A 100 días para el Mundial | La guerra geopolítica que amenaza la Copa del Mundo
Falta poco para que ruede el balón, pero la guerra en Medio Oriente y la violencia en México preocupan.

Quedan exactamente 100 días para que ruede el balón en la Copa Mundial, un torneo histórico por su tamaño —48 selecciones, 104 partidos— y por lo que simboliza para millones de aficionados en Norteamérica. Pero más allá de la pasión deportiva, la celebración está atravesada por un contexto global de tensiones geopolíticas, preocupaciones de seguridad y desafíos sociales que se sienten tan intensamente como cualquier enfrentamiento dentro de la cancha.
Oriente Medio en conflicto y su efecto en el Mundial
La escalada de violencia entre Estados Unidos, Israel e Irán ha marcado las últimas semanas, y sus efectos ya se sienten en el universo del deporte más seguido del planeta. El profundo conflicto, con ataques militares y tensiones abiertas, ha generado preguntas directas sobre la participación de la selección iraní en el Mundial. El presidente de la Federación de Fútbol de Irán, Mehdi Taj, lo dijo con claridad: “Con lo que ocurrió hoy y con ese ataque de Estados Unidos, es improbable que podamos mirar con esperanza al Mundial 2026”, señalando que la situación podría afectar la presencia del equipo.
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Organizar un torneo de esta magnitud en un clima global tan volátil significa lidiar con realidades que van más allá del marcador. Los partidos de Irán estaban programados en Estados Unidos, país involucrado en el conflicto, lo cual añade una capa de complejidad logística y política que FIFA tendrá que manejar con mucho tacto en las próximas semanas.
México: seguridad, violencia y promesas de garantías
Mientras tanto, en México —coanfitrión de 13 partidos del torneo— la situación interna también ha estado bajo el escrutinio internacional. La muerte del líder del Cartel Jalisco Nueva Generación, ‘El Mencho’, desencadenó episodios de violencia en varios estados, incluidos algunos con sedes mundialistas como Guadalajara. El tema ha generado preocupación, pero también respuestas oficiales.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha sido enfática: “Conversé por llamada telefónica con el presidente de la FIFA, Gianni Infantino; seguimos trabajando como hasta ahora para realizar con éxito la Copa Mundial”, subrayando la total confianza en que México tendrá las condiciones necesarias para acoger los partidos sin contratiempos.
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Por su parte, Infantino ha reiterado su confianza en México como sede: “Estoy muy tranquilo respecto a la participación de México como uno de los anfitriones, y creo que todo se desarrollará de manera espectacular”, dijo en recientes declaraciones públicas.
Además del discurso oficial, la FIFA y las autoridades mexicanas están coordinando visitas de evaluación para revisar seguridad, movilidad y accesos en las ciudades sede —Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara— garantizando infraestructuras y flujos para la afluencia masiva de aficionados desde junio hasta julio.
Seguridad en Estados Unidos y advertencias de riesgos
En Estados Unidos, donde se jugarán la mayoría de los partidos, la tensión geopolítica también ha generado llamados a reforzar medidas de seguridad. Legisladores y expertos en seguridad han advertido que las condiciones actuales, con posibilidad de ataques internacionales, requieren planes concretos para proteger a aficionados, equipos y delegaciones. En declaraciones recogidas por medios internacionales, se señala que las actuales tensiones han dificultado aún más la tarea de garantizar un entorno seguro para el Mundial.
Estas preocupaciones no solo están vinculadas al escenario militar global, sino también a amenazas internas como terrorismo o “lobos solitarios” que podrían intentar aprovechar la visibilidad del torneo.
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Preparativos logísticos e infraestructura
Pese a estos desafíos, los preparativos avanzan. La edición 2026 representa la primera vez que el campeonato se celebra en tres países —Estados Unidos, México y Canadá— y la infraestructura necesaria para manejar un flujo histórico de visitantes está en constante desarrollo. Estadios, conectividad y servicios turísticos están siendo ajustados para soportar la magnitud del evento.
La remodelación del célebre Estadio Azteca, la ampliación de estadios en Canadá y los preparativos en ciudades estadounidenses como Miami, Nueva York y Los Ángeles reflejan el esfuerzo masivo por ofrecer la mejor experiencia posible a aficionados de todo el mundo.
Entradas, economía y demanda récord
A pesar de la incertidumbre global, el interés por asistir al Mundial no ha disminuido. FIFA ha confirmado que más de dos millones de entradas se vendieron sólo en las fases iniciales, aunque la demanda supera ampliamente la oferta disponible. Este fenómeno ha generado precios altos y críticas sobre la accesibilidad del torneo para el aficionado común, algo que Infantino ha defendido como parte de un sistema de precios dinámico que busca reflotar inversiones en desarrollo futbolístico global.
100 días: un hito entre retos
A medida que el calendario se acerca al 11 de junio, fecha programada para el inicio del torneo, la combinación de factores geopolíticos, de seguridad y logísticos hace que este Mundial 2026 sea uno de los más complejos en la historia moderna del fútbol. Cada día que pasa suma expectativas, incertidumbres y, sobre todo, desafíos que obligan a los organizadores a maniobrar con cautela y cooperación internacional.
Lo que podría ser recordado como la Copa Mundial más grande de todos los tiempos también corre el riesgo de pasar a la historia como uno de los más politicizados y vigilados, donde los líderes deportivos y políticos tendrán que equilibrar pasión futbolera con realidades que van mucho más allá del gol y el silbato.