¿Victimario o víctima? El menor que acabó con la vida de Miguel Uribe ahora es víctima judicial
El proceso judicial da un vuelco tras conocerse que el menor implicado fue reconocido como víctima en la investigación contra la red criminal.

El proceso judicial por el asesinato del senador Miguel Uribe Turbay sumó un giro que ha generado controversia tanto en el ámbito jurídico como en la opinión pública. El menor de edad que ejecutó el ataque y reconoció su responsabilidad ahora figura como víctima dentro del mismo expediente en el que es señalado como autor del crimen.
La información fue revelada por Revista Semana, que conoció detalles del proceso en curso y los documentos de la Fiscalía. Este cambio en la condición del menor ha abierto un debate sobre los límites del sistema judicial frente a la participación de adolescentes en estructuras criminales.
El caso, que desde el inicio causó conmoción por la gravedad de los hechos, vuelve a estar en el centro de la discusión por la doble condición que ahora tiene el joven: responsable del homicidio y, al mismo tiempo, víctima dentro del proceso que busca establecer responsabilidades de otros implicados.
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El parque El Golfito, en el occidente de Bogotá, fue el lugar donde se registraron los hechos. Redes sociales
El crimen
Los hechos ocurrieron el 7 de junio de 2025 en el parque El Golfito, ubicado en el barrio Modelia, en el occidente de Bogotá. De acuerdo con la reconstrucción del caso, el menor habría seguido instrucciones precisas de una red criminal para ejecutar el ataque.
Antes de cometer el crimen, el joven dejó en evidencia su intención. “Le voy a dar uno o dos en la cabeza y me voy”, habría dicho, según información citada por el medio. Posteriormente, se quitó la chaqueta, ocultó el arma de fuego y se mezcló entre la multitud para acercarse a su objetivo.
Las imágenes de cámaras de seguridad y los testimonios recopilados por la Fiscalía muestran que el adolescente actuó con determinación, avanzando directamente hacia el lugar donde se encontraba el senador antes de disparar.
El giro judicial
A pesar de haber reconocido su participación en el asesinato y de haber recibido una sanción, el menor fue incluido como víctima dentro del proceso judicial contra otros implicados en el crimen.
En particular, en el expediente contra Jhorman David Mora señalado de haberlo contactado, la Fiscalía sostiene que el joven fue vinculado a la organización criminal y habría sido inducido a participar en el hecho.
“Aceptó pertenecer de manera voluntaria a esta organización criminal”, señala el documento citado por Semana, en el que también se describe la captación de menores para cometer delitos a cambio de dinero.
Esta situación ha generado cuestionamientos, ya que la familia de la víctima debe compartir la condición de víctimas con quien ejecutó el ataque.

La Fiscalía ha logrado tres condenas mediante preacuerdo y la sanción al menor de edad, que se convirtió en víctima en el mismo proceso. Archivo particular
La red criminal
Las investigaciones apuntan a la existencia de una estructura organizada que operaba mediante la vinculación de menores de edad para la ejecución de homicidios.
El propio adolescente aseguró que recibió instrucciones detalladas antes del crimen. “Yo reconocí en el parque a la persona que había que matar”, declaró ante la Fiscalía, según lo publicado por Semana.
También indicó que, una vez aceptó participar, no podía retractarse. “Usted sabe, si no me toca callarlo”, relató sobre las advertencias que habría recibido por parte de los responsables del plan.
Otros testimonios refuerzan esta hipótesis. De acuerdo con versiones incluidas en el proceso, el menor fue contactado, instruido y preparado para ejecutar el ataque, con conocimiento de cada paso que debía seguir.
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Testimonios
Las declaraciones de otros implicados aportan detalles sobre la planificación del crimen. Katherine Andrea Martínez, una de las personas vinculadas al caso, relató cómo se organizó el ataque y el papel del menor.
Según su testimonio, el joven mostraba determinación antes de ejecutar el plan. “Estaba muy eufórico, acelerado… decía que lo iba a hacer”, afirmó.
Además, explicó que el arma habría sido preparada previamente para facilitar su uso y que el plan contemplaba una ejecución rápida seguida de una huida organizada.
Otros testimonios también señalan la existencia de una red dedicada a reclutar menores para cometer delitos.
“En el barrio tiene una oficina de sicarios todo el mundo es sabedor de eso”, indicó uno de los declarantes en el proceso.
El debate
El reconocimiento del menor como víctima dentro del mismo proceso en el que es responsable del crimen ha abierto un debate jurídico y social.
Expertos en derecho penal explican que esta figura puede aplicarse cuando se demuestra que el menor fue instrumentalizado o presionado por una organización criminal. Sin embargo, también advierten que este tipo de decisiones pueden generar tensiones frente a la percepción de justicia, especialmente en casos de alto impacto.
En este caso, la discusión se centra en cómo equilibrar la responsabilidad penal del menor con la posibilidad de que haya sido víctima de manipulación o coacción. Además, se ha planteado la posibilidad de que, en el futuro, esta condición le permita acceder a mecanismos legales adicionales, lo que podría incluir eventuales reclamaciones.
El caso del asesinato de Miguel Uribe Turbay continúa en desarrollo y sigue generando interrogantes sobre el funcionamiento del sistema judicial en Colombia. La doble condición del menor como autor del crimen y víctima dentro del proceso plantea un escenario complejo que mantiene la atención pública.
Mientras la Fiscalía avanza en el esclarecimiento de los hechos y en la judicialización de los demás implicados, el debate sobre justicia, responsabilidad y protección de menores sigue abierto.
