Colombia en alerta climática: no es solo El Niño, son tres amenazas ocurriendo al mismo tiempo
Las altas temperaturas y la falta de lluvias aumentan el riesgo de sequías, incendios y crisis de agua en varias regiones del país.

El calor que se siente en las calles, los embalses que vuelven a generar preocupación y las lluvias que no llegan con la frecuencia esperada son señales de un escenario climático crítico en Colombia que empieza a inquietar a las autoridades ambientales del país. Colombia podría enfrentar en los próximos meses una situación más compleja que la vivida durante el fenómeno de El Niño entre 2023 y 2024, según advirtió el Ministerio de Ambiente.
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La alerta no gira únicamente alrededor del posible regreso de El Niño en Colombia. El verdadero problema, explican expertos y entidades ambientales, es que actualmente coinciden tres factores que están alterando el comportamiento climático del país: déficit prolongado de lluvias, temperaturas históricamente altas y una elevada probabilidad de consolidación de un nuevo episodio fuerte de El Niño.
La advertencia fue presentada durante una reunión entre el Gobierno nacional, autoridades regionales y organismos de gestión del riesgo. Allí se insistió en que el país debe prepararse desde ahora para evitar una crisis mayor en materia de agua, incendios forestales en Colombia y afectaciones agrícolas.
¿Por qué preocupa tanto la combinación de estos tres factores?
Aunque Colombia ya ha enfrentado fenómenos de El Niño en otros años, las condiciones actuales hacen que el panorama sea más delicado. Según el Ministerio de Ambiente, el país acumula varios meses con lluvias por debajo de lo normal, especialmente en zonas del Caribe y la región Andina. Esa ausencia de precipitaciones ha provocado estrés hídrico en Colombia, es decir, una presión creciente sobre las fuentes de agua.
A esto se suma otro ingrediente: las altas temperaturas. En distintas regiones se han registrado valores extremos que aumentan la evaporación del agua y secan más rápido los suelos. El resultado es un territorio más vulnerable a incendios forestales, disminución de caudales y problemas en el abastecimiento de agua potable.
Pero el tercer elemento es el que más preocupa a los expertos. Modelos internacionales y análisis del Ideam indican que existe una alta probabilidad de que El Niño se fortalezca en el segundo semestre del año. Algunas proyecciones incluso descartan un escenario moderado y apuntan a un evento fuerte o muy fuerte.
El problema no es cada fenómeno por separado, sino el efecto acumulado. Las altas temperaturas empeoran el estrés hídrico, mientras la falta de lluvias favorece sequías más severas. Si a eso se suma El Niño, las consecuencias podrían sentirse en sectores clave como la agricultura, la generación de energía y el suministro de agua potable.
¿Qué regiones podrían verse más afectadas?
Las autoridades han señalado que la región Caribe aparece entre las zonas más vulnerables debido a las temperaturas extremas que ya se han venido registrando. Sin embargo, el impacto podría extenderse a buena parte del territorio nacional.
En ciudades como Bogotá también existe preocupación. Tras el racionamiento de agua en Bogotá durante 2024, las autoridades trabajan en medidas para fortalecer el sistema hídrico y evitar un nuevo escenario crítico si las lluvias disminuyen nuevamente.
El sector agropecuario es otro de los que observa con atención el comportamiento climático. Menos lluvias y temperaturas elevadas pueden afectar cultivos, aumentar pérdidas económicas y reducir la disponibilidad de alimentos en algunas regiones.
Además, organismos internacionales han advertido que América Latina atraviesa uno de los periodos más cálidos registrados en décadas. El aumento sostenido de las temperaturas globales hace que fenómenos como El Niño tengan impactos más intensos que en el pasado.
¿Está preparado el país para enfrentar un nuevo episodio de El Niño?
Desde hace varios meses, entidades como la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres y el Ideam comenzaron a emitir lineamientos preventivos para gobernaciones y alcaldías. La recomendación principal es actuar antes de que las afectaciones se agraven.
El Ministerio de Ambiente pidió a las autoridades territoriales fortalecer los sistemas de monitoreo, destinar recursos para atender emergencias y preparar planes de contingencia frente a incendios, sequías y posibles problemas de abastecimiento.
La situación también reabre el debate sobre la vulnerabilidad de Colombia frente al cambio climático. Aunque El Niño es un fenómeno natural, expertos coinciden en que el calentamiento global está intensificando sus efectos y haciendo más frecuentes los eventos extremos.
Por ahora, las entidades ambientales continúan siguiendo de cerca el comportamiento del océano Pacífico y las proyecciones climáticas internacionales. Mientras tanto, el mensaje es claro: Colombia entra en meses decisivos en los que el clima podría convertirse nuevamente en uno de los principales desafíos para el país.
