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Guía de la novena de aguinaldos 2025: todo lo que debe saber para este 17 de diciembre

Los villancicos y oraciones son imprescindibles en las novenas de aguinaldos, una tradición decembrina de Colombia. Conozca cómo rezarla en casa.

Guía de la novena de aguinaldos 2025: todo lo que debe saber para este 17 de diciembre
La novena de Navidad se consolidó gracias a fray Fernando de Jesús Larrea. - Crédito: Minuto60

En diciembre, Colombia mantiene viva una tradición muy significativa que hace parte de las celebraciones de Navidad y Año Nuevo: la novena de aguinaldos. Durante nueve días antes de la Nochebuena, familias, amigos y vecinos se congregan para compartir momentos de oración y convivencia, en una preparación espiritual que conmemora y anuncia el nacimiento del Niño Jesús.

¿Cómo rezar la novena de aguinaldos?

Muchos fieles aprovechan este espacio para elevar peticiones personales o expresar gratitud por las experiencias del año que está por concluir. La novena de aguinaldos comienza el 16 de diciembre y culmina el 24, día en que se conmemora el nacimiento del Niño Dios.

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Esta tradición suele ir acompañada de villancicos, en ocasiones interpretados con instrumentos como maracas, panderetas o guitarras. Asimismo, es común realizar las oraciones frente al pesebre y/o al árbol de Navidad en los hogares colombianos.

imagen dadaLa novena reune a amigos, familia y vecinos. Freepik

Las plegarias y los gozos que hacen parte de la novena se encuentran recopilados en un novenario, el cual puede adquirirse a un costo accesible.

Guía para rezar la novena de aguinaldos 2025, día dos (17 de diciembre)

Para este 17 de diciembre, se debe seguir este paso a paso para rezar la novena de aguinaldos:

  1. Villancicos

La novena debe estar acompañada de varios villancicos que son interpretados por todos los asistentes.

  1. Ambientación

La Conferencia Episcopal de Colombia sugiere disponer previamente de un lugar donde se va a realizar la novena y favorecer un clima comunitario y de confianza, preparar con anticipación un signo que ayude a la reflexión de cada día y brindar a los participantes una bienvenida afectuosa y cordial en la que perciban la cercanía y el ambiente de familia en el que se desarrollará la novena.

  1. Oración para todos los días

Benignísimo Dios de infinita caridad, que nos has amado tanto y que nos diste en tu hijo la mejor prenda de tu amor, para que hecho hombre en las entrañas de una virgen naciese en un pesebre para nuestra salud y remedio. Yo, en nombre de todos los mortales, te doy infinitas gracias por tan soberano beneficio.

En retorno de él, te ofrezco la pobreza, humildad y demás virtudes de tu hijo humanado, y te suplico por sus divinos méritos, por las incomodidades en que nació y por las tiernas lágrimas que derramó en el pesebre, que dispongas nuestros corazones con humildad profunda, con amor encendido y con tal desprecio de todo lo terreno, que Jesús recién nacido, tenga en ellos su cuna y more eternamente. Amén.

Finalizada la oración, debe rezar Gloria al Padre (x3): gloria al Padre, al Hijo y al espíritu santo.

Asistentes responden: como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

  1. Lectura de la palabra de Dios (opcional)

"Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros propios ojos, lo que contemplamos y palparon nuestras manos acerca del verbo de la vida; pues la vida se hizo visible, y nosotros hemos visto, damos testimonio y les anunciamos la vida eterna que estaba junto al Padre y se nos manifestó. Eso que hemos visto y oído se los anunciamos, para que estén en comunión con nosotros y nuestra comunión es con el padre y con su hijo Jesucristo. Les escribimos esto, para que nuestro gozo sea completo" (Jn 3,16–17). Palabra del Señor.

  1. Meditación

Con el salmo 95 se reza: “Hoy ha nacido un salvador, el mesías, el señor”. Nuestro padre Dios es la fuente de la vida y la posee sin limitaciones, por eso nos ha entregado a su hijo, se ha hecho visible y nosotros hemos visto, damos testimonio y anunciamos la vida eterna que estaba junto al padre y se nos manifestó. Este hijo nos revela esa vida y nos la comunica.

Hoy nos sentimos gozosos porque al acercarnos al pesebre contemplamos la vida, al Emmanuel que es el Dios con nosotros. Que esta sea un oportunidad muy grande para que así como los pastores tuvieron la dicha de ver la manifestación de la vida divina, nosotros también podamos dar testimonio de esa verdad, para producir y reafirmar en nosotros la fe en la vida eterna, que es Jesús portador de la vida divina, y al mismo tiempo, el mediador de esa vida para comunicarla a los hombres. La palabra es la vida eterna que estaba en el padre, y se manifestó a los hombres en la persona de Jesús.

Hoy en Belén tenemos la dicha de que nuestro gozo sea completo, porque en Jesús recién nacido descubrimos el rostro de la misericordia del padre. Jesús de Nazaret con sus palabras, con sus gestos y con toda su persona revela la misericordia de Dios. Fue cercano a los pobres, pecadores, a los niños, a las mujeres que lloraban, a los hombres que pedían su ayuda y a sus discípulos.

Este rostro de misericordia que hoy nos regala Dios Padre es el que necesitamos para aliviar nuestras penas y tristezas, para devolverle el sentido a la vida y para reafirmarnos en la esperanza, sólo la misericordia puede hacernos más humanos y más creíbles en medio de las realidades de nuestro mundo.

Hoy miremos como Jesús, con compasión a los demás, valoremos en las personas lo bueno que hay en ellos y expresemos la ternura a los niños, a los enfermos y a los ancianos.

imagen dadaLa tradición aún persiste en los hogares colombianos. Freepik

  1. Gozos

(Cantar) Dulce Jesús mío, mi Niño adorado,

¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!

