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Pensiones en riesgo: Invertir considerando el cambio climático

En la práctica, la mayoría de los cotizantes siguen siendo inversionistas pasivos en uno de los mayores flujos de capital del país.

Javier Sabogal Mogollón
Javier Sabogal MogollónFue asesor de los ministerios de Hacienda y Ambiente, ha trabajado en el Banco Mundial, la CAF, el PNUD, la WWF y en el Acueducto de Bogotá
17 ABR 2026 - 17:12Actualizado: 17 ABR 2026 - 22:37

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La decisión del Gobierno de reducir el límite de inversión en el exterior de los fondos de pensiones, del 70 % al 30 %, se ha presentado como una apuesta por canalizar recursos hacia sectores estratégicos del país. Sin embargo, detrás de esa decisión hay un costo evidente asociado a una menor diversificación y, potencialmente, menores retornos para el ahorro de millones de colombianos.

Pero el problema no es solo dónde se invierten esos recursos. Es también en qué condiciones se están invirtiendo.

Si una mayor proporción del ahorro pensional se queda en Colombia, el debate no puede limitarse a si se dirigirá a carreteras o infraestructura en abstracto. Se debe garantizar que esta discusión incluya entender si esas inversiones están preparadas para enfrentar los impactos que ya están transformando la economía, como el cambio climático y la degradación de la naturaleza.

Si una mayor proporción del ahorro pensional se queda en Colombia, el debate no puede limitarse a si se dirigirá a carreteras o infraestructura en abstracto.

Estos factores generan riesgos físicos (derivados de eventos como inundaciones o sequías) y de transición (riesgos financieros asociados a la aparición de nuevas políticas y regulaciones o el desarrollo de nuevas tecnologías verdes) concretos que pueden tener impactos financieros como posible disminución de rentabilidad, pérdida de valor de activos y pérdida de liquidez de activos, entre otros.

El mundo financiero ya entendió esto. Organismos internacionales y supervisores han avanzado en solicitar que los fondos de pensiones integren factores ambientales, sociales y de gobierno corporativo (ASG) en sus decisiones. Colombia no es la excepción y la Superintendencia Financiera ha venido elevando el estándar, pasando de lineamientos generales a instrucciones obligatorias para la gestión de estos riesgos.

Sin embargo, la regulación por sí sola no garantiza que los recursos se asignen bien y hay que preguntarse si los fondos de pensiones en Colombia están invirtiendo en activos que serán sostenibles financiera y ambientalmente en el largo plazo.

Al respecto, hay avances y los fondos en el país han adoptado estándares como el TCFD (Divulgación Financiera relacionada con el Clima) y ofrecen portafolios sostenibles. Por ejemplo, Protección tiene cinco portafolios voluntarios ASG que en 2025 cerraron con $ 525.000 millones y más de 30 mil clientes y Porvenir cuenta con el portafolio Generación Sostenible que apoya la industria colombiana sostenible y está enfocado en financiar proyectos ASG, con rentabilidades competitivas y menor intensidad de carbono frente a portafolios convencionales.

No obstante, todavía es limitada la oferta de portafolios claramente orientados a inversiones sostenibles y la información disponible para los usuarios sigue siendo insuficiente para tomar decisiones informadas. En la práctica, la mayoría de los cotizantes siguen siendo inversionistas pasivos en uno de los mayores flujos de capital del país.

Todavía es limitada la oferta de portafolios claramente orientados a inversiones sostenibles y la información disponible para los usuarios sigue siendo insuficiente para tomar decisiones informadas.

Este desafío ya es reconocido por actores del mercado. Porvenir, por ejemplo, reconoce el reto de aumentar la demanda por este tipo de productos, que cayeron un 16,8% en 2024, a pesar de registrar una rentabilidad positiva del 11,5%. Esto evidencia la brecha entre el desempeño financiero de estas inversiones y el bajo interés de los afiliados y refuerza la necesidad de fortalecer la confianza y participación en este tipo de portafolios de largo plazo.

Por eso, este debate no debería quedarse en el decreto. Debería abrir una conversación más profunda sobre el rol de los fondos de pensiones en la transición económica del país y, sobre todo, sobre el papel de los afiliados. Preguntar en qué se invierte el ahorro pensional y entender cómo se están gestionando los riesgos climáticos y de naturaleza es una decisión sobre la calidad de nuestro futuro.

Porque, al final, las pensiones no solo dependen de cuánto se ahorra o dónde se invierte sino de si estamos financiando una economía que será viable en el largo plazo. El Congreso de Asofondos en Cartagena, la próxima semana, es una oportunidad para dar esta discusión.

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