¿Qué país de Latinoamérica rompe la tradición y no celebra Semana Santa?
Mientras la mayoría de países latinoamericanos celebra Semana Santa, uno transformó estos días en un feriado laico dedicado al turismo y la cultura.

En la mayoría de los países de Latinoamérica, la Semana Santa es un momento central del calendario religioso y cultural. Procesiones, actos de fe y días de descanso marcan la vida de millones. Sin embargo, Uruguay rompe con esa tradición. Allí, la semana que en otros lugares es de devoción religiosa se reconoce oficialmente como Semana de Turismo, enfocada en el ocio, el turismo interno y actividades culturales.
La diferencia no se limita al nombre. Mientras en México, Colombia o Argentina los fieles participan en procesiones y rituales, en Uruguay estos días carecen de enfoque espiritual y se destinan a festivales, eventos recreativos y desplazamientos por todo el país. Esta singularidad convierte al país en una excepción en la región, donde la Semana Santa sigue vigente como celebración religiosa.
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Uruguay celebra la Semana de Turismo con festivales y eventos culturales. Redes sociales
Orígenes históricos de la Semana de Turismo
El origen de esta particularidad uruguaya se remonta al siglo XIX, cuando el Estado inició un proceso de secularización. Desde la década de 1860, el gobierno implementó reformas para separar la Iglesia de la vida civil, incluyendo cementerios independientes y registros civiles desligados del control religioso.
El impulso decisivo llegó con los dos mandatos presidenciales de José Batlle y Ordóñez, a principios del siglo XX. Su administración promovió la modernización del Estado basada en ideales laicos y racionalistas. Entre las reformas, se prohibió la enseñanza religiosa en las escuelas públicas, se retiraron símbolos católicos de espacios estatales y se facilitó el divorcio por sola voluntad de la mujer. Estas medidas consolidaron la idea de un Estado neutral frente a cualquier credo y sentaron las bases para la transformación del calendario festivo.
La Ley N.º 6997 y la secularización de los feriados
En 1919, la Ley N.º 6997 reorganizó los feriados nacionales y sustituyó las festividades religiosas por denominaciones seculares. La Semana Santa dejó de existir como feriado religioso y pasó a llamarse oficialmente Semana de Turismo. Otras celebraciones también cambiaron: la Navidad se convirtió en Día de la Familia y el Día de Reyes pasó a ser el Día de los Niños.
El objetivo de estas reformas era claro: reforzar la identidad laica del país y eliminar referencias religiosas del calendario oficial. Esta decisión no solo modificó la denominación de los días festivos, sino también la manera en que se viven, orientando la Semana de Turismo hacia actividades recreativas y culturales que fomentan la participación ciudadana y el turismo interno.

Fieles participan en el tradicional viacrucis de Semana Santa. Redes sociales
Actividades y turismo durante la Semana de Turismo
Hoy, la Semana de Turismo es sinónimo de ocio y cultura. En Montevideo, Paysandú y Colonia del Sacramento, los uruguayos participan en festivales, ferias, competencias tradicionales y eventos recreativos. La Semana Criolla celebra la tradición ecuestre con espectáculos y competencias de caballos, mientras que la Semana de la Cerveza, en Paysandú, combina música, gastronomía y turismo.
Además, desde 1939 se realiza la Vuelta Ciclista del Uruguay, un evento que recorre distintas ciudades del país durante esta semana, reforzando la idea de que estas fechas son un espacio para el turismo y la recreación. Estos eventos no solo ofrecen entretenimiento, sino que también generan un impacto económico significativo, beneficiando sectores como transporte, hotelería, gastronomía y comercio local.
Uruguay frente al resto de Latinoamérica
El contraste con otros países latinoamericanos es evidente. Mientras en México, Guatemala, Perú, Colombia o Argentina la Semana Santa mantiene un fuerte componente religioso, Uruguay destaca como único país que no celebra oficialmente la Semana Santa. Su calendario civil prioriza actividades seculares y recreativas, mostrando la profunda separación entre Iglesia y Estado que caracteriza la historia política y social del país.
Aunque la población uruguaya mantiene tradiciones culturales durante la Semana de Turismo, estas no tienen connotación espiritual oficial. Para los ciudadanos, esta semana representa descanso, movilidad y participación en eventos locales, sin un sentido religioso determinado por el Estado. Esta singularidad refleja cómo la historia política, social y educativa del país ha configurado una identidad laica que se mantiene hasta hoy.