¡Oh Sapiencia suma del Dios soberano, que a infantil alcance te rebajas sacro!

¡Oh Niño divino, ven para enseñarnos la prudencia que hace verdaderos sabios!

(Cantar) Dulce Jesús mío, mi Niño adorado,

¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!

¡Oh, Adonaí potente que a Moisés hablando, de Israel al pueblo diste los mandatos!,

Ah, ven prontamente para rescatarnos, y que un niño débil muestre fuerte brazo.

(Cantar) Dulce Jesús mío, mi Niño adorado,

¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!

¡Oh raíz sagrada de Jesé que en lo alto presentas al orbe tu fragante nardo!

¡Dulcísimo Niño que has sido llamado lirio de los valles, bella flor del campo!

(Cantar) Dulce Jesús mío, mi Niño adorado,

¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!

¡Llave de David que abre al desterrado las cerradas puertas del regio palacio!

¡Sácanos, oh Niño, con tu blanca mano, de la cárcel triste que labró el pecado!

(Cantar) Dulce Jesús mío, mi Niño adorado,

¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!

Oh lumbre de oriente, Sol de eternos rayos, que, entre las tinieblas, ¡tu esplendor veamos! Niño tan precioso, dicha del cristiano, luzca la sonrisa de tus dulces labios.

(Cantar) Dulce Jesús mío, mi Niño adorado,

¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!

Espejo sin mancha, Santo de los santos, sin igual imagen del Dios soberano.

Borra nuestras culpas, salva al desterrado y en forma de niño da al mísero, amparo.

(Cantar) Dulce Jesús mío, mi Niño adorado,

¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!

Rey de las naciones, Emmanuel preclaro, de Israel anhelo, pastor del rebaño.

¡Niño que apacientas, con suave cayado, ya la oveja arisca, ya el cordero manso!

(Cantar) Dulce Jesús mío, mi Niño adorado,

¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!

¡Ábranse los cielos y llueva de lo alto, bienhechor rocío como riego santo!

Ven, hermoso Niño, ven, ¡Dios humanado! Luce, hermosa estrella, brota, flor del campo.

(Cantar) Dulce Jesús mío, mi Niño adorado,

¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!

Ven, que ya María, previene sus brazos, do su Niño vean en tiempo cercano.

Ven, que ya José, con anhelo sacro, se dispone a hacerse de tu amor sagrario.

(Cantar) Dulce Jesús mío, mi Niño adorado,

¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!

¡Del débil auxilio, del doliente amparo, consuelo del triste, luz del desterrado! Vida de mi vida, ¡mi dueño adorado, mi constante amigo, mi divino hermano!

(Cantar) Dulce Jesús mío, mi Niño adorado,

¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!

¡Véanse mis ojos, de ti enamorados!

¡Bese ya tus plantas! Bese ya tus manos. Prosternado en tierra te tiendo los brazos, y aún más que mis frases, te dice mi llanto.

(Cantar) Dulce Jesús mío, mi Niño adorado,

¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!

¡Ven, Salvador nuestro, por quien suspiramos; ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!

(Cantar) Dulce Jesús mío, mi Niño adorado,

¡Ven a nuestras almas! ¡Ven, no tardes tanto!

  1. Oración a la Virgen María

Soberana María que por tus grandes virtudes y especialmente por tu humildad, mereciste que todo un Dios te escogiera para madre suya. Te suplico que tu misma prepares y dispongas de mi alma y de la de todos los que en este tiempo hagan esta novena, para el nacimiento de tu adorable Hijo.

¡Oh dulcísima madre! comunícame algo del profundo recogimiento y divina ternura con que le agradaste tu para que nos hagas menos indignos de verle, amarle y adorarle por toda la eternidad. Amén.

(Se reza tres veces el Ave María)

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  1. Oración a San José

¡Oh Santísimo José! Esposo de María y padre putativo de Jesús. Infinitas gracias doy a Dios porque te escogió para tan altos ministerios y te adornó con todos los dones proporcionados a tan excelente grandeza.

Te ruego por el amor que le tuviste al divino niño, me abraces en fervorosos deseos de verle y recibirle sacramentalmente mientras en su divina esencia le veo y le gozo en el cielo. Amén.

(Se reza el Padre Nuestro, el Ave María y el Gloria al Padre)

  1. Oración al Niño Dios

Acuérdate ¡Oh dulcísimo Niño Jesús! que dijiste a la venerable Margarita del Santísimo Sacramento, y en persona suya a todos tus devotos, estas palabras tan consoladoras para nuestra pobre humanidad agobiada y doliente: "Todo lo que quieras pedir, pídelo por los méritos de mi infancia, y nada te será negado".

Llenos de confianza en ti. ¡Oh Jesús, que eres la misma verdad! venimos a exponerte toda nuestra miseria. Ayúdanos a llevar una vida santa, para conseguir una eternidad bienaventurada.

Concédenos, por los méritos infinitos de tu Encarnación y de tu infancia, la gracia, de la cual necesitamos tanto. Nos entregamos a ti ¡Oh Niño omnipotente! seguros de que no quedará frustrada nuestra esperanza, y de que, en virtud de tu divina promesa, acogerás y despacharás favorablemente nuestra súplica. Amén.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo (3 veces)

  1. Compromiso

Los asistentes ya con la meditación se comprometen de forma individual a hacer algún cambio y dejan que el espíritu navideño actúe en ellos.

  1. Villancicos

Para cerrar la novena, se puede acompañar nuevamente de otros villancicos que son interpretados por todos los asistentes.

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