal de compañía. Por ello, en el Congreso avanza un proyecto de ley que haría que los jueces puedan decidir sobre estas disputas, y lleva el nombre del primer caso que deberá resolver la justicia: Simona.
Se trata de una perrita que fue adquirida por una pareja y que tiempo después de haberse separado, una de las partes acudió a la justicia para que le otorgaran visitas. Por orden del Tribunal Superior de Bogotá, el Juzgado Tercero de Familia lleva el caso. Pero no es algo reciente, el proceso ya cumple dos años y aún no se ha tomado una decisión.
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Jader Castaño es la persona que solicitó las visitas y afirma que hubo un acuerdo que no se cumplió. Sin embargo, otra es la versión de Lina María Ochoa, quien es la persona que actualmente tiene a Simona.
“El 2 de noviembre de 2020 mi ex esposo me pide el divorcio, yo le digo que sí y en ese mismo momento él me dice Simona es tuya, yo te la regalé, tú te la llevas muy bonita, muy tiernecita, me encariñé, pero es tuya, tú te la llevas y pues así yo cogí mis cositas, cogí a Simona y me fui a pagar arriendo”, afirma Ochoa.
En ¿Cuál es su ley?, hablamos con los dos protagonistas de la historia:
¿Qué plantea el proyecto?
El proyecto es de autoría de la senadora Andrea Padilla y el ponente de los dos primeros debates ha sido el representante Duvalier Sánchez. Lo que se propone es una modificación de algunos puntos del Código Civil y el Código General de Procesos para que se garantice el bienestar de los animales en los procesos judiciales.
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La iniciativa plantea que cualquier disputa sobre las medidas de cuidado, custodia y visitas aplica para un animal de compañía siempre que “hayan sido adquiridos a cualquier título durante el matrimonio civil, religioso o la unión marital de hecho”, por lo que si son adquiridos con anterioridad no hay lugar a este tipo de discusiones. Dejando como claridad, que se debe garantizar que los animales considerados de asistencia o de apoyo emocional "mantengan el vínculo con la persona a cargo de ellos".
En otro de los artículos, el proyecto de ley propone como causal de divorcio: “El maltrato, violencia y trato cruel a los animales de compañía”.
El proyecto deja claro que las dos partes son responsables por la manutención del animal y que para la asignación de la custodia se deben tener en cuenta varios aspectos.
“El juez deberá considerar, como mínimo, la existencia de hechos o de riesgos de violencia dentro del hogar, violencias basadas en género, violencia vicaria o situaciones de cualquier naturaleza que puedan afectar el bienestar animal, así como las cualidades de los vínculos afectivos de las personas con el animal y su capacidad de cuidado, protección y tenencia responsable”, se lee.
De hecho, de ser necesario, “el juez podrá disponer el alojamiento del animal en la red familiar ampliada, cuando sea lo más conveniente para su bienestar o, en caso extremo, pondrá ponerlo a disposición de la entidad territorial competente en materia de protección y bienestar animal”.
Además, cuando exista un acuerdo sobre la custodia, el cuidado, el régimen de visitas debe ser incluido en la petición de divorcio o la disolución de la unión marital.
¿Habrá sanciones para quienes incumplan?
Según el proyecto, quien incumpla con las decisiones del juez o el acuerdo al que se haya llegado perderá “la propiedad, tenencia, posesión y custodia (…) además de la obligación de satisfacer las cuotas adeudadas para el animal hasta la fecha de la pérdida”.
Y así mismo, señala que cualquier conyugue o compañero permanente podría renunciar a la propiedad, posesión y custodia del animal en favor de la otra persona: “Quién lo haga, deberá satisfacer las obligaciones adeudadas hasta la fecha de la renuncia”, se lee.
