James Rodríguez firmó con su decimotercer club, ¿cómo ha sido el camino profesional del ‘10’?
Minnesota United entra en la lista de los equipos que han tenido la suerte de contar con la zurda mágica del colombiano.

Con una cara inocente y una voz aguda, James Rodríguez causó ternura en la que es recordada como una de las primeras entrevistas que dio a medios de comunicación. Con 12 años y haciendo parte del equipo Academia Tolimense, el cucuteño brilló en el Babyfútbol 2004 y se consolidó como una de las grandes promesas del balompié cafetero.
Hoy, veintidós años después, ese futuro brillante que le fue augurado se hizo más que realidad. El zurdo ha jugado en los mejores equipos del mundo, se ha codeado con las mayores estrellas del balompié y ha dejado los colores de la Selección Colombia en lo más alto del deporte mundial. Y sí, aunque sus últimos años no han sido regulares, no ha dejado de ser apetecido.
Para este 2026, James Rodríguez firmó con Minnesota United en una transacción en la que busca sumar minutos para el Mundial 2026. Se podría decir que llega a un equipo discreto, poco conocido; pero la estrategia está sobre la mesa: tener fogueo y jugar en donde se va a hacer la cita orbital. Los ‘Loons’ son su decimotercer club, ¿cuáles son los otros que han adornado su profesión?
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Los inicios del ‘10’
Luego de enamorar a todos con su zurda mágica en el Babyfútbol 2004, James Rodríguez llegó a Envigado FC, la Cantera de héroes, dos años después. Allí, teniendo la confianza de toda la dirigencia y del cuerpo técnico, debutó como profesional con tan solo 14 años, en un torneo que no resultó como esperaba: su equipo terminó perdiendo la categoría.
Sin embargo, en 2007 ese mismo club logró levantar el trofeo de la B, con James como protagonista: 22 partidos jugados y 9 goles firmaron una actuación que lo llevó a estar en el foco de la Selección Colombia juvenil y a tener sus primeros procesos vistiendo la camiseta amarilla; eso sin contar que también lo hicieron despertar interés internacional.
Tras ese año, Banfield de Argentina llegó como el gran trampolín del mediocampista para cumplir el sueño del fútbol europeo. Fueron 280 mil euros los que el club argentino pagó, en una venta que resultó siendo una gran inversión, pues no solamente terminó levantando el trofeo de la liga argentina por primera vez en su historia, sino que logró venderlo por muchísimo más.
Luego de más de 30 partidos jugados y un título, Banfield dio el aval para que Porto comprara al 10 de la Selección por 7,35 millones de euros. El equipo luso, especialista en contratar talentos cafeteros, firmó con el colombiano en 2010, en un negocio que hizo explotar la carrera del cucuteño a niveles astronómicos.
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El salto definitivo a la élite
Compartiendo camerino con Falcao, James se convirtió en el motor de la plantilla. Sumó 108 partidos vistiendo la camiseta de los Dragones, anotó 32 goles e hizo 42 asistencias. Su buena pegada y su increíble visión llevaron al club a ganar 8 títulos entre 2011 y 2013, el más importante el de la Uefa Europa League, trofeo que levantó en la temporada 2010-2011.
Con 23 años, James dejó de ser una promesa para ser una realidad en el fútbol colombiano. Su buen paso por Porto lo llevó a ser convocado por José Néstor Pékerman a la Selección Colombia; pero también a ser el timonel de uno de los proyectos más ambiciosos de la década del 2010: el AS Mónaco.
Junto a Falcao, el cucuteño llegó al Principado para competirle al PSG y sumó más de 34 partidos con dicha camiseta. Sin embargo, su paso por Francia no sería tan extenso, pues el Mundial 2014 lo convirtió en la nueva estrella del balompié internacional. Con 6 goles en la cita orbital, el colombiano se volvió el capricho del Real Madrid, que lo compró por 75 millones de euros.
En su primera temporada con el equipo merengue voló. Jugó 46 partidos, hizo 17 goles y firmó 18 asistencias. De la mano de Carlo Ancelotti su fútbol tuvo un desarrollo excepcional y se convirtió en el ‘10’ indiscutido de la Casa Blanca. Sin embargo, para mala suerte de él, el técnico italiano fue despedido e inició un momento oscuro.
En 2015 llegó Rafa Benítez, técnico que empezó a relegarlo; y después apareció Zinedine Zidane, entrenador que lo terminó de mudar a la banca. Con ellos dos, alcanzó los números que había hecho con Ancelotti: 19 goles y 22 asistencias en dos temporadas, por lo que terminó diciendo adiós al Real para iniciar otra aventura europea.
En ese momento, el Bayern Múnich se alzó como la mejor alternativa para Rodríguez, y llegó al equipo bávaro en condición de préstamo. Jugó dos temporadas en el Allianz Arena, sumando 67 partidos, 15 goles y 20 asistencias y siendo gran figura. Sin embargo, su amor por Madrid pesó más y regresó al merengue en 2019.
Ese regreso resultó ratificando una situación: James Rodríguez ya no tenía cabida en el equipo blanco. Con Zidane aún en la cabeza, el 10 solo jugó 14 partidos en la temporada, anotó 1 gol e hizo 2 asistencias. Su talento, desperdiciado en el banco, parecía irreal, por lo que finalmente partió cobijas y dijo adiós a España.
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Un camino entre cambios de club
Desde 2020, la carrera de James ha sido un collage de equipos. Ese año llegó a Everton, de la mano de Carlo Ancelotti; pero luego terminaría su contrato tras el arribo de Rafa Benítez, una historia repetida. En 2021, contra todo pronóstico, firmó por el fútbol catarí, con el Al-Rayyan, buscando acoplarse a la sede del Mundial; pero Colombia no clasificó.
Así, luego de su aventura asiática, buscó retomar el camino europeo en 2022 y llegó a Olympiacos. En Grecia alcanzó a disputar 23 partidos, anotar 5 goles y hacer 6 asistencias. Aun así, también terminó su contrato y quedó en un limbo su retorno a la élite.
Tras eso, aparecieron São Paulo, Rayo Vallecano y el Club León de México; y en esos tres equipos, sumados, James apenas alcanzó a jugar 59 partidos, anotar 7 goles y hacer 13 asistencias en tres años. Sin embargo, en la Selección se mantuvo como líder absoluto e, incluso, llevó a la Tricolor a jugar una final después de 23 años.
Ahora, el nuevo reto del ‘10’ es superar sus números de los últimos tres años en cinco meses, acoplarse a la táctica del Minnesota United y llegar al Mundial fresco como una lechuga. Sin dudarlo, este no va a ser el último equipo del colombiano; pero sí tiene que ser en el que mejor se desempeñe, al menos dentro de los que ha jugado desde 2020.
