“Sigo siendo el presidente”: Nicolás Maduro se declara no culpable ante un tribunal de Nueva York
El exmandatario venezolano rechazó los cargos de narcotráfico en su primera comparecencia judicial en Estados Unidos.

El presidente venezolano Nicolás Maduro de 63 años, se declaró no culpable este lunes ante un tribunal federal de Nueva York, en el inicio formal de un proceso judicial de alto perfil en Estados Unidos, donde enfrenta cargos principalmente relacionados con narcotráfico. La audiencia, seguida con atención por gobiernos, organismos internacionales y la comunidad venezolana en el exterior, marca un nuevo capítulo en la prolongada confrontación entre Washington y el chavismo.
De acuerdo con la cadena estadounidense CNN, durante su comparecencia Maduro afirmó que continúa siendo el “presidente” de Venezuela y sostuvo que fue detenido en su residencia en Caracas antes de ser trasladado a territorio estadounidense. El exmandatario rechazó todos los cargos en su contra y se declaró inocente, al tiempo que cuestionó la jurisdicción del tribunal y la legitimidad del proceso judicial.
La Fiscalía estadounidense acusa a Maduro de haber liderado, durante años, una estructura criminal vinculada al llamado “Cartel de los Soles”, mediante la cual, según las autoridades, se habría facilitado el tráfico de grandes cantidades de cocaína hacia Estados Unidos y otros países. Estos señalamientos, que Washington viene sosteniendo desde hace más de una década, se traducen ahora en un juicio que podría convertirse en uno de los más significativos contra un exjefe de Estado latinoamericano en tribunales estadounidenses.
La declaración de no culpabilidad era un paso esperado dentro del proceso judicial, pero las palabras de Maduro tuvieron un fuerte peso político. Al insistir en que sigue siendo el presidente legítimo de Venezuela, el exmandatario busca reforzar su narrativa de que es víctima de una persecución política y no de un proceso penal ordinario. Esa postura ha sido respaldada públicamente por algunos de sus aliados internacionales, que califican el juicio como una extensión de la política de presión de Estados Unidos contra el chavismo.
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El caso se desarrolla en Nueva York, una plaza judicial emblemática para los grandes procesos federales por narcotráfico y crimen organizado. Allí han sido juzgados en los últimos años figuras como Joaquín “El Chapo” Guzmán y otros líderes de redes criminales internacionales. La elección de esta jurisdicción subraya la gravedad de los cargos y la intención de la Fiscalía de llevar el proceso hasta las últimas consecuencias.
La comparecencia de Maduro se produce en un contexto regional convulso, tras su captura en Venezuela en una operación encabezada por Estados Unidos que generó reacciones encontradas en América Latina y el Caribe. Mientras algunos gobiernos celebraron el arresto como un paso contra la impunidad y el crimen organizado, otros denunciaron una violación a la soberanía venezolana y al derecho internacional.

El gobierno del presidente Trump ofrecía una recompensa de 50 millones de dólares por Nicolás Maduro. AFP
Las reacciones
En Venezuela, la noticia fue recibida con una mezcla de incertidumbre, tensión política y discursos cruzados. Sectores opositores consideran que el juicio puede abrir una nueva etapa en la crisis venezolana, mientras que simpatizantes del chavismo insisten en que se trata de un “secuestro” y llaman a la movilización en defensa de lo que consideran la dignidad nacional.
Desde el punto de vista legal, el proceso apenas comienza. Tras la declaración de no culpabilidad, el tribunal deberá fijar un calendario para las audiencias preliminares, la presentación de pruebas y, eventualmente, el juicio. Los abogados defensores de Maduro han anticipado que cuestionarán la competencia de la justicia estadounidense, así como la legalidad de su detención y traslado a Estados Unidos.
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Más allá del desenlace judicial, el caso de Nicolás Maduro tiene profundas implicaciones políticas y geopolíticas. Para Washington, representa la posibilidad de sentar en el banquillo a quien durante años fue señalado como uno de los principales responsables de convertir a Venezuela en un “narcoestado”. Para sus aliados, en cambio, es un precedente peligroso que podría abrir la puerta a acciones similares contra otros líderes que desafíen los intereses de Estados Unidos.
Mientras el proceso avanza, la figura de Maduro sigue generando divisiones dentro y fuera de Venezuela. Su declaración ante el tribunal, reivindicándose como presidente y proclamando su inocencia, anticipa una estrategia de defensa que no se limitará a los argumentos legales, sino que también buscará disputar el relato político y simbólico de un juicio que ya trasciende lo estrictamente judicial.
La audiencia se reanudará el próximo 17 de marzo a las 11 de la mañana hora de New York.
*Con información de AFP
