Endeudarse será más barato en enero: estas son las razones
La Superfinanciera también certificó las tasas que regirán durante enero para otras modalidades de crédito.

La Superintendencia Financiera de Colombia certificó una reducción en la tasa de interés bancario corriente, decisión que se traduce en una baja del tope máximo que las entidades financieras pueden cobrar a los consumidores por concepto de intereses.
La disminución aplica para los créditos de consumo y ordinarios, una referencia clave del sistema financiero, pues no solo define cuánto pueden cobrar los bancos por los préstamos, sino que además fija el límite legal de la usura. Cualquier entidad que supere este tope incurre en una práctica considerada usuraria, lo que abre la puerta a acciones legales por abuso contra el consumidor financiero.
Para el periodo comprendido entre el 1 y el 31 de enero de 2026, la tasa de usura quedó establecida en 24,36 % efectivo anual, lo que representa una reducción de 0,66 puntos porcentuales frente a diciembre de 2025. Esta tasa es determinante, ya que sirve de base para calcular tanto los intereses ordinarios como los intereses de mora que pueden cobrar las entidades financieras.
¿Por qué es clave la tasa de usura en Colombia?
La existencia de una tasa de usura es fundamental para proteger a los consumidores frente a cobros excesivos y prácticas abusivas, al establecer un límite legal claro. Además, contribuye a fomentar la competencia entre entidades financieras, al incentivar tasas más bajas, y ayuda a prevenir ciclos de endeudamiento que pueden afectar especialmente a los usuarios más vulnerables. No obstante, su efectividad frente al crédito informal sigue siendo un tema de debate.
Tasas para otras modalidades de crédito
La Superfinanciera también certificó las tasas que regirán durante enero para otras modalidades de crédito. En el caso del crédito productivo de mayor monto, la tasa quedó en 26,80 %, mientras que el crédito productivo rural se ubicó en 18,65 %, uno de los niveles más bajos dentro del sistema financiero. Estas líneas están dirigidas principalmente a empresas y actividades económicas formales, lo que explica sus menores costos frente a otros segmentos.
En contraste, los créditos de bajo monto y los llamados créditos populares continúan registrando tasas significativamente más altas. El crédito de consumo de bajo monto fue certificado en 45,90 %, con un tope de usura de 68,85 %, mientras que el crédito popular productivo urbano alcanzó una tasa de referencia de 59,83 %, con un límite legal cercano al 90 %.
Las cifras evidencian que, aunque la reducción de tasas beneficia principalmente a los créditos tradicionales de consumo, persisten elevados costos financieros para los segmentos más vulnerables del mercado. El comportamiento de estas tasas en los próximos meses dependerá de la evolución de la política monetaria, la inflación y la dinámica del crédito en el país.
