Un mes después de la avalancha migratoria, Ceuta sigue desbordada y el Gobierno instala campamentos
Cruz Roja reparte comida a diario en la playa del Trampolín mientras el Gobierno español promete tener a todos bajo techo en dos o tres semanas.

Otman Ianaya se lanzó al agua a finales de julio con su esposa y sus dos hijas pequeñas para cruzar a nado desde Castillejos, en Marruecos, hasta Ceuta, el territorio español en el norte de África. La razón, dijo a la AFP, es que "no hay trabajo en Marruecos".
Un mes después sigue en la playa del Trampolín, esperando durante horas el reparto de comida de la Cruz Roja. "Quiero hacer un futuro en mi vida", dice.
Él y su familia durmieron a la intemperie hasta hace unos días, cuando unos voluntarios les llevaron lonas y mantas.

Así cruzaron miles de personas de Marruecos a Ceuta, España. Foto: Europa Press/Colprensa.
¿Qué pasa en Ceuta con los migrantes un mes después?
Entre 5.000 y 10.000 migrantes siguen durmiendo en calles y playas de Ceuta un mes después de la llegada masiva del 30 y el 31 de julio, cuando unos 70.000 personas entraron a pie o a nado y la travesía dejó decenas de fallecidos.
La cifra de los que se quedaron depende de quién la dé. El Gobierno central habla de 5.000. Las autoridades ceutíes, de al menos 10.000. La mayoría de los que llegaron ya retornó.
Caben en un territorio de 18,5 km² con 80.000 habitantes, una superficie que equivale a cerca del 1 % del área de Bogotá. Ceuta y Melilla son las dos únicas fronteras terrestres que la Unión Europea tiene con África.
Hay asentamientos en varias playas y migrantes deambulando con mantas en busca de comida, mientras el Gobierno instala campamentos con los que pretende tener a todos bajo techo en dos o tres semanas. La situación derivó en ataques con piedras a patrullas militares, reyertas y un aumento de las agresiones sexuales.
¿Por qué los ceutíes dicen que se sienten abandonados?
Miles de ceutíes marcharon el miércoles, Día de Ceuta, por el centro histórico con banderas de España, silbatos y dos consignas: "invasores, expulsión" y "Ceuta no se vende, Ceuta se defiende". Hubo manifestaciones de apoyo en centenares de municipios españoles, entre ellos Madrid, donde se concentraron decenas de miles de personas.
"Somos españoles, no queremos que ningún gobierno nos vuelva a abandonar como nos han abandonado", dijo a la AFP María Sánchez, ama de casa de 47 años que llevaba hiyab negro. "Nos hemos visto invadidos", agregó.
Nabil Abdeselam, ceutí de 50 años, lo puso así: "tengo un sentimiento encontrado. Yo soy español y soy de religión musulmana. (A los migrantes) los veo como una invasión", pero "salgo a la puerta de la calle y me encuentro" con uno y "le doy un trozo de pan". Cerró "a cal y canto" su cafetería y su autolavado durante los días de la llegada masiva.
Gema Guillén, que el martes protestó frente a un campamento instalado cerca de una escuela infantil, describió un mes "caótico, de no poder salir a la calle". Tomás Cantón, empleado de la Seguridad Social de 32 años, rechaza que los ceutíes sean "racistas" por pedir que vuelva la normalidad y recuerda que en Ceuta, donde el 40 % de la población es musulmana, "siempre hemos convivido muy bien".
¿Quiénes son los migrantes que siguen en Ceuta?
La gran mayoría de los recién llegados son marroquíes y en principio podrían ser devueltos por tratarse de migrantes económicos, es decir, personas que salen de su país buscando trabajo y no huyendo de una persecución.
Hay excepciones. Hibbane Saifi, de 32 años, es opositor al régimen autoritario de las Comoras, un archipiélago en el océano Índico. Salió de su país en 2024 vía Tanzania, recorrió África hasta Marruecos y aprovechó la ola migratoria para entrar.
Con "miedo de regresar" a un país donde está "amenazado de muerte", Saifi solicitó la protección internacional en España, la figura del asilo.
Del otro lado está la asociación Luna Blanca, que cocina y reparte centenares de comidas cada día. "Son personas que están en situación de vulnerabilidad, hay que ser un poquito empático", dice su portavoz, Halima Ahmed. Entiende las protestas porque "la gente está cansada, la gente está harta, la gente está sobrepasada" y tiene "miedo", pero sostiene que eso no legitima "ningún tipo de violencia".
Con información de AFP.
