Hallan rastros químicos de sangre en un dinosaurio carnívoro de hace 115 millones de años en Brasil
El equipo detectó hemo, componente de la hemoglobina, dentro de las células. El fósil se salvó del incendio del Museo Nacional en 2018.

Un equipo internacional liderado por la Universidad Curtin, de Australia, afirmó haber hallado glóbulos rojos fosilizados con restos químicos de sangre que se conservaron durante 115 millones de años dentro del hueso de la pata de un dinosaurio carnívoro del noreste de Brasil.
En los fósiles casi siempre se conservan solo los huesos y los dientes. Los tejidos blandos rara vez sobreviven y las células de la sangre, todavía menos. Estudios anteriores habían reportado estructuras parecidas a glóbulos rojos, pero sin prueba química de que fueran sangre. Esta vez, los investigadores detectaron hemo, la molécula con hierro que le permite a la hemoglobina transportar oxígeno, dentro de esas estructuras. Según el comunicado de la universidad, es la primera vez que se demuestra químicamente la presencia de moléculas derivadas de la hemoglobina en el interior de glóbulos rojos fósiles.
Kliti Grice, directora fundadora del Centro de Geoquímica Orgánica e Isotópica de Australia Occidental, de la Universidad Curtin, encabezó la investigación, que la revista Proceedings of the National Academy of Sciences publicó el pasado lunes. "Detectar moléculas intactas derivadas del hemo en glóbulos rojos de 115 millones de años es asombroso: se trata realmente de un descubrimiento histórico", afirmó Grice en el comunicado.

Hemo de la hemoglobina apareció en las células fosilizadas del dinosaurio Aratasaurus. Foto: Universidad Curtin.
¿Qué encontraron los científicos dentro del hueso del dinosaurio?
Los científicos encontraron numerosas estructuras ovaladas en los conductos internos del hueso por donde pasaban los vasos sanguíneos del animal. Miden en promedio 22,97 milésimas de milímetro de largo y 19,54 de ancho, de acuerdo con el estudio.
Esas estructuras son más grandes y más redondeadas que los glóbulos rojos de las aves y los cocodrilos, los parientes vivos más cercanos de los dinosaurios. En las aves miden entre 13 y 23 milésimas de milímetro de largo; en los cocodrilos, unas 16.
Para descartar una contaminación, el equipo sometió a los mismos análisis químicos el hueso y la roca que lo rodeaba. En el hueso halló hemo B y un derivado alterado de esa molécula, además de aminoácidos del colágeno. Grice aclaró que la investigación no documenta material genético del dinosaurio. "No hemos encontrado un frasco de sangre de dinosaurio", dijo la investigadora a la agencia Reuters.
¿Cómo se conservaron los glóbulos rojos dentro del fósil?
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Fósil del Aratasaurus apareció en 2008 en una mina de yeso de Santana do Cariri (Ceará). Foto: Universidad Curtin.
Según los autores, el dinosaurio quedó enterrado poco después de morir en un ambiente con poco oxígeno y lleno de microorganismos, condiciones que frenaron la descomposición. El fósil se formó dentro de una capa de microbios, en lo que hoy es la cuenca de Araripe.
Los glóbulos rojos se mineralizaron con hausmannita, un mineral de óxido de manganeso. El equipo sostiene que ese mineral actuó como una cápsula del tiempo natural, porque estabilizó las células y los aminoácidos del colágeno durante millones de años.
"Estos hallazgos desafían los supuestos arraigados de que ciertas biomoléculas, como la hemoglobina, no pueden sobrevivir al tiempo geológico", afirmó Grice. La investigadora agregó que el trabajo permite estudiar "la evolución de la sangre, el metabolismo e incluso los niveles de actividad en animales antiguos".
¿Qué se sabe del Aratasaurus museunacionali?

Aratasaurus, dinosaurio carnívoro de 3,1 metros, vivió en el noreste de Brasil. Foto: Victor O. Leshyk.
El Aratasaurus museunacionali fue un dinosaurio carnívoro que caminaba en dos patas y vivió en el Cretácico. Del animal solo se recuperó la pata trasera derecha, con partes del fémur, la tibia y el pie.
2008: año en que apareció el fósil, en la mina de yeso Pedra Branca, en Santana do Cariri (Ceará, Brasil).
2020: año en que investigadores de la Universidad Federal de Pernambuco, el Museo Nacional de Brasil y la Universidad Regional de Cariri lo describieron como especie nueva en la revista Scientific Reports.
3,1 metros: longitud estimada del ejemplar, que pesaba unos 34 kilos.
4 años: edad aproximada del animal cuando murió, según el análisis de sus huesos.
Su nombre combina las palabras tupí que significan nacido y fuego, y rinde homenaje al Museo Nacional, en Río de Janeiro, que se incendió el 2 de septiembre de 2018. El fósil estaba bajo custodia del museo desde 2016 y se salvó porque el área donde lo guardaban no fue alcanzada por las llamas.
¿Quiénes participaron en la investigación?
En el estudio participaron científicos de la Universidad Curtin, la Agencia Japonesa de Ciencia y Tecnología Marina y Terrestre, el Museo Nacional de Brasil, la Universidad Regional de Cariri y la Universidad Johns Hopkins, de Estados Unidos. El paleontólogo Alexander Kellner, del Museo Nacional, es uno de los coautores.
Martin Van Kranendonk, jefe de la Escuela de Ciencias de la Tierra y Planetarias de la Universidad Curtin, afirmó en el comunicado que el trabajo puede tener implicaciones para la búsqueda de rastros de vida antigua fuera de la Tierra.
La investigación se financió con la beca Laureate que el Consejo Australiano de Investigación le otorgó a Grice en 2021.

