¿Cuáles son las posibles señales de alarma de pensamientos o conductas suicidas? Esto dicen expertos
Cada 40 segundos, en el mundo una persona muere a causa del suicidio. En el Día Mundial de la Prevención del Suicidio analizamos el panorama.

Las cifras del suicidio a nivel mundial han alcanzado niveles preocupantes, cada año más de 700.000 personas mueren por esta causa, de acuerdo con cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), convirtiendo el fenómeno en una problemática de salud pública, que, según expertos debe plantearse desde la responsabilidad como actores sociales en distintos ámbitos de la vida.
En el marco del Día Mundial de la Prevención del Suicidio, que se conmemora este 10 se septiembre, en Minuto60 hablamos con la psicóloga María Paulina Cepeda, psicóloga, terapeuta y especialista en trauma, para identificar posibles señales de alarma y brindar herramientas que permitan atender posibles casos de suicidio desde la prevención.
“El suicidio hay que plantearlo como un problema de salud pública y de cuidado colectivo, no únicamente como un asunto psiquiátrico o psicológico individual”, expone la psicóloga.
Según Cepeda, se debe hablar del suicidio desde la prevención, mucho antes de llegar a una crisis, por lo tanto, la prevención debe pensarse a lo largo del curso de la vida, desde la infancia y la adolescencia, pasando por colegios, universidades o centros educativos, hasta llegar a entornos laborales y otros espacios de la adultez y la vejez.
Además, cuando se habla de prevención oportuna, se debe pensar en cómo prevenir de manera diferente, por ejemplo, en hombres y mujeres, en niños, en niñas, los factores de riesgo y las formas de expresarse y pedir ayuda no son iguales.
“El colegio tiene que convertirse en un lugar capaz de reconocer las señales de alerta y saber qué hacer frente a estas señales. Y también ser el lugar para formar una inteligencia emocional a los niños y a las niñas, para sean capaces de entender lo que sienten y gestionar esas emociones. Eso es vital en prevención”, explica la profesional de la salud.
Por otro lado, la responsabilidad no recae exclusivamente en profesores o docentes, se debe proponer desde las familias en general y los distintos actores sociales, para que puedan identificar cambios importantes en el comportamiento y puedan identificar circunstancias que incrementan el riesgo.
¿Cuáles son las señales de alarma en la prevención del suicidio?
Al abordar temas de salud mental es importante reconocer que no existen síntomas generales, que, se puedan identificar de forma pragmática en todos los casos. Sin embargo, exponiendo la prevención como un recurso clave en la problemática de salud pública del suicidio detectar las posibles señales de alarma puede tener un efecto determinante en el progreso de las conductas antes de llegar a instancias de crisis.
“Situaciones como el aislamiento, la desesperanza, autolesiones o situaciones de violencia, abuso, acoso, expresiones de las personas relacionadas con querer morir, o, situaciones que son adversas en la vida, que para algunas personas que no tienen los recursos emocionales son difíciles de llevar", detalla Cepeda.
Adicionalmente, la psicóloga propone que detectar no es suficiente, cada institución tiene que tener una ruta clara que responda a tres preguntas: ¿a quién informo?, ¿quién evalúa?, y, ¿cómo garantizamos que esa persona efectivamente llegue a recibir atención y seguimiento?
En este punto es clave que la comunidad tenga clara la forma de activar una respuesta efectiva, ya sea una institución, la familia, un ciudadano, un amigo, o, demás, que no esperen pasivamente a que la situación sea grave para buscar ayuda.
¿Cómo abordar el suicidio como parte de la prevención?
“Primero, hay que pensar en quitar ese estigma de si hablamos del tema lo empeoramos o lo motivamos, al contrario, lo que empeora es realmente no hablar del tema. Es peligroso que nadie pregunte, que nadie escuche, que nadie sepa qué hacer cuando aparecen las señales”, propone María Paulina.
Al respecto, se debe pensar en la prevención en cuatro acciones concretas: educar, detectar, conectar y acompañar. Esta ruta ofrece un panorama para brindar el conocimiento con visibilizar el suicidio como un tema relacionado con la salud mental, identificar las señales que pueden estar presentes y conectar con las personas que tengan las capacidades de orientar la situación en particular. Adicionalmente, el acompañamiento de las redes de apoyo se vuelve crucial durante el proceso.
“Por ejemplo, cuando una persona definitivamente verbaliza como que tiene una intención o una idea de morir, o, de acabar con el sufrimiento que puede tener, ya sea por la razón que sea, es muy importante creerle siempre. Es muy importante creer siempre en lo que esa persona dice, no pensar en que está llamando la atención o se está victimizando”, analiza Cepeda.
Abordar una conversación enfocada en la prevención del suicidio puede ir desde prestar atención a esos detalles de la conducta que muchas veces se pasan por alto, abrir los espacios seguros para hablar de las emociones sin etiquetarlas como “buenas” o “malas”, darse la oportunidad de conectar, observar, preguntar, escuchar, proteger a esa persona por medio del diálogo.
A nivel global el suicidio es la causa de muerte de cientos de personas al día, una cifra alarmante que expone la magnitud de la problemática de salud pública y las herramientas que como actores sociales se pueden utilizar atender este panorama.

