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Laura Fernández, con respaldo de Trump, ganó la presidencia de Costa Rica en primera vuelta

La nueva presidenta de Costa Rica asume en mayo con mayoría legislativa, una agenda de seguridad dura y fuertes cuestionamientos de la oposición.

Laura Fernández celebra su victoria en primera vuelta. - Crédito: AFP
Oscar Repiso
Oscar RepisoPeriodista
02 FEB 2026 - 09:18Actualizado: 22 FEB 2026 - 02:56

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La derechista Laura Fernández fue elegida presidenta de Costa Rica tras imponerse en las elecciones del domingo con una amplia ventaja, impulsada por su promesa de mano dura contra el narcotráfico en un país que durante décadas fue considerado uno de los más seguros del continente.

Fernández, politóloga de 39 años, obtuvo el 48,3 % de los votos, superando por más de ocho puntos el umbral necesario para ganar en primera vuelta, según el 94 % del escrutinio divulgado por el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE). Su principal contendor, el socialdemócrata Álvaro Ramos, alcanzó el 33,4 %.

Apenas se conocieron los primeros resultados, miles de militantes del Partido Pueblo Soberano salieron a las calles para celebrar. Caravanas de vehículos con banderas turquesa y fiestas espontáneas se registraron en San José y otras ciudades del país.

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Laura Fernández se impuso en las urnas con un amplio respaldo en las elecciones presidenciales. Crédito:AFP

Un triunfo en primera vuelta

La seguridad fue el eje central de la campaña. Fernández capitalizó el principal reclamo de los costarricenses: el aumento sostenido de la violencia vinculada al narcotráfico. Durante el gobierno saliente, la tasa de homicidios alcanzó un récord de 17 por cada 100.000 habitantes, y siete de cada diez asesinatos están relacionados con economías ilegales.

En su discurso de victoria, sin embargo, la presidenta electa evitó referirse de manera directa a la violencia criminal. En cambio, se presentó como una “demócrata convencida” y aseguró que “nunca” permitirá el autoritarismo, en respuesta a las críticas que la señalan de querer concentrar poder.

No obstante, advirtió que el “cambio será profundo e irreversible” y que se modificarán “ciertas reglas del juego político”, sin ofrecer mayores detalles sobre el alcance de esas reformas.

El modelo Bukele y la mano dura

Fernández ha propuesto replicar parte de la estrategia de seguridad del presidente salvadoreño Nayib Bukele, quien fue uno de los primeros mandatarios en felicitarla públicamente. Entre sus iniciativas se encuentran el endurecimiento de penas, la imposición de estados de excepción en zonas conflictivas y la finalización de una cárcel inspirada en la megaprisión construida en El Salvador.

Aunque la ofensiva de Bukele redujo drásticamente los homicidios, también ha sido cuestionada por organismos internacionales debido a denuncias de abusos y violaciones de derechos humanos. Aun así, el modelo goza de respaldo entre amplios sectores del electorado costarricense.

“Me gusta su proyecto de la cárcel. La violencia explotó porque están tocando a los cabecillas”, aseguró Jéssica Salgado, una oficinista de 27 años que celebró la victoria de Fernández en San José.

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Laura Fernández celebra su triunfo tras confirmarse su victoria en primera vuelta en Costa Rica. AFP

Celebraciones y reconfiguración política

Apenas se conocieron los primeros resultados, miles de militantes del Partido Pueblo Soberano salieron a las calles. Caravanas de vehículos con banderas turquesa y celebraciones espontáneas se tomaron San José y otras ciudades del país.

El triunfo de Fernández consolida el avance de la derecha en América Latina, tras recientes victorias en Chile, Bolivia, Perú y Honduras. Este año, además, habrá elecciones presidenciales en Brasil y Colombia, actualmente gobernados por la izquierda.

Los costarricenses también eligieron a 57 diputados. Según las proyecciones, Fernández contará con una treintena de escaños, una mayoría suficiente para gobernar con comodidad, aunque insuficiente para reformar la Constitución.

Un Congreso clave y límites al poder

Además de la presidencia, los costarricenses eligieron a los 57 diputados del Congreso. Según proyecciones preliminares, el oficialismo obtendría cerca de una treintena de curules, una mayoría relevante, aunque insuficiente para reformar la Constitución, uno de los objetivos planteados por la nueva mandataria.

Fernández asumirá el poder el próximo 8 de mayo por un periodo de cuatro años. Su gobierno estará condicionado por la relación con el Legislativo y por la necesidad de construir consensos en un sistema político históricamente equilibrado.

La presidenta electa cuenta con el respaldo del actual mandatario Rodrigo Chaves, una figura popular y polarizante, enfrentada con otros poderes del Estado. La cercanía entre ambos ha alimentado temores en la oposición sobre una eventual concentración de poder.

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La presidenta electa Laura Fernández festeja los resultados electorales junto a sus seguidores. AFP

Temor al autoritarismo

Las críticas no tardaron en aparecer. La expresidenta Laura Chinchilla advirtió que “las mayorías electorales no son patente de corso para silenciar a las minorías” y pidió a la oposición ejercer un contrapeso firme en el Congreso.

El expresidente Óscar Arias, premio Nobel de Paz, fue más duro al señalar que “lo primero que quieren los dictadores es reformar la Constitución para mantenerse en el poder”. Desde el oficialismo, Chaves rechazó esas acusaciones y afirmó que en Costa Rica “no hay dictaduras”.

Fernández será la segunda mujer en gobernar el país, después de Chinchilla, y llega al poder en un contexto marcado por desigualdad social, altos costos de vida y una creciente polarización política.

¿Influencia del discurso de Trump?

Como lo había señalado Minuto60, el estilo político del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha comenzado a influir en liderazgos regionales que construyen su narrativa a partir de la seguridad, la confrontación y el uso del miedo como herramienta política.

El politólogo Juan Fernando Giraldo explicó a este medio que este tipo de discurso se apoya en la división entre “ellos y nosotros”, la creación de enemigos políticos y la simplificación del debate público. Por su parte, el experto en derecho internacional Enrique Prieto advirtió que estas estrategias pueden tensionar la democracia y debilitar los contrapesos institucionales.

Fernández será la segunda mujer en gobernar Costa Rica, país de 5,2 millones de habitantes y uno de los más estables de la región. Su mandato, que comenzará el 8 de mayo, estará marcado por el reto de enfrentar al narcotráfico sin erosionar las instituciones democráticas, en un contexto regional cada vez más polarizado.

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