Video | Falcao, Muriel y Quintero, los golazos para el más reciente triunfo contra Francia
Colombia llegó a ese compromiso en plena preparación mundialista y terminó festejándole al que sería el campeón del mundo.

El 23 de marzo de 2018 quedó marcado como una de las noches más memorables en la historia reciente de la Selección Colombia. En el imponente Stade de France, en Saint-Denis, el equipo dirigido por José Néstor Pékerman protagonizó una remontada inolvidable para vencer 3-2 a Francia, que meses más tarde levantaría el título del Mundial de Rusia. Fue mucho más que un amistoso: fue una demostración de carácter, jerarquía y convicción contra una de las selecciones más poderosas del planeta.
Colombia llegó a ese compromiso en plena preparación mundialista, con una base consolidada y figuras en buen momento. Francia, por su parte, alineó un equipo repleto de estrellas y con una intensidad que desde el inicio dejó claro que no se trataba de un simple ensayo.
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Francia golpea primero con Giroud y Lemar
El arranque del partido fue adverso para Colombia. Francia impuso condiciones desde los primeros minutos, presionando alto y atacando con velocidad por las bandas. Apenas al minuto 11 llegó el primer golpe: una jugada que nació por el costado derecho terminó en un centro preciso al área, donde Olivier Giroud apareció con olfato goleador para empujar el balón y abrir el marcador.
El tanto asentó aún más al conjunto local, que continuó dominando la posesión y generando peligro. Colombia intentaba reorganizarse, pero sufría para contener la movilidad ofensiva francesa. Esa superioridad se tradujo en el segundo gol al minuto 26, cuando Thomas Lemar sacó un potente remate desde media distancia que dejó sin opciones al arquero David Ospina. El 2-0 parecía encaminar el partido hacia una victoria cómoda para los europeos.
La reacción inmediata
Cuando el panorama parecía complicado, Colombia encontró una respuesta rápida que cambió el rumbo emocional del encuentro. Apenas dos minutos después del segundo gol francés, Luis Fernando Muriel tomó el balón fuera del área y sacó un remate de gran calidad, colocando el esférico lejos del alcance del portero Hugo Lloris.
El gol al minuto 28 no solo descontó en el marcador, sino que revitalizó al equipo colombiano. A partir de ese momento, el partido se equilibró. Colombia comenzó a tener más posesión, a asociarse mejor en el mediocampo y a generar aproximaciones que inquietaron a la defensa francesa. Ese tanto antes del descanso fue clave para sostener la ilusión de la remontada.
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Segundo tiempo: Colombia crece y Falcao marca el empate con jerarquía
Para la segunda mitad, Colombia salió con otra actitud. Más compacta, más agresiva en la presión y con mayor claridad en el manejo del balón. Francia, en cambio, bajó ligeramente la intensidad, lo que permitió que el equipo cafetero encontrara espacios.
El empate llegó al minuto 62 y tuvo como protagonista al máximo referente ofensivo de Colombia: Radamel Falcao García. Tras una jugada colectiva bien elaborada, el delantero recibió dentro del área y definió con precisión, demostrando toda su experiencia y calidad para vencer a Lloris. El 2-2 era reflejo del crecimiento colombiano y del cambio total en la dinámica del partido.
Quintero selló la remontada desde el punto penal
Con el empate en el marcador, Colombia no se conformó. Siguió buscando el tercer gol ante una Francia que, pese a su talento, lucía incómoda. El momento decisivo llegó al minuto 85, cuando el árbitro sancionó un penal a favor del conjunto sudamericano tras una mano dentro del área.
Juan Fernando Quintero asumió la responsabilidad. Con frialdad y técnica, ejecutó el cobro con un remate preciso que engañó al arquero francés y se convirtió en el 3-2 definitivo. Fue el cierre perfecto para una remontada que combinó fútbol, carácter y contundencia en los momentos clave.
Una victoria que trascendió el resultado
El pitazo final confirmó una de las victorias más importantes de Colombia en su historia reciente. No solo por haber vencido a Francia en su casa, sino por la forma en que se logró: remontando un 2-0 contra un rival que llegaba como uno de los máximos candidatos al título mundial.
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Ese partido dejó múltiples lecturas positivas para Colombia: la capacidad de reacción, la calidad individual de sus figuras y la solidez colectiva para competir al más alto nivel. Para Francia, fue una advertencia en su proceso de preparación, aunque meses después demostraría su jerarquía al consagrarse campeona del mundo en Rusia 2018.
Con el paso de los años, aquella noche en el Stade de France se mantiene como un referente del potencial de la Selección Colombia. Fue un partido que reafirmó que el equipo podía competir de igual a igual contra las mejores selecciones del mundo y salir victorioso.
El 3-2 en París no fue un simple amistoso: fue una declaración de identidad, una muestra de carácter y una de esas victorias que quedan grabadas para siempre en la historia del fútbol colombiano.
