El origen del pesebre y la novena de aguinaldos: una tradición milenaria
Dos monjes, quizás sin proponérselo, marcaron una tradición que ya es centenaria en tres países de Hispanoamérica.

Regresa la tradicional novena de aguinaldos y con ella la carga histórica de este tiempo de preparación para celebrar la venida, hace 2.025 años, del único hombre de quien, creen los católicos, procede de las entrañas mismas de Dios.
El primer belén de la historia (o el pesebre original) estuvo conformado por un buey, una mula, una María, un José y un Niño Jesús. Hasta ahí, cinco figuras. La participación de los dos animales (la mula y el buey) es una respuesta a la formación que determinó Francisco, el llamado santo de Asís.
Las otras figuras tradicionales que aparecieron en la recreación de la Natividad, con el paso de los años, fueron los tres hombres a los que bautizaron Melchor, Gaspar y Baltasar, quienes aparecen bajo la denominación de 'Reyes Magos'. Con ellos son completadas las ocho figuras que componen el tradicional pesebre del cual el catolicismo se ha servido para rememorar la Natividad por cientos de años.
Según el sacerdote colombiano Diego Jaramillo Cuartas, presidente de la Corporación Minuto de Dios, la presencia de la mula y el buey tienen relación directa con el profeta Isaías, quien habría dicho que "primero conocen el buey y la mula al Señor que los hombres".
De tal manera que la presencia de esos animales en el pesebre "son un símbolo para decir que aun los animales podrían conocer a Jesucristo".
El profeta Isaías dice que primero conocen el buey y la mula al Señor que los hombres. Entonces, fue como un símbolo para decir que aun los animales podrían conocer a Jesucristo.
Padre Diego Jaramillo, presidente del Minuto de Dios

Así suelen armar el pesebre en la Catedral de Sal en Zipaquirá, Cundinamarca. Colprensa.
El origen del pesebre
En 1223, a Francisco de Asís, el llamado santo de la pobreza y la humildad, se le ocurrió recrear el nacimiento de Jesús (hijo de Dios), hijo de María (la mujer concebida sin pecado por el Espíritu Santo) y José (el papá putativo).
Cuentan que en Greccio, Italia, Francisco de Asís fue asaltado por la belleza de ese poblado. A ese lugar llegó Francisco de Asís por primera vez en 1209 y volvió a ese mismo lugar después de visitar Palestina.
Era la noche del 24 de diciembre de 1223, una fecha que marcó el nacimiento del primer belén viviente de la historia.
Portal informativo italia.it
Francisco detectó similitudes entre Belén y Greccio; eso lo llevó a recrear la llegada de Jesús con la participación de los habitantes del pueblo, a quienes caracterizó de pastores.
Cuenta el padre Diego Jaramillo que lo verdadero sobre la Natividad es que la epifanía del Señor ocurrió en una pesebrera, pero no necesariamente en una cueva.
Expertos en las sagradas escrituras, como el padre Jaramillo, describen que quizás todo ocurrió en una casa donde no había espacio en las habitaciones para huéspedes.
Lo verdadero es que era una pesebrera, pero no necesariamente una cueva. Quizás una casa donde no había espacio en las habitaciones para huéspedes.
Padre Diego Jaramillo, presidente del Minuto de Dios
 y fray Fernando de Jesús Larrea; además, dos imágenes de las primeras novenas colombianas.webp)
En este fotomontaje de Minuto60 aparecen la madre María Ignacia (Bertilda Samper Acosta) y fray Fernando de Jesús Larrea; además, dos imágenes de las primeras novenas colombianas. Biblioteca Luis Ángel Arango, Santidad Ecuador blogspot y Aleteia.org.
El origen de la novena de aguinaldos
Cuenta la Conferencia Episcopal Colombiana que el autor de la novena de Navidad fue el lingüista y místico ecuatoriano Fernando de Jesús Larrea, nacido en Quito, Ecuador, en 1700. Religioso que murió en Cali, Colombia, el 3 de noviembre de 1773.
