El nuevo radar de EE. UU. que ya opera en Trinidad y Tobago y reconfigura el tablero caribeño
La activación del radar estadounidense avivó cuestionamientos sobre su alcance y el impacto que tendrá en la seguridad y la política regional.

En el Caribe, un territorio acostumbrado a ser punto de encuentro cultural y comercial, la cooperación en materia de seguridad volvió a abrir un debate regional. Trinidad y Tobago, el pequeño pero estratégico archipiélago frente a las costas de Venezuela, se convirtió en escenario de un despliegue militar inusual por parte de Estados Unidos.
Mientras en la región crecen las sospechas sobre los intereses geopolíticos de Washington, el gobierno trinitense insiste en que la cooperación responde exclusivamente a la lucha contra el crimen transnacional. En medio de ese panorama, un nuevo protagonista entró en escena: un radar instalado por Estados Unidos y que ya funciona a pleno rendimiento, según confirmó el ministro de Defensa del país, Wayne Sturge.
The U.S AN/TPS-80 G/ATOR radar system is now operational at ANR Robinson International Airport in Tobago, Trinidad and Tobago.
— Faytuks Network (@FaytuksNetwork) November 29, 2025
Credits: Pearce Robinson (H/T @LatAmMilMVMTs) pic.twitter.com/QPfkkGlLpE
Sturge aseguró que la operación del sistema no es unilateral y que su información no queda en manos extranjeras. “Los datos se comparten”, afirmó, intentando disipar dudas sobre una posible cesión de control estratégico a Washington.
(Vea también: Los rostros que han marcado el Nobel de la Paz; estos son los últimos ganadores y sus luchas)
Un sistema que redefine la vigilancia regional
El radar fue colocado a finales de noviembre, coincidiendo con la llegada de aeronaves militares estadounidenses al aeropuerto de Tobago, que aún no se ha inaugurado oficialmente. Este movimiento se sumó a la visita del buque USS Gravely y a los ejercicios realizados por marines estadounidenses en el archipiélago entre el 16 y el 21 del mismo mes.
Para el gobierno trinitense, la presencia norteamericana es un refuerzo necesario frente a amenazas que no son nuevas, pero sí crecientes. La primera ministra Kamla Persad-Bissessar defendió públicamente el proyecto y aseguró que las Fuerzas Armadas del país tendrán pleno acceso a la información generada por el dispositivo: “Nuestro personal podrá utilizar estos datos”, dijo.
La mandataria agregó recientemente que el sistema ayudará a identificar actividades vinculadas al tráfico de drogas, armas, municiones y migrantes, además de movimientos asociados al petróleo venezolano, objeto de sanciones impuestas por Estados Unidos desde 2019 durante el primer mandato de Donald Trump. Las medidas se mantuvieron en su segundo periodo, profundizando el aislamiento económico de Caracas.
(Le puede interesar: Presidenta Xiomara Castro dice que elecciones están viciadas de nulidad)
Tensiones que trascienden las fronteras del archipiélago
El despliegue militar estadounidense ha sido interpretado en Venezuela como una amenaza directa. El gobierno de Nicolás Maduro sostiene que Washington busca forzar un cambio político y posicionarse sobre las reservas petroleras venezolanas mediante esta operación naval y aérea, que incluye incluso el portaviones más grande del mundo.
Pese a que Persad-Bissessar ha expresado en reiteradas ocasiones críticas severas contra el gobierno venezolano, también ha subrayado que Estados Unidos “nunca solicitó utilizar el territorio trinitense para lanzar ataques contra Venezuela”.
Con la región observando con atención y en medio de un clima político tenso, el radar recién activado se convierte en símbolo de un Caribe donde convergen intereses, tensiones y alianzas que redefinen su seguridad y su futuro inmediato.
*Con información de AFP.
