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'Estar bien para cuidar bien': una consigna para llamar la atención del nuevo gobierno en Colombia

Miles de madres, padres y cuidadores en Colombia enfrentan ansiedad, depresión y estrés tras años de conflicto y desplazamiento.

- Crédito: Foto: tomada de redes sociales
Andrés Martín Piñeros
Andrés Martín PiñerosPeriodista
21 MAY 2026 - 19:55Actualizado: 21 MAY 2026 - 19:57

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La salud mental de quienes cuidan a niñas y niños comenzó a convertirse en una de las principales alertas para expertos en desarrollo infantil y organizaciones sociales en Colombia. El motivo es relevante porque cuando madres, padres o cuidadores viven bajo estrés constante, ansiedad o depresión, también se deteriora la relación emocional con los menores.

Programas especializados en atención psicosocial advierten que fenómenos como el conflicto armado, el desplazamiento forzado y la migración han dejado secuelas profundas en miles de familias colombianas. Esa carga emocional, según la evidencia científica, termina afectando el desarrollo cerebral, físico y emocional de los niños durante sus primeros años de vida.

Uno de los conceptos que más preocupa a investigadores es el llamado “estrés tóxico”, una condición que aparece cuando los menores crecen en ambientes marcados por violencia, miedo o vínculos inestables con sus cuidadores. Las consecuencias pueden extenderse durante toda la vida y afectar el aprendizaje, la salud mental y la capacidad de relacionamiento social.

En medio del debate político y electoral que vive el país, especialistas insisten en que el próximo gobierno tendrá la responsabilidad de convertir en acciones reales varias normas aprobadas recientemente alrededor de salud mental y cuidado infantil.

Entre ellas aparecen la Ley 2460 de Salud Mental, la Ley 2503 que crea la Cátedra de Educación Socioemocional desde preescolar y el CONPES 4143 de Política Nacional de Cuidado. Las tres normas reconocen a los cuidadores como actores fundamentales para el desarrollo de la niñez y plantean obligaciones concretas de financiación e implementación.

¿Cómo funciona el programa?

Uno de los programas que ha ganado relevancia en este debate es el de la Universidad de los Andes a través de “Semillas de Apego”, una iniciativa que lleva más de diez años trabajando con familias afectadas por la violencia y la migración.

El programa acompaña a madres, padres y cuidadores de niños entre 0 y 5 años mediante espacios grupales liderados por facilitadoras comunitarias. El objetivo principal es ayudarles a procesar experiencias traumáticas y fortalecer los vínculos afectivos con los menores.

Actualmente, Semillas de Apego tiene presencia en siete departamentos y doce municipios del país. Según cifras del programa, ya ha impactado a más de 9.000 cuidadores y a más de 11.000 niñas y niños.

Uno de los resultados que más ha llamado la atención ocurrió en Tumaco, municipio históricamente golpeado por el conflicto armado. Allí se realizó una evaluación experimental que evidenció disminuciones importantes en síntomas de ansiedad y depresión entre cuidadores que participaron en el programa.

La investigación también encontró mejoras en el comportamiento y la salud mental de niñas y niños vinculados a las sesiones comunitarias.

Para expertos en desarrollo infantil, estos resultados refuerzan la idea de que proteger la niñez no depende únicamente de aumentar cupos escolares o mejorar la alimentación. También requiere fortalecer emocionalmente a quienes están a cargo del cuidado diario.

El llamado ahora apunta a que el próximo gobierno no deje estas leyes únicamente en el papel y convierta la salud mental de las familias en una política pública con presupuesto, cobertura territorial y seguimiento permanente.

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