En 1742, se dedicó a predicar en misiones populares en el Valle del Cauca, Cundinamarca, Boyacá, Santander y Tolima; pero su obra más importante, en Colombia, fue la fundación del Colegio de Misiones de San Joaquín de Cali, en 1757. Además de la célebre novena, al padre Larrea le atribuyen la autoría del vocabulario de la lengua general de los indios en Putumayo y Caquetá.
La mujer que acoge la novena para la juventud
Ese carisma de misionero y predicador, el cual ejercitó en múltiples regiones colombianas, llevaron a que fray Fernando de Jesús Larrea cultivara la dirección espiritual. Una de sus dirigidas fue doña María Clemencia Gertrudis de Jesús Cayzedo Vélez Ladrón de Guevara de Aróstegui y Escota, con quien el monje mantuvo una constante comunicación escrita desde el año 1762.
María Clemencia advirtió la urgente necesidad de educación que tenía la juventud femenina en Bogotá y la falta de maestras capacitadas para tal oficio. De esta manera, pidió la asesoría de la Compañía de María, fundada por Santa Juana de Lestonnac en 1607.
Después de superar las dificultades propias de una nueva idea social de la educación, y mediante cédula real de Carlos III, quedó aprobada la fundación del Monasterio-Colegio de La Enseñanza el 23 de abril de 1783.
Un aguinaldo muy particular
Fray Fernando le regaló a doña María Clemencia el texto de la novena para el aguinaldo. Esa fecha de semejante obsequio es desconocida, toda vez que el documento original lo extraviaron. Como referencia más antigua se tiene el primer texto impreso en Lima, en 1788. Esta edición se conoció en Bogotá gracias a la edición preparada por la Imprenta Patriótica, en 1807.
Por el contacto con el padre Larrea y por su relación con el Colegio de La Enseñanza, siempre se ha supuesto que esta práctica piadosa fuera conocida en Bogotá como devoción, primero de doña María Clemencia, luego de las monjas y sus alumnas hasta llegar a la madre María Ignacia.
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El aporte de la madre María Ignacia
La novena del aguinaldo la conoció una de las figuras más destacadas de la literatura femenina colombiana: Bertilda Samper Acosta, quien nació en la capital colombiana el 31 de julio de 1856. Bertilda Samper era hija del humanista, periodista, y político José María Samper y de la reconocida humanista y escritora Soledad Acosta de Samper.
Desde muy niña, Bertilda viajó por Europa y América, y juntamente con el castellano aprendió el inglés y el francés.
Conferencia Episcopal de Colombia
Además de los talentos académicos heredados de sus padres, la poetisa Bertilda Samper Acosta pertenecía a una familia de próceres. Su abuelo fue el historiador Joaquín Acosta y Pérez de Guzmán, quien participó en el movimiento intelectual de las gestas patriotas de la independencia nacional.
Desde muy niña, Bertilda Samper mostró una ardiente piedad religiosa que la llevó, en 1886, a vestir el hábito de La Enseñanza, muy a pesar de su mamá, quien había criticado la vida de clausura en La Monja en el Mosaico, escrito de 1866.
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Una vez en la vida religiosa, Bertilda —nombre que doña Soledad había empleado para varias de sus obras literarias— adoptó el nombre María Ignacia. Su actividad literaria continuó y se convirtió en la cronista de su orden. Murió el 21 de julio de 1910.
La Madre María Ignacia recibió en La Enseñanza la novena de fray Fernando de Jesús Larrea y la retocó de manera considerable. La edición más célebre es la publicada y aprobada por el arzobispo de Bogotá, Bernardo Herrera Restrepo, en noviembre de 1910, bajo el título Novena del Niño Dios.
Desde entonces, sostiene la Conferencia Episcopal de Colombia, este ejercicio de piedad popular se acrecentó en sinónimo de la preparación para la celebración de la Navidad. Con los años se le han hecho adiciones y transformaciones, pero el texto de 1910 permanece aprendido casi de memoria, como señal de tradición espiritual.
