Ministerio de las Culturas abre proceso contra el Congreso por obras en el Capitolio
Una denuncia ciudadana alertó sobre cambios en el edificio histórico; autoridades ya inspeccionan posibles afectaciones al patrimonio cultural.

Una nueva controversia rodea al patrimonio histórico de Colombia. El Ministerio de las Culturas inició un proceso sancionatorio contra el Congreso de la República de Colombia por una presunta intervención no autorizada en el Capitolio Nacional, uno de los bienes culturales más emblemáticos del país.
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La información fue revelada por el sistema de medios públicos RTVC, a través del programa El Calentao, donde se detalló que las acusaciones del Ministerio se originarion tras una denuncia ciudadana por la intervención que se hizo en el Capitolio.
Una intervención bajo la lupa
De acuerdo con las primeras versiones, la alerta se encendió cuando ciudadanos reportaran las modificaciones hechas dentro del Capitolio Nacional, después el Ministerio de las Culturas realizó una inspección oficial que confirmó la instalación de un cerramiento dentro del recinto histórico.
El elemento que se agregó, según lo conocido hasta ahora, tendría aproximadamente tres metros de altura. Para poderlo instalar se intervino directamente la piedra de algunas columnas del Capitolio, lo que encendió las alarmas de las autoridades culturales en Colombia.
El Ministerio sostiene que este tipo de acciones podrían alterar las condiciones originales de la fachada del Capitolio Nacional, lo que representaría una falta contra el patrimonio nacional. En Colombia, los bienes declarados de interés cultural cuentan con estrictas normas de conservación, y cualquier modificación debe ser previamente autorizada.
Un símbolo histórico en riesgo
El Capitolio Nacional de Colombia no es un edificio cualquiera, de hecho, su historia se remonta al siglo XIX, cuando fue diseñado por el arquitecto Thomas Reed por encargo del entonces presidente Tomás Cipriano de Mosquera.
La construcción se extendió durante varias décadas, entre 1848 y 1926, con la participación de distintos arquitectos. El resultado es una obra representativa de la arquitectura republicana y neoclásica en Bogotá.
Su valor histórico fue reconocido oficialmente el 11 de agosto de 1975, cuando fue declarado Monumento Nacional de Colombia. Desde entonces, además de ser sede del Congreso, se considera un símbolo del poder democrático y del legado arquitectónico del país.
