¿Cómo migrar afecta la salud mental? La historia de una colombiana en Suecia
Migrar trae oportunidades, pero también desafíos emocionales. Una colombiana en Suecia relató a Minuto60 cómo la distancia afecta la salud mental.

Migrar a otro país suele asociarse con nuevas oportunidades, crecimiento profesional y una mejor calidad de vida. Sin embargo, detrás de esa decisión también existen procesos emocionales complejos que muchas veces permanecen invisibles. El choque cultural, la distancia con la familia, la presión económica y la soledad pueden convertirse en factores que afectan profundamente la salud mental de quienes deciden empezar una vida lejos de su país.
La historia de una mujer colombiana que vive en Suecia desde hace cuatro años refleja justamente esa otra cara de la migración. En conversación con Minuto60, la fuente habló sobre su experiencia personal y los retos emocionales que ha enfrentado viviendo en el exterior.
Su testimonio surge además en medio de la preocupación generada por la desaparición de otra colombiana en España, un caso que despertó inquietudes sobre las situaciones que enfrentan los migrantes lejos de casa.
“Creo que todavía no somos muy conscientes de los retos emocionales que implica migrar”, afirmó. “Muchas veces solo vemos la parte bonita”.
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Migrar implica oportunidades, pero también retos emocionales. Crédito - Freepik
El sueño de estudiar en el exterior
El camino que llevó a la protagonista, quien decidió permanecer en el anonimato, comenzó con un objetivo claro: continuar su formación académica en el exterior.
Después de estudiar su pregrado en Estados Unidos gracias a una beca, regresó a Colombia durante varios años con la intención de conseguir otra oportunidad académica.
“Siempre tuve el objetivo de estudiar becada. No quería que mi mamá tuviera que pagar una educación privada ni asumir créditos educativos”, contó.
Tras varios intentos, encontró un programa de maestría en cine en Suecia que se ajustaba a sus intereses profesionales. “Terminé yéndome allí porque era la oportunidad perfecta para seguir desarrollando mi carrera”, recordó.
La decisión marcó el inicio de una nueva etapa, aunque pronto descubriría que migrar implicaba retos mucho más profundos que los académicos.
El choque cultural: pequeñas diferencias que pesan
Uno de los primeros obstáculos que enfrentó al llegar a Suecia fue el choque cultural. Aunque ya había vivido en Estados Unidos, adaptarse a una sociedad con dinámicas sociales distintas fue un proceso complejo.
“Creo que lo primero que pega duro es el choque cultural, incluso en cosas muy sencillas”, contó. Entre los ejemplos que menciona está algo tan cotidiano como el saludo.
“En Colombia uno dice ‘¿cómo estás?’ casi como una formalidad. Pero en Suecia, cuando alguien pregunta eso, realmente quiere saber cómo estás”, dijo.
Al principio, relató que no entendía ese tipo de diferencias. “Yo decía ‘how are you?’ y la gente se quedaba mirándome esperando que realmente quisiera saber cómo estaban. Son detalles pequeños, pero con el tiempo van pesando”, afirmó.
Ese tipo de contrastes culturales, aparentemente simples, pueden generar una sensación de desconexión social que muchos migrantes experimentan en los primeros meses fuera de su país.
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La experiencia de migrar implica adaptarse a un nuevo país y enfrentar la soledad lejos de casa. Canva
Un duelo lejos de casa
El momento más difícil de su proceso migratorio ocurrió apenas dos meses después de haber llegado a Suecia. Su madre falleció. “Para mí fue muy duro”, recordó. “Aparte del choque cultural, tuve que enfrentar la muerte de mi mamá estando lejos de casa”.
La situación fue especialmente compleja porque su madre era su núcleo familiar más cercano. “Mi mamá era madre soltera y yo soy hija única. Básicamente se murió mi núcleo”, señaló.
Ese duelo transformó completamente su experiencia migratoria. Lo que inicialmente era una aventura académica se convirtió en un proceso emocional mucho más profundo.
“Ya no solo era adaptarme a un país nuevo, también era aprender a vivir con esa pérdida estando sola”, comentó.
Los retos económicos de empezar de cero
Además de los desafíos emocionales, tuvo que enfrentar dificultades económicas. Al llegar a Suecia decidió vivir con una familia para reducir gastos. El acuerdo incluía pagar un arriendo más bajo a cambio de realizar algunas tareas domésticas.
“Yo cocinaba tres veces por semana, lavaba la ropa de la casa y hacía limpieza general”, relató. Con el tiempo, sin embargo, comenzó a cuestionar ese arreglo.
