El Giro hizo una tregua: Egan siguió en el Top-10 y está listo para asaltar este viernes la montaña
El ganador de la jornada de este jueves en la etapa 6 fue el italiano Davide Ballerini.

Este jueves era un día tranquilo. Debería pasarse en calma, todo porque este viernes la primera gran guerra en la montaña. Etapa corta y llana. Primera parte por la costa del mar Tirreno hasta Salerno, donde se sube a Cava de’ Tirreni -único premio de montaña de la jornada- para entrar luego en la llanura en torno al Vesubio. Después de Nola los últimos 70 kilómetros son enteramente urbanos, en una sucesión de núcleos habitados casi sin solución de continuidad -con los habituales obstáculos y mobiliario urbano-. Antes de entrar en Nápoles se recorrerían unos 20 kilómetros por autovía. Final en la ciudad de Nápoles por calles amplias y asfaltadas. La fracción era para los embaladores.
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Como ha venido ocurriendo durante todo el Giro de Italia, el dramatismo comenzó desde temprano en la jornada de este jueves. El italiano Jonathan Milan, del equipo Lidl-Trek, se fue al suelo junto a su compañero Matteo Sobrero y dos Uno-X Mobility: Andreas Leknessund y Johannes Kulset. Sin embargo, no pasó nada grave.
Adicionalmente, el viento comenzó a ser un enemigo y las escuadras debían acomodar sus trenes para que no hubiera cortes. Los árboles y arbustos junto al mar en la Reserva Natural protegían al pelotón de lo que sería un escenario idóneo para los abanicos. Los vientos laterales de alrededor de 30 km/h el daño había que evitarse.
¿Cómo fue la etapa?
Al comenzar la subida de Cava de’ Tirreni se unió el grupo de la fuga formado por Luca Vergallito, Edward Planckaert (Alpecin-Premier Tech), Martin Marcellusi, Manuele Tarozzi (Bardiani-CSF 7 Saber) y Mattia Bais (Polti VisitMalta). A 106 km a meta, había una renta de 1 minuto 20 segundos.
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Con 70 kilómetros por recorrer, la fuga mantenía una diferencia en torno a los 40 segundos de ventaja sobre un pelotón en alerta por cómo suelen ser las carreteras en estos pasos: lisas y bañadas por el sol, lo que en términos turísticos se agradece pero a la hora de andar en bicicleta siempre añade algo de tensión.
En el pelotón, Amanuel Ghebreigzabhier (Lidl-Trek) y Ayco Bastiaens (Soudal Quick-Step) tomaron el mando del gran grupo en busca de las opciones de Jonathan Milan y Paul Magnier, respectivamente, para llevarse el triunfo de este jueves.
Casi sin querer terminó la acción de la fuga con Manuele Tarozzi, Martin Marcellusi (Bardiani-CSF 7 Saber), Mattia Bais (Polti VisitMalta) y Luca Vergallito (Alpecin-Premier Tech). Egan Bernal, líder del equipo Ineos, estuvo bien protegido en el grupo principal con el susto de los vientos.
Sin embargo, no hubo más movimientos raros en el grupo. Quisieron cuidarse de cualquier problema, caída o falla mecánica. Todo estaba servido para el embalaje final y que los especialistas se disputaran la victoria de la jornada.
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En los últimos metros, una fuerte caída le quitó la oportunidad a varios opcionados a ganar la etapa, entre ellos Jonathan Milan y Paul Magnier. El gran ganador fue el italiano Davide Ballerini. Egan Bernal ingresó sin problemas con el grupo principal.
¿Y este viernes qué hay en la etapa 7?
Este viernes, Gran etapa apenínica y jornada más larga de todo el Giro. Primera parte por la costa del Bajo Lacio, a través de Sperlonga y Gaeta, antes de pasar nuevamente por Formia y dirigirse hacia el norte. Después de Venafro se recorre una carretera de circulación rápida que lleva a Rionero Sannitico y Castel di Sangro. Primer GPM en Roccaraso y posterior paso por la cima del Passo di San Leonardo antes del largo descenso que lleva a Roccamorice, donde comienza la subida final de 13 km.
Los últimos 13 km todos en subida por carretera estrecha con numerosas curvas de herradura. Durante casi 10 km la pendiente se mantiene por encima del 9%, con máximas de hasta el 14%. Brevísimo tobogán a 500 m de la meta. Recta final (asfalto, longitud 200 m, anchura 6 m) en subida en torno al 8%.
