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¿Se encarecerá la energía? Fenómeno de ‘El Niño’ obligaría a Colombia a importar más gas

El fenómeno de ‘El Niño’ vuelve a poner en alerta al sistema energético colombiano y el alto impacto en el suministro de energía.

- Crédito: Foto: tomada de redes sociales
Andrés Martín Piñeros
Andrés Martín PiñerosPeriodista
15 ABR 2026 - 13:40Actualizado: 15 ABR 2026 - 19:13

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La alta posibilidad de que en Colombia se sienta un nuevo fenómeno de ‘El Niño’ en los próximos meses, ha vuelto a poner en alerta al sistema energético colombiano y esta vez no solo por la falta de lluvias, sino por el efecto en cadena que puede terminar golpeando el bolsillo de los hogares, en un momento donde el país ya muestra señales de estrechez en el suministro de gas y una creciente dependencia de fuentes externas.

Durante el Congreso Naturgas 2026, que se realiza en Cartagena de Indias, se planteó la posibilidad de que el país importe más gas para atender la demanda del país. Cuando llega ‘El Niño’ disminuyen las lluvias, bajan los niveles de los embalses y el país pierde capacidad de generación hidroeléctrica, lo que obliga a encender las plantas térmicas que funcionan, en gran medida, con gas natural, justo cuando ese recurso empieza a ser más escaso y más costoso.

Ahí es donde se enciende la alerta estructural, porque Colombia no está enfrentando solo un fenómeno climático, sino un sistema energético con menos margen de maniobra, donde el gas se convierte en el respaldo clave para evitar apagones, pero también en un factor directo de presión sobre las tarifas que pagan los usuarios.

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Desde el sector, la advertencia ya es directa y no deja mucho espacio para la interpretación. “Va a haber utilización completa de la capacidad del barco que hoy almacena GNL en Barú”, explicó Luz Stella Murgas, presidenta de Naturgas, al referirse a la infraestructura de regasificación en el Caribe que hoy tiene una capacidad de 475 millones de pies cúbicos diarios, equivalente a cerca del 47 % de la demanda nacional, lo que en la práctica significa que el país operará con su principal respaldo al límite.

El panorama se vuelve más exigente cuando se mira el estado del sector gasífero en el país, porque las señales de alerta no vienen solo por el clima, sino por la disponibilidad del recurso.

¿Qué dicen los expertos sobre los precios de la energía?

“La advertencia de la presidenta de Naturgas es técnicamente válida y oportuna”, señala el especialista en derecho minero-energético Juan Pablo Agudelo, quien advierte que Colombia enfrenta una acumulación de riesgos que no deberían ignorarse, empezando por la caída de las reservas probadas de gas.

Según el análisis, con las reservas actuales el país tendría suministro nacional para pocos años, una situación que ya ha sido advertida por el propio sector, mientras que desde diciembre de 2024 Colombia empezó a importar gas para cubrir su demanda interna, lo que marca un cambio estructural en el modelo energético.

Si no se reactiva la exploración y la producción nacional, en 2029 más de la mitad del gas que consumen los colombianos podría ser importado.

Juan Pablo Agudelo

En medio del fenómeno de ‘El Niño’, el gas deja de ser una discusión técnica para convertirse en una necesidad estructural del sistema eléctrico colombiano.

“Evidentemente el gas natural no es una opción secundaria, es el respaldo estructural del sistema eléctrico”, explica Agudelo, recordando que durante el fenómeno de 2023-2024 cerca del 30 % de la energía consumida en el país se generó con este combustible, lo que demuestra su papel clave en momentos de estrés climático.

Ese dato no es menor, porque confirma que sin gas no hay capacidad de respuesta cuando fallan las hidroeléctricas, lo que refuerza la idea de que cualquier presión sobre este recurso termina trasladándose al sistema completo.

Más importaciones, más presión en tarifas

Ahí aparece el impacto directo para los ciudadanos, porque importar gas no es neutro ni barato. A diferencia del gas nacional, el importado está sujeto a precios internacionales, costos de transporte y procesos de regasificación, lo que puede elevar significativamente su valor.

En términos de mercado, el gas importado puede costar entre dos y tres veces más que el producido en Colombia, especialmente en momentos de alta demanda global, lo que termina impactando el costo de generación eléctrica y, en consecuencia, las tarifas que pagan los usuarios. Aunque cabe señalar que Colombia el gas doméstico generado que se vendía a 4 dólares, alcanzó a tener un precio de 18 dólares, una tarifa muy alta que pone un tope difícil de igualar, es decir, no habría un incremento que impacte a los usuarios pese a otras condiciones.

“Comparto la preocupación del gremio, pero es importante matizarla, porque el problema de Colombia no es la falta de recursos naturales, sino la demora en las decisiones”, señala el experto consultado por Minuto60, poniendo el foco en la ejecución de proyectos energéticos.

Para 2025 se esperaba la entrada de 3.517 megavatios de nueva generación, pero solo entraron en operación 380, es decir, apenas el 10,8 % de lo previsto, una brecha que hoy deja al país en una posición reactiva frente a fenómenos como ‘El Niño’. Esa falta de ejecución no solo afecta la generación eléctrica, sino también la confianza en el sector, retrasando inversiones clave en exploración, producción e infraestructura.

Venezuela, una opción más, pero no la solución

En paralelo, el Gobierno ha puesto sobre la mesa la posibilidad de importar gas desde Venezuela, una alternativa que vuelve a ganar relevancia en medio del contexto internacional.

Desde el sector, la postura es que "No es ni la única opción ni la única fuente que debamos habilitar como país”, así ha insistido Naturgas, mientras expertos coinciden en que depender de una sola fuente sería un error estratégico.

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Luz Stella Murgas, presidenta de Naturgas Foto: Naturgas

Además, persiste la incertidumbre sobre los precios y las condiciones comerciales. “Hasta que no haya una transacción o un contrato, el precio es mera expectativa”, se ha advertido desde el gremio, lo que deja en evidencia que esta opción, aunque viable, no es inmediata ni suficiente por sí sola.

Lo que deja este panorama es una conclusión inquietante, porque Colombia no enfrenta solo un fenómeno climático, sino una prueba de su seguridad energética en un momento donde coinciden menor disponibilidad hídrica, presión sobre el gas, dependencia creciente de importaciones y proyectos que aún no entran en operación.

Importar más gas puede ser necesario en el corto plazo, pero el riesgo está en que se convierta en una solución permanente para un país que aún tiene recursos propios por desarrollar, mientras el fenómeno de ‘El Niño’ avanza y vuelve a poner a prueba la capacidad de reacción del sistema energético colombiano.

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