¿Y si el salario mínimo en Colombia no fuera mensual?
El gobierno quiere jugársela en su último año con un incremento a doble dígito del salario mínimo.

El presidente Gustavo Petro se prometió ser el mandatario que más aumentos reales del salario mínimo lograra durante sus cuatro años en la Casa de Nariño. Y lo está logrando desde el 2022, cuando llevaba apenas cuatro meses en el cargo y su gabinete logró que los sindicatos y gremios alcanzaran un acuerdo sobre el incremento para el año siguiente.
Este año, el presidente y sus ministros de Trabajo y de Interior le apuntan a un incremento salarial que sea de doble dígito, es decir, de al menos el 10 % que sería como mínimo el doble de la inflación esperada para el total del 2025. Para quienes reciben un salario mínimo, que son aproximadamente el 14 % de los trabajadores del país, esa es una buena noticia pues sus ingresos crecen más rápido que el costo de vida promedio del país.
La desigualdad del salario mínimo
Pero para los demás, en realidad, podría considerarse más bien un problema porque sube aún más la ventana para entrar al mundo de la formalidad laboral y para quienes reciben más de un salario mínimo, sus ingresos no suben al mismo ritmo. Lo que significa que cada vez más trabajadores quedan cerca de ese tope inferior.
José Ignacio López, director del centro de pensamiento ANIF, explica que, en los últimos 10 años, lo que el país ha visto es que “muchos trabajadores formales que antes se ganaban uno y medio, dos veces, tres veces salario mínimo se han venido deslizando y hoy su ingreso es el salario mínimo porque si las firmas no tienen suficientes recursos y la productividad del emprendimiento no da, pues los incrementos de esos trabajadores que están por encima del mínimo son menores y el mínimo los va alcanzando, es decir, los absorbe el salario mínimo”.
Como consecuencia, en el mundo de la formalidad la mayoría de los trabajadores recibe un ingreso similar al salario mínimo. De hecho, de acuerdo con los datos del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), entre enero y octubre de este año la cantidad de empleados formales que reciben un salario mínimo aumentó en más 400.000 con respecto al año anterior.
Un insumo clave para la discusión del aumento del salario mínimo: ajustes del salario muy por encima de la inflación y el crecimiento de la productividad, terminan afectando negativamente el empleo formal (y la inflación).
— Luis Fernando Mejía (@LuisFerMejia) December 2, 2025
De acuerdo con las cifras del DANE, el empleo asalariado… pic.twitter.com/67XQSiyUF2
Otra forma de verlo es con el análisis de la Mesa de Empleo de Antioquia, que muestra cómo entre 2021 y 2024 aumentó la cantidad de formales que se ganan entre un millón de pesos y un millón y medio de pesos, el rango dentro del que entra el salario mínimo, pero han disminuido los grupos de trabajadores con ingresos superiores a ese monto.

Distribución por ingreso de los trabajadores de Colombia. Mesa de Empleo de Antioquia
Jaime Tenjo, experto en economía laboral y profesor de la Universidad Javeriana, agrega que hay que tener en cuenta que la reforma laboral aprobada por el Congreso y que ya entró en vigencia aumenta varios costos laborales por cuenta de modificaciones como los recargos nocturnos y dominicales y el recorte de la jornada diurna. Si esto se suma a un incremento del salario mínimo como pretende el gobierno, “probablemente haya un incremento de los trabajadores por cuenta propia y del desempleo, que se convierte en más trabajadores informales cuenta propia”.
López advierte que “quizás lo más preocupante es la informalidad. Ahí estamos viendo que más informales se están desplazando por debajo del salario mínimo. Y es nuevamente la intuición de que si el salario mínimo crece a una velocidad importante y ese ecosistema informal no genera ingresos a la misma velocidad, pues trabajadores que antes estaban con un mínimo o más de un mínimo se van deslizando y quedan por debajo del salario mínimo”.
Todos ellos deben seguir viviendo con ingresos inferiores al salario mínimo, pese a que costos como la entrada al sistema formal de protección social, que podría por ejemplo garantizarles una pensión para la vejez, son más altos.
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¿Hay solución?
Colombia necesita un salario mínimo, ese es un consenso en el país. La clave está en cómo se define y en qué repercute además de la capacidad de compra de los trabajadores que lo reciben, sean formales o informales.
Por ejemplo, la economista Cristina Fernández advierte que en este momento el sistema está diseñado para que no haya mayores incentivos a la formalización, incluso para aquellos cuenta propistas que reciben un salario mínimo o más, de modo que allí debería estar un primer paso de la política pública.
Desde Medellín, Juan Camilo Chaparro, profesor de economía de la Escuela de Finanzas, Economía y Gobierno de EAFIT, añade que a la mesa de negociación del salario mínimo le faltan personas que representen a la mayor fuerza laboral del país: los informales. Para lograrlo, propone, podrían sumarse representantes de la academia en el comité de concertación.
Y es que la forma en la que el país negocia el salario mínimo es, según Chaparro, “una herencia de la Colombia del siglo pasado que tenía inflaciones altas, pero algo positivo de la crisis económica de 1999 fue la bajada drástica de la inflación. El problema es que nos quedamos con esa institucionalidad”.
Por eso, propone, el sistema se puede convertir en algo mixto: el primer año del nuevo presidente, hay negociación de la mesa, pero el siguiente el incremento salarial se define con una regla matemática que tenga en cuenta a la inflación del año anterior; al tercer año del gobierno hay nuevamente mesa de negociación; y en el cuarto, que coincidiría con el año electoral, nuevamente se aplica la regla para blindar el salario mínimo de la campaña política, entre otras cosas.
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Y finalmente, una propuesta académica que busca mediar entre quienes proponen un salario mínimo por horas y quienes defienden que sea mensual: dado que el salario está basado en una unidad temporal y amarra a otros sistemas como el de aportes a seguridad social, el salario podría ser más bien diario para permitir que más trabajadores por cuenta propia se vuelvan formales, pero a un menor costo, y al mismo tiempo proteger a los trabajadores colombianos.
Finalmente, dice Chaparro, no se trata de formalizar a todos los trabajadores del país, pero sí de pasar de más del 50 %, como ocurre en la actualidad, a una cifra más cercana al 30 % que es lo que tiene Chile, el país latinoamericano con menos informalidad.
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