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Solteras y sin techo propio: La cruda realidad de las madres que enfrentan el mercado de vivienda nueva

La escasez de suelo disponible para nuevos proyectos, limita la oferta y empuja los precios al alza.

Precio de vivienda nueva crece en tercer trimestre de 2025 - Crédito: Pexels
Carlos Grosso
Carlos GrossoPeriodista
25 NOV 2025 - 01:44Actualizado: 19 MAR 2026 - 17:12

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En Colombia, cerca de 7,3 millones de personas viven en arriendo, una cifra que representa aproximadamente el 40% de los hogares del país. Aunque esta modalidad ofrece ventajas como la posibilidad de mudarse con mayor facilidad, menores costos iniciales frente a la compra de vivienda y la ausencia de gastos asociados al mantenimiento e impuestos, responsabilidad que recae sobre los propietarios, para muchos colombianos el arriendo también se ha convertido en un recordatorio constante de un sueño aplazado: el de tener casa propia.

La incertidumbre y el deseo de estabilidad emocional y financiera hacen que, para miles de familias, no contar con un inmueble propio sea una fuente de preocupación diaria. Entre quienes luchan por alcanzar ese objetivo está Patricia Reyes, estilista, madre cabeza de hogar y responsable de dos hijas, quien compartió su testimonio con Minuto60. Aunque no reveló el monto exacto de sus ingresos, aseguró que estos no superan los dos salarios mínimos. Patricia afirma sentirse agradecida por su estabilidad laboral en el sector privado, pero reconoce que su anhelo de adquirir vivienda sigue siendo uno de sus objetivos más importantes.

Con 38 años, recuerda que hace algún tiempo estuvo a punto de cumplir ese sueño. Había iniciado el proceso para acceder al subsidio de vivienda nueva otorgado por el Gobierno, un trámite que llevaba dos años en curso y que alimentaba sus expectativas. Sin embargo, un error externo frenó de manera abrupta su solicitud. Desmotivada, retiró los fondos ahorrados de manera voluntaria, recursos que terminaron destinados a cubrir deudas y a enfrentar un periodo de desempleo. “Hasta hoy”, afirma, no ha podido retomar el proceso que podría acercarla a su meta.

Pese a las dificultades, Patricia sostiene con firmeza que su condición de madre soltera no es un obstáculo definitivo. Está convencida de que, aunque una pareja podría representar un apoyo adicional, “dos cabezas piensan más que una, dos personas hacen más, y todo es un ahorro entre dos”, asegura, también es posible alcanzar la meta trabajando sola.

No obstante, las barreras económicas siguen siendo evidentes. “Sufrimos un crecimiento en términos de inflación, que nos encarece la vida, y por más que inicie un plan de ahorro, siempre salen emergencias. A eso súmele que la vivienda está muy costosa acá en Bogotá”, comenta. Entre nostalgias y sonrisas resignadas, Patricia dice estar dispuesta a aceptar lo que depare el futuro: tener o no un techo propio.

Las cifras del mercado respaldan sus preocupaciones. El Índice de Precios de la Vivienda Nueva (IPVN) registró un aumento del 1,89% en el tercer trimestre del año, reflejando un mercado que continúa presionado al alza por diversos factores. Entre ellos se destacan:

-El incremento en los precios de insumos esenciales para la construcción, como acero, cemento y madera, afectados directamente por la inflación.

-La devaluación del peso, que encarece las importaciones de materiales y tecnologías utilizadas en el sector.

-El crecimiento de la población urbana, especialmente en ciudades como Bogotá, donde la presión demográfica incrementa la demanda.

-La escasez de suelo disponible para nuevos proyectos, lo que limita la oferta y empuja los precios al alza.

-Las altas tasas de interés, que encarecen tanto los créditos hipotecarios para los compradores como los créditos de construcción para los desarrolladores.

De acuerdo con el analista económico Juan Camilo Santana, la dificultad para acceder a vivienda se explica por la combinación de altos costos y una oferta limitada. “Lo poco que se construye en VIS y no VIS crece a tasas mucho más altas que la inflación, y esto genera dificultades en la compra de vivienda, especialmente para los más jóvenes”, señala.

imagen dada

El reto de las madres solteras, comprar casa propia. PEXELS

En medio de este contexto, Patricia continúa trabajando con disciplina y sin perder la esperanza. Confía en que, en cualquier momento, las condiciones puedan mejorar y pueda abrirse nuevamente la oportunidad de postularse a un subsidio que le permita cumplir ese sueño. Su historia es también la de millones de colombianos que, entre sacrificios y expectativas, avanzan con la convicción de que algún día podrán sostener en sus manos la llave de su propio hogar.

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