La grave denuncia del ministro Idárraga por espionaje con Pegasus: ¿Qué hay detrás?
El funcionario aseguró que fue víctima de espionaje ilegal en una operación que habría involucrado estructuras de contrainteligencia del Estado.

Una grave denuncia sacude el panorama político e institucional del país. El ministro de Justicia, Andrés Idárraga, aseguró que fue víctima de espionaje ilegal a través del software Pegasus, una herramienta de vigilancia digital conocida mundialmente por su uso en operaciones encubiertas contra periodistas, defensores de derechos humanos y líderes políticos.
A través de su cuenta oficial en la red social X, Idárraga reveló que un informe forense confirmó la infiltración de su teléfono celular y el de miembros de su familia, en lo que calificó como una operación ilegal de vigilancia y persecución. Según su denuncia, el espionaje no solo vulneró su privacidad, sino que puso en riesgo investigaciones sensibles sobre presuntos hechos de corrupción al interior de las fuerzas militares.
Un informe forense confirmó que Pegasus fue usado ilegalmente para espiarme junto a mi familia.
— Andrés Idárraga Franco (@Aidarragaf) January 13, 2026
La infiltración habría sido ordenada desde el Ministerio de Defensa, utilizando gastos reservados y estructuras de contrainteligencia del Estado (del Ejército) para perseguir a quien… pic.twitter.com/KYuYc2swiO
La denuncia reviste especial gravedad no solo por la sofisticación del software utilizado, sino por la presunta participación de organismos estatales en una operación dirigida contra un alto funcionario del Gobierno encargado de liderar procesos de investigación y control en materia de justicia y lucha contra la corrupción.
De acuerdo con Idárraga, entre agosto y noviembre de 2025 se extrajeron de su teléfono celular cerca de 2,3 gigabytes de información privada, incluyendo comunicaciones personales, datos familiares, denuncias de corrupción y, de manera especialmente sensible, información relacionada con sus fuentes.
El ministro detalló que durante ese periodo se registraron más de 8.700 infiltraciones al dispositivo móvil y que, al menos en 124 ocasiones, se activaron de manera ilegal la cámara y el micrófono del teléfono, lo que habría permitido la vigilancia directa de conversaciones privadas y reuniones confidenciales.
¿Campaña de desprestigio?
Según Idárraga, el objetivo de esta operación no era únicamente obtener información, sino también construir una campaña de desprestigio en su contra, relacionada con los casos de corrupción que venía conociendo y documentando en distintos niveles dentro de las Fuerzas Militares.
“Estaban armando una campaña de desprestigio en mi contra por la información que venía recibiendo sobre diversos casos de corrupción”, señaló el funcionario, quien ha sido una de las figuras visibles en los esfuerzos del Gobierno por fortalecer los mecanismos de control, transparencia y protección a denunciantes.
El caso ya fue puesto en conocimiento de la Fiscalía General de la Nación, que deberá determinar si existió una estructura criminal dentro del Estado destinada al espionaje ilegal, así como establecer responsabilidades penales. Paralelamente, la denuncia fue elevada ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), lo que abre la puerta a una eventual investigación internacional por violaciones a derechos fundamentales.

El ministro de Justicia asegura que se trata de una campaña de desprestigio en su contra. Colprensa
Pegasus, un viejo conocido
El uso de Pegasus ha sido objeto de fuertes controversias en distintos países. Este software, desarrollado por la empresa israelí NSO Group, permite acceder de forma remota a dispositivos móviles, leer mensajes cifrados, activar cámaras y micrófonos, y extraer información sin que el usuario lo advierta. Su comercialización está supuestamente limitada a gobiernos para la lucha contra el terrorismo y el crimen organizado, pero múltiples investigaciones han documentado su uso indebido.
En Colombia, el nombre de Pegasus ya había generado debates en años anteriores, pero la denuncia de un ministro en ejercicio eleva el escándalo a un nuevo nivel y plantea serias preguntas sobre los controles al uso de herramientas de inteligencia y contrainteligencia.
Idárraga cerró su pronunciamiento con una frase contundente que resume el trasfondo del escándalo: “La democracia no se defiende con espionaje, se defiende con verdad, justicia y garantías para los denunciantes de corrupción”.
Mientras avanzan las investigaciones judiciales y los pronunciamientos de organismos internacionales, la denuncia deja al descubierto las tensiones internas en el Estado y reabre el debate sobre los límites del poder, la legalidad de las labores de inteligencia y la protección de quienes se atreven a denunciar prácticas corruptas desde dentro de las instituciones.