“Cuando llegué entendí que ese tipo de trabajos tienen un valor muy alto en Suecia. Ahí me di cuenta de que realmente estaba perdiendo dinero”, dijo.
Según la protagonista, este tipo de situaciones no son poco comunes entre migrantes. “Muchas personas se aprovechan de la ingenuidad de latinoamericanos, africanos o personas de Medio Oriente”, señaló. Y añadió: “Uno cree que ese trabajo no vale mucho, pero allá esas labores pueden costar bastante dinero”.
Migrar y salud mental
Para la fuente, uno de los aspectos más importantes de la migración es hablar abiertamente sobre salud mental.
Considera que en Colombia todavía existen muchos estigmas alrededor de este tema. “Siento que en Colombia la salud mental todavía está muy satanizada”, manifestó.
Según contó, muchas personas asocian hablar de salud mental con problemas extremos. “Cuando uno menciona salud mental, lo primero que muchos piensan es que alguien está ‘loco’, y no es así”, afirmó.
En contraste, señaló que en países como Suecia el tema se aborda de manera más abierta. “Allá puedes llamar al trabajo y decir que no vas a ir porque estás deprimido y nadie lo cuestiona”, explicó. Para ella, esta diferencia cultural refleja una manera distinta de entender el bienestar emocional.

Migrantes colombianos en Suecia enfrentan retos culturales y emocionales lejos de casa. Redes sociales
La depresión durante la migración
Dos años después de haber llegado a Suecia, atravesó un episodio de depresión. A pesar de continuar trabajando y estudiando, reconoce que emocionalmente no se sentía bien.
“Era una depresión funcional. Yo seguía trabajando y estudiando, pero no me sentía yo misma”, recordó. En ese momento decidió buscar ayuda profesional. “Tuve la posibilidad de pagar terapia psicológica en línea y eso me ayudó muchísimo a procesar todo lo que estaba viviendo”, sostuvo.
Sin embargo, también reconoce que muchas personas migrantes no tienen acceso a ese tipo de atención. “Yo tenía el privilegio de poder pagar terapia. Hay muchísimos migrantes que no tienen esa posibilidad”, afirmó.
Soledad y redes de apoyo
Otro factor que menciona es la soledad que puede surgir al vivir en un país culturalmente distinto. En su caso, la mayoría de sus amistades en Suecia son migrantes.
“La mayoría de mis amigos son latinoamericanos, africanos o de Medio Oriente”, contó. Según explica, las diferencias culturales influyen en la forma en que las personas socializan.
“En Suecia la gente suele ser más reservada. No socializan tan fácilmente como nosotros”, dijo. Sin embargo, también reconoció que las relaciones que los suecos construyen suelen ser muy sólidas.
“Cuando un sueco te abre las puertas de su casa, es una amistad para toda la vida”, manifestó.
La migración idealizada en redes sociales
Uno de los problemas actuales es la forma en que la migración se muestra en redes sociales. Muchas veces se presenta una versión idealizada de la vida en el exterior. “En redes sociales solo se ve lo bonito: el viaje, la comida, el lugar donde estás”, afirmó.
Pero detrás de esas imágenes también hay dificultades que pocas personas muestran. “No se habla de lo duro que puede ser migrar”, relató.
El reto de regresar
Actualmente se encuentra temporalmente en Bogotá, pero su vida sigue vinculada a Suecia. Aunque ha considerado quedarse en Colombia, las oportunidades laborales en su campo profesional son limitadas. “Mi sueño es hacer cine y documentales”, manifestó.
Sin embargo, reconoce que encontrar trabajo en esa área en el país no es sencillo. “En este momento la decisión de volver a Suecia también tiene que ver con un tema económico”, dijo.
Además, tras la muerte de su madre asumió responsabilidades financieras que complican aún más la posibilidad de quedarse en Colombia sin un ingreso estable.
Hablar de salud mental en la migración
Para ella, la conversación sobre salud mental en la migración debería ser mucho más abierta. Considera que quienes planean emigrar necesitan tener una visión más realista de lo que implica ese proceso.
“Las personas que quieren migrar deben ser conscientes de que hay muchos retos”, afirmó.
También advierte que las dificultades pueden ser mayores cuando las personas migran sin documentos o sin un estatus legal claro. “Ser migrante sin papeles puede hacer que el reto sea mucho más grande, porque muchas personas se aprovechan de esa situación”, explicó.
Finalmente, insiste en que es necesario eliminar los tabúes alrededor de la salud mental. “Hay que hablar de salud mental sin miedo”, concluyó.
Porque, aunque migrar puede abrir nuevas oportunidades, también implica enfrentar desafíos emocionales profundos que muchas veces quedan ocultos detrás de las historias de éxito.
