Así es la vida en Yakutsk, Rusia, el rincón más frío del planeta con temperaturas de -60 grados
En esta región, el invierno dura hasta nueve meses y las temperaturas extremas obligan a sus habitantes a transformar su vida, viviendas y rutinas.

En el extremo oriental de Rusia, donde el invierno no es una estación sino una forma de vida, se encuentra Yakutsk, una de las regiones más gélidas del planeta. Allí, en el pequeño poblado de Oymyakon, la llegada del frío se recibe con un ritual ancestral encabezado por el Chyskhaan, una figura mítica conocida como 'El guardián del hielo', quien simboliza el inicio oficial de la temporada invernal.
Este territorio es famoso por registrar temperaturas extremas que pueden descender hasta los -72 gradis centígrados, cifras que lo han convertido en el lugar habitado más frío del mundo. Para los habitantes, el Chyskhaan cumple un rol similar al de Papá Noel en otras latitudes: protege el invierno, da inicio a las celebraciones, enciende los árboles navideños y, según la tradición local, puede anticipar cómo cerrará el año en términos climáticos.
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A pesar de las condiciones extremas, cerca de 900 personas viven de forma permanente en Oymyakon, donde el promedio anual ronda los -62 grados centígrados. Sobrevivir en este entorno implica adaptarse a un frío constante: la calefacción es indispensable, los objetos no pueden quedar expuestos y el sistema de energía térmica suministra calor sin costo para evitar que la vida cotidiana se congele literalmente. El agua proviene de manantiales naturales que abastecen al poblado.
Los hábitos de los habitantes cambian en estas épocas. AFP
Invierno hasta de nueve meses
En este rincón de Rusia, vehículos, electrodomésticos y herramientas deben mantenerse en funcionamiento continuo o bajo resguardo, ya que detenerlos puede significar que queden inutilizables por el hielo. El invierno se extiende hasta por nueve meses, con el periodo más severo entre octubre y mayo. Durante esta etapa, el sol apenas aparece unas siete horas al día, obligando a los habitantes a ajustar sus rutinas biológicas a la escasa luz natural.
El clima extremo no ha impedido que turistas de todo el mundo se aventuren hasta Oymyakon para contemplar sus paisajes helados y conocer cómo es la vida en el frío absoluto. Las agencias locales advierten que es indispensable viajar con ropa térmica especializada para evitar congelación o hipotermia.
🇷🇺 Apocalipsis de hielo en Siberia. En Yakuts se registró una temperatura de -56 °C: la más baja registrada en la Tierra en estos momentos. Los meteorólogos pronostican que la temperatura podría bajar hasta -60°C en los próximos días. pic.twitter.com/OIgXYF2jfU
— David Ordaz (@david_ordaz) December 24, 2025
Así es vivir en Yakutsk
La economía local se sostiene principalmente en la actividad minera, impulsada por la presencia de yacimientos de oro y antimonio. En cuanto a la alimentación, predominan las carnes y pescados, ya que las temperaturas hacen prácticamente imposible el cultivo de frutas, verduras y hortalizas.
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Las viviendas están diseñadas con materiales aislantes y requieren calefacción permanente para evitar que las tuberías se congelen. En muchas casas no existen baños interiores; en su lugar, se utilizan letrinas externas conocidas como “banyas”, una solución práctica frente a los problemas del alcantarillado en temperaturas bajo cero.
Winter in Yakutsk (Russia) with temperatures reaching -55 degrees. pic.twitter.com/gNggTadbK0
— Krishnan Gaur (@Mercedes5494) December 28, 2025
Cuando el termómetro baja de -58 grados centígrados, las clases escolares se suspenden y los niños permanecen en casa. Lo mismo ocurre con los trabajos al aire libre: los empleados deben limitar su exposición y no permanecer más de 20 minutos en el exterior para evitar riesgos graves a la salud.
La región de Yakutsk alberga a más de 350.000 personas, que han logrado establecer ciudades con universidades, aeropuertos y centros de investigación científica, convirtiendo este territorio extremo en un laboratorio natural para el estudio del clima y la vida en condiciones límite.
