¿Por qué Venezuela ya no está interesada en vender Monómeros y qué plan alista Colombia?
Gobierno colombiano confirmó un cambio de postura de Venezuela que enfría uno de los negocios más estratégicos para el país.

Durante 2025, Colombia y Venezuela avanzaban en una negociación que parecía tomar forma por Monómeros. Había acuerdos de confidencialidad, acercamientos técnicos y un interés claro del Gobierno colombiano por adquirir la empresa, entendiendo su papel en el abastecimiento de fertilizantes y su impacto directo en el costo de los alimentos.
El discurso oficial apuntaba a que Monómeros debía pasar a manos colombianas para fortalecer la seguridad alimentaria y reducir la dependencia externa.
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Ese escenario, sin embargo, cambió en cuestión de meses, pues el ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, confirmó desde el Congreso de Naturgas que hoy no existe un proceso activo de venta y que la disposición de Venezuela frente a la empresa ya no es la misma.
En la nueva coyuntura política y geopolítica para Venezuela hoy ya no hay interés en venderla.
Edwin Palma, ministro de Minas y Energía
Hoy, los fertilizantes han adquirido un valor estratégico a nivel global, impulsado por tensiones internacionales, variaciones en los precios y la presión sobre la producción agrícola. Por eso, desprenderse de una empresa como Monómeros deja de ser una decisión simplemente financiera y pasa a ser una jugada geopolítica.
Venezuela parece haber hecho esa lectura. y ha decidido mantener el control de la empresa que le permite conservar una herramienta clave en un mercado sensible como el de los insumos agrícolas, especialmente en un país como Colombia donde la demanda es alta y el impacto en los precios de los alimentos es directo.

Minuto60 presente en Congreso Naturgas 2026 Foto: Congreso de Naturgas
La nueva posición de Venezuela sobre Monómeros
Esta decisión también responde a una reorganización de prioridades internas y la relación con Estados Unidos, pues en lugar de avanzar en una venta, Venezuela estaría enfocándose en garantizar el suministro de fertilizantes, tanto para su mercado como para mantener presencia en el colombiano.
Esto implica un cambio profundo en la lógica de negociación, donde la propiedad de la empresa pasa a un segundo plano frente al control de la producción y distribución.
Esa decisión reconfigura completamente el tablero porque Monómeros deja de ser una oportunidad de compra para Colombia y se consolida como un activo que Venezuela prefiere conservar en un momento donde los insumos agrícolas son cada vez más sensibles en términos políticos y económicos.
Ante este nuevo panorama, el Gobierno colombiano empieza a replantear su enfoque, pues más allá de insistir en la compra de la empresa, la prioridad se desplaza hacia garantizar el acceso a fertilizantes en condiciones estables, tanto en disponibilidad como en precio. El propio ministro dejó entrever que ya se están explorando conversaciones con otros actores del mercado para asegurar el abastecimiento.
Ahora, con un cambio evidente en la postura de Venezuela, el escenario se vuelve aún más complejo porque la falta de interés del vendedor se convierte en el principal freno de una operación que ya enfrentaba múltiples dificultades. La negociación, en términos prácticos, pierde impulso y se diluye en medio de un presiones por parte de Estados Unidos al país sudamericano.
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