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El Maduro que nadie esperaba: más delgado y en silencio ante la justicia en Nueva York

El líder del chavismo y su esposa guardaron silencio en una audiencia clave mientras se definían aspectos legales de su defensa.

El Maduro que nadie esperaba: más delgado y en silencio ante la justicia en Nueva York
Así se vio Maduro en su audiencia en Nueva York. - Crédito: Redes sociales
Oscar Repiso
Oscar RepisoPeriodista
27 MAR 2026 - 09:50Actualizado: 27 MAR 2026 - 15:46

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El hombre que durante años gobernó Venezuela apareció irreconocible. Más delgado, contenido y alejado de la actitud desafiante que mostró a su llegada a Nueva York, Nicolás Maduro enfrentó su segunda audiencia en la Corte del Distrito Sur de esa ciudad con un perfil bajo y sin intervenciones.

Al ingresar a la sala, ubicada en el piso 26 del tribunal federal, Maduro saludó con discreción, asintió levemente hacia los asistentes y se dirigió a su asiento. Allí estrechó la mano de su abogado, Barry Pollack, en una escena breve pero significativa. Vestía uniforme carcelario color caqui sobre una camiseta naranja, una imagen que contrastó con su pasado como jefe de Estado.

Minutos antes, la entrada de Cilia Flores había provocado murmullos entre los asistentes, a pesar de las advertencias del servicio de alguaciles de Estados Unidos de mantener el silencio absoluto en la sala. “No whispering”, había sido la instrucción clara antes de iniciar la audiencia.

Flores, con una sonrisa constante, caminó a paso corto, saludó a los abogados y se sentó junto a su defensor, Mark Donelly. Cuando Maduro apareció, lo hizo menos expresivo, aunque mantuvo una actitud cordial. En un breve intercambio, le dijo: “Estás muy elegante”, rompiendo por un instante la solemnidad del momento.

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Antes en el poder y ahora ante la justicia: el cambio físico de Maduro. AFP

Un cambio físico y de actitud

La imagen de Maduro fue uno de los aspectos que más llamó la atención. Su delgadez resultaba evidente, especialmente en el rostro y el cuello, lo que marcaba una diferencia frente a su apariencia durante sus años en el poder.

Su abogado ya había anticipado ese cambio. “Lo verán en la sala del tribunal”, dijo Pollack antes de la audiencia, en respuesta a preguntas sobre el estado de su cliente. También desestimó versiones que apuntaban a posibles problemas emocionales o comportamientos erráticos en prisión.

“Yo no estoy allí por las noches, pero no le daría mucha credibilidad a eso”, afirmó Pollack sobre los reportes que señalaban episodios de ansiedad.

Durante la audiencia, Maduro permaneció en silencio, atento a la traducción simultánea y a las intervenciones de las partes. En algunos momentos tomó notas; en otros, simplemente observó a sus abogados, al juez o distintos puntos de la sala.

Un debate legal sin decisiones inmediatas

La audiencia, que se extendió por poco más de una hora, estuvo centrada en un punto clave: la financiación de la defensa legal de Maduro y Flores.

Debido a las sanciones impuestas por Estados Unidos, el Gobierno venezolano no puede transferir fondos libremente para cubrir los honorarios de los abogados. La defensa insistió en que esta limitación vulnera el derecho de los acusados a elegir su representación legal.

El juez Alvin Hellerstein rechazó por ahora la solicitud de desestimar el caso por este motivo, pero dejó abierta la posibilidad de evaluar si el derecho a una defensa elegida prevalece sobre las restricciones existentes.

En medio del debate, el magistrado también afirmó que los acusados no representan actualmente una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos, dado que se encuentran detenidos.

El acusado está aquí. Flores está aquí. Ya no representan ninguna amenaza para la seguridad nacional.

juez Alvin Hellerstein

La decisión sobre este punto será anunciada en una próxima fecha, aún por definir.

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Así fue el momento en que Maduro quedó bajo custodia tras un operativo que cambió el rumbo político de Venezuela. Redes sociales

Una audiencia en silencio

A diferencia de la primera comparecencia, marcada por momentos de tensión, esta segunda audiencia se desarrolló sin interrupciones ni incidentes. Maduro y Flores se mantuvieron en silencio durante toda la sesión, limitándose a escuchar los argumentos de fiscales y defensores.

El público, compuesto en su mayoría por periodistas, siguió el proceso en calma, tomando notas o prestando atención a cada intervención. El contraste con la primera audiencia fue evidente.

Uno de los episodios más recordados del inicio del proceso fue la reacción del abogado venezolano Pedro Rojas, quien increpó a Maduro en plena sala. En esta ocasión, Rojas no pudo estar presente físicamente y siguió la audiencia desde otra sala, a través de un monitor.

“Fue un instinto, era el sentimiento de un país”, dijo posteriormente sobre su reacción anterior, en la que calificó a Maduro de criminal.

Tensiones dentro y fuera del tribunal

Mientras dentro de la sala predominaba la calma, en el exterior se vivían momentos de tensión. Grupos de manifestantes se congregaron a favor y en contra del exmandatario venezolano, evidenciando la polarización que sigue generando su figura.

Algunos exigían que se aplicara todo el peso de la ley, mientras otros defendían su liberación y denunciaban el proceso como injusto. Escenas similares también se replicaron en ciudades como Londres, donde activistas protestaron frente a la embajada de Estados Unidos.

La salud de Cilia Flores

Hacia el final de la audiencia, la defensa de Flores introdujo un nuevo elemento: su estado de salud. Su abogado solicitó atención médica urgente, argumentando que su clienta padece un problema en la válvula mitral del corazón.

De acuerdo con lo expuesto, se trata de una condición que requiere seguimiento especializado, por lo que pidió la realización de un ecocardiograma a la mayor brevedad.

El juez indicó que el proceso para atender esta solicitud debía iniciarse de inmediato, aunque no dio mayores detalles sobre su implementación.

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Manifestantes se concentraron frente a la corte en Nueva York para rechazar la operación de EE. UU. y exigir la liberación de Maduro y su esposa. AFP

Un cierre sin respuestas definitivas

Al concluir la audiencia, Maduro y Flores repitieron el protocolo de ingreso. Se levantaron, saludaron a sus abogados y abandonaron la sala sin mirar al público.

Flores se despidió con gestos cercanos hacia su equipo legal, mientras Maduro mantuvo su actitud reservada hasta el final. Ambos fueron escoltados nuevamente hacia el centro de detención en Brooklyn.

El proceso judicial continúa sin decisiones definitivas, pero con un cambio evidente en la imagen del principal acusado. Lejos del líder que dominó la política venezolana durante más de una década, el Maduro que hoy aparece en los tribunales de Nueva York es más silencioso, más delgado y, para muchos, inesperado.

*Con información de AFP.

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