Loris Karius, el ‘portero maldito’ del Liverpool que pasó a ser el ‘arquero milagro’ del Schalke
Luego de las burlas de la final de la Champions del 2018, sus atajadas le sirvieron al equipo alemán para conseguir el ascenso. Su historia.

Durante años, el nombre de Loris Karius quedó inevitablemente asociado a una sola noche: la final de la Champions League del 2018 entre Liverpool y Real Madrid en Kiev. Aquella derrota 3-1 del club inglés quedó marcada por dos errores decisivos del arquero alemán, primero en una salida bloqueada por Karim Benzema y después en un disparo lejano de Gareth Bale que no pudo contener, jugadas que alteraron para siempre la percepción pública sobre su carrera.
La dimensión de ese episodio fue todavía más compleja cuando posteriormente se confirmó que Karius había sufrido una conmoción cerebral tras un choque con Sergio Ramos durante el partido, situación diagnosticada días después por especialistas en Boston.
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Sin embargo, el peso psicológico, mediático y deportivo de aquella noche se convirtió en una condena prolongada para un guardameta que pasó de disputar una final europea a enfrentar años de cesiones, suplencias e incertidumbre.
Años de inestabilidad
Después de Kiev, Liverpool lo cedió al Besiktas, donde alternó actuaciones correctas con nuevos errores bajo una presión constante. Más tarde pasó por Unión Berlín y luego por Newcastle United, clubes en los que su protagonismo disminuyó drásticamente. En Inglaterra, su paso por Newcastle incluyó apenas una aparición oficial antes de quedar nuevamente relegado.
Durante ese recorrido, Karius convivió con la etiqueta de portero señalado, mientras su futuro en la élite parecía diluirse progresivamente. El propio guardameta reconoció en el 2026 que una de sus mayores dudas no era su capacidad, sino si algún club volvería realmente a confiar en él para competir al máximo nivel.
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Schalke apostó por él
La oportunidad que modificó el rumbo llegó en el 2025, cuando Schalke 04, uno de los clubes históricos de Alemania, apostó por su fichaje en un momento en el que incluso el retiro parecía una posibilidad real. Karius asumió el desafío en la segunda división de la Bundesliga con el peso de reconstruir su carrera y respondió con una de las temporadas más estables de su vida profesional reciente.
Según registros de la campaña, disputó 32 partidos y se convirtió en una de las piezas fundamentales del equipo que selló el ascenso a la Bundesliga, devolviendo al Schalke a la máxima categoría del fútbol alemán. Tuvo 12 vallas invictas y su rendimiento, regularidad y liderazgo en portería transformaron una apuesta de riesgo en una historia de recuperación deportiva.
“La pregunta era si alguien volvería a confiar en mí”
Las propias palabras de Karius reflejaron el trasfondo emocional de su regreso. “La pregunta principal era si tendría otra oportunidad o no, si alguien volvería a confiar en mí”, declaró tras consumarse el ascenso, una frase que resumió años de desgaste mental, exposición global y reconstrucción silenciosa.
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Más allá de resultados o estadísticas, el ascenso con Schalke representó para el alemán una recuperación de credibilidad profesional después de uno de los episodios más traumáticos que ha vivido un arquero en una final de élite. Su caso pasó de ser ejemplo de caída abrupta a convertirse en una referencia de resistencia dentro del fútbol europeo.
El “portero maldito”
A sus 32 años, Karius volvió a instalarse en la Bundesliga no como promesa, sino como sobreviviente de una carrera que parecía rota. Schalke ya trabaja en su continuidad y medios europeos reportan además interés desde Italia, señales de que el arquero alemán recuperó mercado y respeto competitivo.
Ocho años después de aquella noche en Kiev, su historia dejó de estar definida únicamente por dos errores frente al Real Madrid para incluir también una reconstrucción improbable: la de un futbolista que soportó el peso del fracaso más público y logró, con trabajo sostenido, regresar a la élite.
