La increíble historia de un hombre que vivió 271 días con un riñón de cerdo: ¿qué récord rompió?
El paciente estadounidense pasó 82 días en diálisis después de que le retiraran el órgano animal y en enero recibió el riñón de un donante fallecido.

Un riñón de cerdo funcionó 271 días dentro del cuerpo de Tim Andrews, un estadounidense de New Hampshire, y le permitió pasar todo ese tiempo sin conectarse a una máquina de diálisis. Nadie había vivido tanto con un órgano de otra especie. El caso se publicó este jueves en la revista médica The Lancet.
Andrews tenía 66 años cuando entró al quirófano del Massachusetts General Hospital, en Boston, el 25 de enero de 2025. Sufría enfermedad renal terminal por cuenta de la diabetes tipo 2, o sea que sus riñones habían dejado de filtrar la sangre y dependía de una máquina para seguir vivo. Los cirujanos le conectaron a los vasos sanguíneos un riñón de cerdo modificado genéticamente. Es lo que se llama xenotrasplante, el paso de un órgano de una especie a otra. Funcionó de inmediato.
Hoy tiene 68 años y vive con un riñón humano que recibió en enero de 2026. "No pensé que iba a sobrevivir, para ser honesto. Pero quería hacerlo por la humanidad", dijo Andrews a NBC News sobre la decisión que tomó a finales de 2024, cuando llevaba más de dos años en diálisis.

Tim Andrews sale del hospital de Boston el 1 de febrero de 2025 tras el trasplante. Foto: Hospital General de Massachusetts.
¿Qué le pasó al riñón de cerdo de Tim Andrews después de los 271 días?
El riñón de cerdo se dañó por una lesión en los vasos sanguíneos más pequeños del órgano y los cirujanos del Hospital General de Massachusetts se lo retiraron a Tim Andrews el 23 de octubre de 2025, 271 días después de habérselo implantado. Antes de eso el paciente había tenido una infección. Para tratarla, el equipo médico le bajó las dosis de inmunosupresores, que son los medicamentos que frenan al sistema de defensas para que no ataque al órgano trasplantado.
Eso ocurrió alrededor de los seis meses. "El xenotrasplante desarrolló posteriormente una lesión microvascular e inflamación que progresó hasta la falla del órgano", dice el comunicado de Mass General Brigham, el sistema hospitalario al que pertenece el Massachusetts General.
En los primeros días también hubo un episodio de rechazo mediado por células T, uno de los mecanismos con los que el cuerpo ataca lo que reconoce como ajeno. Se resolvió con tratamiento. Los médicos vigilaron además si algún virus propio del cerdo pasaba al paciente, algo que preocupa desde que se empezó a hablar de trasplantar órganos de animales, y no detectaron ninguno.

Quirófano del Massachusetts General Hospital donde implantaron el riñón de cerdo. Foto: Hospital General de Massachusetts.
Con el riñón de cerdo fuera, Andrews volvió a la diálisis 82 días. En enero de 2026 recibió el riñón de un donante fallecido, que funcionó de inmediato. En el seguimiento no aparecieron señales de sensibilización, es decir, el paso por el órgano animal no dejó su sistema inmune predispuesto a rechazar el trasplante humano.
El mismo hospital hizo en 2024 el primer xenotrasplante de riñón de cerdo a un receptor humano vivo del mundo, y ese paciente sobrevivió 52 días antes de morir por causas cardíacas que no tuvieron que ver con el trasplante. Ningún estudio previo había documentado que un injerto de otra especie durara más de dos meses en una persona viva. "Los pacientes son los verdaderos pioneros acá", afirmó Leonardo Riella, autor principal del estudio y médico del Centro de Ciencias del Trasplante de Mass General Brigham.
¿Cómo es el riñón de cerdo con 69 ediciones genéticas que le trasplantaron en Boston?
El riñón provenía de un cerdo al que le hicieron 69 modificaciones genéticas para evitar que el cuerpo humano lo rechazara. El trabajo fue realizado por la empresa estadounidense eGenesis. Entre los principales cambios estuvieron eliminar tres tipos de azúcares de las células del cerdo que provocan un rechazo inmediato, añadir siete genes humanos para regular la respuesta inmunitaria y la coagulación, y desactivar los retrovirus presentes en el ADN del animal.
El procedimiento se realizó bajo un permiso de acceso ampliado de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), la agencia sanitaria de Estados Unidos, que permite utilizar de forma excepcional un tratamiento que todavía está en investigación cuando un paciente no tiene otra alternativa. Durante todo el proceso, Andrews fue vigilado para detectar problemas en el funcionamiento del riñón, rechazo del órgano, aparición de anticuerpos y posibles infecciones transmitidas del cerdo al paciente.
Tatsuo Kawai, autor principal del estudio y director del Centro Legorreta de Tolerancia en Trasplante Clínico, destacó la experiencia del hospital en trasplantes de riñón. Recordó que allí se realizó en 1954 el primer trasplante renal exitoso de un donante vivo.
El estudio, titulado “Xenotrasplante de riñón porcino como puente hacia un trasplante humano”, analiza el uso de un riñón de cerdo como una alternativa temporal mientras se consigue un trasplante de riñón humano. Fue financiado por Massachusetts General Hospital y eGenesis.
Uno de los principales problemas que encontraron los médicos fue una lesión en los vasos sanguíneos pequeños del riñón porcino. El equipo considera que este hallazgo ayudará a definir nuevos ajustes en los medicamentos contra el rechazo y en las modificaciones genéticas de los futuros cerdos donantes.
