Las barreras que persisten y dejan a uno de cada dos bachilleres fuera de la educación superior
La Contraloría revisó el periodo 2021 a 2025 y el DANE midió cuántos jóvenes de 17 a 21 años siguen estudiando. Estas son las cifras.

Uno de cada dos estudiantes que termina la educación media en Colombia no entra a la educación superior en el periodo inmediatamente siguiente a su graduación. Así lo señaló la Contraloría General de la República en el análisis que presentó este martes en Bogotá.
El documento lo elaboró la Delegada para el Sector Educación, Ciencia y Tecnología, Cultura, Recreación y Deporte de la Contraloría y cubre el periodo 2021 a 2025. Según el texto, esa baja transición desde la educación media "evidencia la persistencia de importantes barreras de acceso".
En materia de "acceso, matrícula y graduación" persisten dificultades que conviven con brechas en "permanencia, calidad, equidad y sostenibilidad financiera", dice el comunicado de la entidad.
La matrícula total aumentó de 2,44 millones de estudiantes en 2021 a 2,72 millones en 2025. Para la Contraloría, "este crecimiento no ha sido suficiente para garantizar una incorporación oportuna de los egresados de educación media".

La Contraloría presentó su análisis de la educación superior el 4 de agosto de 2026. Foto: Canva.
¿Cuáles son las barreras de acceso a la educación superior en Colombia?
La Encuesta Nacional de Calidad de Vida (ECV) del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) mide cuántas personas asisten a un establecimiento educativo según la edad teórica de cada nivel. Entre quienes tienen 17 a 21 años, la edad para cursar el ciclo superior, la asistencia fue de 49,1% en 2024, muy por debajo del 89,8% que registra el grupo de 15 a 16 años y del 96% o más de los rangos de primaria y secundaria.
El mismo boletín señala que el 36,1% de las personas de 17 a 21 años ha alcanzado el nivel educativo superior, con una diferencia marcada entre las cabeceras municipales, donde el indicador llega a 42,6%, y los centros poblados y rural disperso, donde se queda en 16,3%.

La matrícula pasó de 2,44 millones de estudiantes en 2021 a 2,72 millones en 2025. Foto: Universidad Nacional.
Las diferencias entre departamentos son todavía más amplias. En Atlántico el 56,3% de los jóvenes de 17 a 21 años ha alcanzado el nivel superior y en Bogotá el 51,2%. En Vichada el porcentaje es de 4,8%, en Vaupés de 5,0% y en Guainía de 8,2%. En asistencia escolar de ese mismo grupo de edad, Atlántico encabeza con 60,1% y Vichada registra 12,0%.
El DANE también reporta una brecha por sexo en ese rango de edad: en 2024 el 40,5% de las mujeres de 17 a 21 años había alcanzado el nivel superior, frente al 31,6% de los hombres.
Sobre los motivos, el boletín de la ECV de 2024 para los municipios con Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET) sí desglosa las razones de inasistencia. Entre las personas de 6 a 21 años de esos municipios, las principales fueron la falta de interés o gusto por el estudio con 22,5%, la falta de dinero o los elevados costos educativos con 19,9% y la necesidad de trabajar con 17,5%.
¿Cómo está la cobertura de la educación superior frente a la OCDE?

En cabeceras el 42,6% de los jóvenes llegó a educación superior; en zona rural, 16,3%. Foto: Colprensa.
La Contraloría indicó que el país está 21,1 puntos porcentuales por debajo del promedio de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), pese al incremento de los últimos años.
La composición de la matrícula cambió durante el periodo analizado. En 2021 el sector oficial concentraba el 54,49% de los estudiantes y el sector privado el 45,5%.
Para 2025 la participación del sector oficial subió al 56,7% y la del sector privado bajó al 43,3%. La reducción del sector privado fue de 2,25 puntos porcentuales entre 2021 y 2025, según el balance de la entidad.
Ese movimiento, escribió la Contraloría, "evidencia una creciente presión sobre la oferta pública de educación superior, que deberá atender una demanda cada vez mayor en un contexto de restricciones fiscales y limitaciones de capacidad institucional".
¿Cómo va la deserción en la educación superior?
Entre 2021 y 2025 los graduados aumentaron 6,29%, al pasar de 524.983 a 557.999. La Contraloría advirtió que ese avance convive con dificultades para que los estudiantes se mantengan en el sistema hasta terminar.
En 2023, la tasa nacional de deserción fue de 8,97%. El indicador se comportó de forma distinta según el tipo de formación.
La deserción llegó a 17,18% en educación técnica profesional, 13,62% en el nivel tecnológico y 7,82% en el universitario.
"El reto es acompañar esa expansión con condiciones efectivas de permanencia y culminación de los estudios", concluyó la Contraloría sobre este punto.
¿Qué dicen los resultados de las pruebas Saber Pro y Saber TyT?

El puntaje promedio en Saber Pro fue 48,5% entre 2021 y 2025, según la Contraloría. Foto: Colprensa.
"No basta con acceder, permanecer y graduarse; la expansión de la educación superior debe traducirse también en mejores resultados educativos", planteó la Contraloría al revisar la calidad de la formación.
Entre 2021 y 2025, el puntaje promedio nacional de Saber Pro representó el 48,5%, mientras que en Saber TyT alcanzó el 45,9%. En los dos casos el resultado quedó por debajo de la mitad del puntaje máximo posible.
El informe midió las diferencias por género y no encontró una tendencia clara a que se cierren. Durante el periodo analizado, los hombres obtuvieron en promedio 4,63 puntos más que las mujeres en Saber Pro y 1,42 puntos más en Saber TyT.
Para la entidad, esos resultados muestran "que la ampliación de la cobertura debe ir acompañada de esfuerzos dirigidos a fortalecer simultáneamente la calidad y la equidad del sistema".
¿Qué encontró el control fiscal en universidades públicas e Icetex?
Entre el segundo semestre de 2022 y el primer semestre de 2026, la Contraloría adelantó control fiscal a entidades del sistema de educación superior público, entre ellas universidades públicas, el Instituto Colombiano de Crédito Educativo y Estudios Técnicos en el Exterior (Icetex) y el Fondo de Desarrollo de la Educación Superior (Fodesep).
En ese periodo se identificaron 130 hallazgos fiscales por una cuantía de $176.753 millones. Cerca del 82% de ese valor se concentra en el componente contractual, el 7,7% en el contable y el 6,6% en infraestructura educativa.
Para la entidad, esos números muestran "la necesidad de fortalecer la supervisión, el control y el seguimiento a la ejecución de los recursos públicos destinados a la educación superior".
La Contraloría agrupó sus conclusiones en tres frentes: "acceso y permanencia; equidad y calidad; y financiación y sostenibilidad". El cierre del documento lo fija así la propia entidad: "El propósito final debe ser que cada peso invertido contribuya a ampliar las oportunidades, mejorar la calidad y garantizar la sostenibilidad del sistema de educación superior".
