Así cambió el fondo del Pacífico con la erupción del volcán Hunga en Tonga, que se hundió 700 metros
Científicos de seis países compararon mapas marinos de antes y después. El desplome movió casi nueve kilómetros cúbicos y agrandó las olas.

El fondo de la caldera del volcán submarino Hunga, en Tonga, bajó de 150 a 850 metros de profundidad en las horas que duró la erupción del 15 de enero de 2022, según un estudio publicado el 11 de septiembre en la revista Nature Geoscience. La caldera es el hueco que queda cuando se desploma el techo del depósito de magma.
El hundimiento y la erosión arrancaron 8,9 kilómetros cúbicos de roca y sedimento del fondo del Pacífico. De ese total, 6,85 corresponden al desplome de la caldera y el resto lo removieron avalanchas submarinas de material volcánico que bajaron por las laderas. La caldera también se ensanchó, de 4,5 a 4,8 kilómetros de diámetro.
La investigación la lideró Marta Ribó, geóloga marina de la Universidad Tecnológica de Auckland, en Nueva Zelanda, junto a otros 23 científicos de Tonga, Nueva Zelanda, Corea del Sur, Estados Unidos, Reino Unido y Australia. Participaron el Servicio Geológico de Tonga, la Universidad de Auckland, el Instituto de Investigación Polar de Corea, la NASA y el Centro Nacional de Oceanografía del Reino Unido.

Volcán Hunga dañó más de 190 kilómetros de cables submarinos de telecomunicaciones. Foto: Servicios Meteorológicos de Tonga.
¿Cómo midieron el hundimiento del fondo del mar?
Los científicos compararon mapas del fondo marino hechos con sonar en 2015 y 2016 con otros levantados en abril, mayo, julio y octubre de 2022. Los recorridos los hicieron el rompehielos coreano Araon, el buque neozelandés Tangaroa, dos embarcaciones de pesca adaptadas y una lancha sin tripulación llamada Maxlimer.
Las partes del volcán que quedan por encima del agua, las islas Hunga Tonga y Hunga Ha'apai, se midieron con imágenes satelitales de la empresa Maxar y con el satélite láser ICESat-2 de la NASA.
Dentro de la caldera, el Araon encontró restos de derrumbes de las paredes intercalados con las capas de ceniza que rellenaron el fondo. Para los autores, esa mezcla indica que el desplome ocurrió durante la erupción y no después. Algunos de esos derrumbes arrancaron franjas de pared de hasta un kilómetro de ancho y avanzaron hasta dos kilómetros hacia el centro.
¿Qué relación tiene el hundimiento con el tsunami?
"La magnitud del tsunami resultante probablemente se vio aumentada por la velocidad y el estilo de formación de la caldera", escribieron los autores en el artículo. El fondo bajó casi entero, como un solo bloque, y dejó paredes de hasta 70 grados de inclinación en el costado noroeste.
El mayor hundimiento se registró en el noroeste, debajo de la boca por donde arrancó la erupción. Si se cuenta la capa de ceniza de hasta 150 metros que cayó después sobre el fondo, el terreno bajó entre 800 y 1.100 metros.
Las olas alcanzaron unos 40 metros de altura en islas ubicadas hasta a 100 kilómetros del volcán. El estudio lo describe como el tsunami más grande y más alto registrado por una erupción submarina, por encima del que causó el Krakatoa, en Indonesia, en 1883. Aquella erupción dejó más de 30.000 muertos. En la de Tonga, según el artículo, murieron pocas personas.
Para que la caldera se viniera abajo bastó con que el volcán expulsara unos ocho kilómetros cúbicos de magma, menos del 30 % de los 27 que se calcula tenía su depósito, ubicado entre 2 y 10 kilómetros bajo el volcán.
¿Qué dejó la erupción en el fondo del Pacífico?
La erupción dejó zanjas de más de 100 metros de profundidad en las laderas del volcán y dañó más de 190 kilómetros de cables submarinos de telecomunicaciones. El choque entre el magma y el agua de mar duró cerca de 11 horas y levantó una columna de ceniza y vapor de más de 55 kilómetros de altura.
Dentro de la caldera quedó agua de mar dividida en dos capas que casi no se mezclan. Hasta los 150 o 200 metros de profundidad hay agua más caliente y menos salada. Debajo, hasta el fondo, el agua es más fría y más densa. Esa estructura se mantuvo por lo menos nueve meses después de la erupción.
En mayo de 2022 el sonar detectó una columna de gas y partículas de entre 450 y 500 metros de alto que salía del costado noroeste. En octubre ya no aparecían las salidas profundas, pero seguían activas otras a menos de 150 metros de profundidad, cerca de Hunga Ha'apai. Los autores interpretan que todavía hay magma bajo el volcán.
¿Hay otros volcanes submarinos como el Hunga?
"Hay al menos 74 volcanes submarinos a lo largo del arco de Tonga-Kermadec, con 20 complejos de caldera. Sin embargo, pese a los peligros que representan, no se entienden bien porque siguen sin explorarse", dijo Ribó en un comunicado de la Universidad Tecnológica de Auckland.
La caldera del Hunga, de unos cuatro kilómetros de diámetro, está entre el 12 % más pequeño de 177 calderas del mundo que los autores usaron para comparar. El volcán mide cerca de 1.800 metros desde su base y tuvo otra erupción que formó caldera hacia el año 1100.
El Hunga está a 65 kilómetros al norte de Tongatapu, la isla más poblada de Tonga. Los datos del estudio quedaron publicados en acceso abierto en los repositorios Marine Geoscience Data System y Zenodo.

