Puracé, Piocollo y Curiquinga: los volcanes que dan señales de reactivación
Servicio Geológico Colombiano alertó sobre la reactivación de Piocollo y Curiquinga, además del Puracé, en el sector noroccidental de Los Coconucos.

En las montañas del suroccidente colombiano, donde la tierra respira a través de cráteres antiguos, algo se está moviendo.
No es un evento repentino ni un estallido inesperado, sino un proceso silencioso y sostenido que los científicos llevan años observando con atención. El sector noroccidental de la cadena volcánica Los Coconucos, una de las más complejas y menos comprendidas del país, está dando claras señales de reactivación.
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El volcán Puracé es, sin duda, el protagonista más visible de este proceso. Este 29 de diciembre se cumple un mes desde que el Servicio Geológico Colombiano (SGC) elevó su estado a alerta Naranja, tras detectar un aumento significativo en la actividad sísmica, la emisión constante de gases y cenizas, y un incremento anómalo de la temperatura en el cráter. Sin embargo, Puracé no está solo. Otros volcanes cercanos, como Piocollo y Curiquinga, también han mostrado cambios que refuerzan la idea de un sistema volcánico activo y conectado.
#Colombia | El Servicio Geológico Colombiano, SGC, alertó sobre la reactivación de dos volcanes además del Puracé en el sector noroccidental de Los Coconucos. Se trata de Piocollo y Curiquinga por lo que se refuerza la importancia del monitoreo y las medidas de protección.… pic.twitter.com/m2wl0BPEbw
— Minuto60 (@minuto60com) December 30, 2025
Una cadena volcánica que vuelve a despertar
La cadena volcánica Los Coconucos está conformada por 15 centros eruptivos alineados sobre una antigua estructura caldérica conocida como Paletará, lo que queda de un gigantesco volcán que alguna vez tuvo 35 kilómetros de diámetro. En este contexto geológico compartido se explica, en parte, por qué varios volcanes pueden activarse de forma simultánea.
Entre 2022 y 2025, los instrumentos del SGC comenzaron a registrar señales inusuales en el volcán Curiquinga. pues es ahí donde se formó una grieta en la pared norte del cráter, se presentaron emisiones de ceniza y se detectó la liberación de gases volcánicos.
Hoy se cumple un mes desde que el volcán Puracé pasó a estado de alerta Naranja 🔶.
— Servicio Geológico Colombiano (@sgcol) December 30, 2025
Sin embargo, este no es el único volcán de la cadena volcánica de Los Coconucos que ha presentado cambios recientemente. También lo han hecho Piocollo y Curiquinga. 🧵 pic.twitter.com/ihriEGKJ9g
Con el paso del tiempo, el material expulsado fue sellando el cráter, permitiendo la acumulación de agua en su interior, un fenómeno que los expertos siguen de cerca por sus implicaciones en la dinámica volcánica.
El 20 de enero de 2025 marcó un punto clave: una emisión de ceniza en el Curiquinga coincidió con la extensión de esa grieta hacia el edificio del volcán Piocollo, una zona donde la sismicidad asociada al movimiento de fluidos ha sido recurrente. Para los científicos, este patrón no es casual.
Volcanes distintos, historia compartida
Puracé, Curiquinga y Piocollo están separados por apenas unos kilómetros. El Curiquinga se ubica a 1,7 km del Puracé, mientras que Piocollo se encuentra entre ambos. Esta cercanía ha llevado a los investigadores a preguntarse si comparten conductos profundos o si sus sistemas magmáticos interactúan de alguna forma.
Aunque todavía no hay una respuesta definitiva, sí existe certeza sobre su historia común. Las fallas geológicas de la región, como Moras y Coconucos, actúan como caminos naturales que facilitan la circulación de calor, gases y fluidos entre niveles profundos y superficiales.
Esto puede explicar por qué, tras décadas de aparente calma, el sector noroccidental de la cadena vuelve a mostrar actividad.
Además, los registros históricos respaldan esta interpretación. Durante el último periodo eruptivo del Puracé, entre 1849 y 1977, se documentó una emisión de ceniza en 1966 que no se originó en este volcán, sino en otro centro cercano. Es decir, lo que hoy ocurre ya tiene antecedentes.
Puracé hoy: un volcán bajo vigilancia permanente
Desde finales de noviembre de 2025, el Puracé ha registrado más de 200 emisiones de ceniza, algunas alcanzando hasta 1.700 metros sobre la cima.
Estas explosiones, aunque pequeñas, se originan a menos de un kilómetro de profundidad y están acompañadas por una liberación constante de vapor de agua, dióxido de azufre y dióxido de carbono.
En el fondo del cráter, una anomalía térmica asociada a un orificio de gran tamaño confirma que el sistema sigue activo. Por estas razones, el SGC mantiene la alerta Naranja y reitera el llamado a no acercarse al volcán, seguir los boletines oficiales y acatar las recomendaciones de las autoridades.
