El director que estafó a Netflix y se gastó la plata en cinco Rolls-Royce se va a prisión
Carl Rinsch dijo que era para terminar una serie. Terminó en Rolls-Royce, un Ferrari y dogecoin. Y Keanu Reeves salió a defenderlo ante el juez.

La historia parece el guion de una película que él mismo nunca terminó de rodar. Carl Erik Rinsch, el director de la cinta de samuráis 47 Ronin (2013), fue condenado a 30 meses de prisión, dos años y medio, por estafar a Netflix con 11 millones de dólares que la plataforma le entregó para completar una serie de ciencia ficción que jamás vio la luz.
En lugar de rodarla, apostó el dinero en la bolsa y en criptomonedas, se hizo millonario de un golpe y salió de compras: cinco Rolls-Royce, un Ferrari rojo, relojes de lujo y hasta colchones por 638.000 dólares. La sentencia, dictada el 29 de junio de 2026 por el juez federal Jed Rakoff en Nueva York, le puso número a uno de los mayores escándalos de producción en la historia del streaming.
Para entender cómo se llegó hasta aquí hay que devolverse a 2018, cuando Netflix apostó fuerte por Rinsch. La plataforma le encargó una serie de ciencia ficción, primero llamada White Horse y luego rebautizada Conquest, sobre una inteligencia artificial de intenciones dudosas. Entre 2018 y 2019, según los fiscales, Netflix le pagó unos 44 millones de dólares a su productora.

Carl Rinsch, director de 47 Ronin. Foto: AFP.
El rodaje arrancó en escenarios tan disímiles como Brasil y Montevideo, donde en 2019 la producción llegó a levantar el césped de la plaza Independencia y montar tanques sobre la avenida 18 de Julio para unas secuencias que nunca se estrenaron. Pero el proyecto se salió de presupuesto y no entregó un solo capítulo terminado.
En marzo de 2020, sin dinero en caja y con los plazos vencidos, Rinsch le pidió a Netflix una inyección adicional de 11 millones de dólares para "terminar" la serie. La plataforma se los transfirió. Y ahí, según la Fiscalía, empezó el fraude: en vez de rodar, Rinsch movió esa plata a una cuenta personal de inversión.
El fiscal federal Jay Clayton, expresidente de la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC, por sus siglas en inglés), lo resumió sin rodeos al decir que Rinsch usó los 11 millones "como su casino personal y su fondo de lujo".
¿En qué se gastó el dinero de Netflix Carl Rinsch?
El primer movimiento le salió pésimo. Rinsch metió el dinero en opciones bursátiles altamente especulativas, con apuestas ligadas a farmacéuticas y al índice S&P 500, y perdió más de la mitad, unos 6 millones de dólares, en apenas unas semanas. Cuando parecía arruinado, hizo la jugada que volvería legendario el caso: metió lo que le quedaba en dogecoin, la criptomoneda que nació como una broma de internet.
La apuesta le salió redonda. Cuando la memecoin se disparó en 2021, Rinsch retiró alrededor de 27 millones de dólares. Según reportó The New York Times, en el momento de cobrar le escribió eufórico a un representante de la plataforma Kraken: "Gracias y que Dios bendiga las criptomonedas".

Rinsch demandó a Netflix por más de 14 millones de dólares. Foto: Canva.
Con esa ganancia inesperada llegó la ola de gastos que hoy es el símbolo del caso. Un contador forense contratado por su exesposa calculó unos 8,7 millones de dólares en lujos. La lista, según los documentos judiciales, es de vértigo: cinco Rolls-Royce, un Ferrari, un reloj Vacheron Constantin valorado en 388.000 dólares, muebles antiguos, ropa de diseñador, estadías en hoteles Four Seasons y, el detalle que más titulares se robó, dos colchones suecos hechos a mano por los que pagó 638.000 dólares.
A eso se sumó cerca de 1,8 millones de dólares en pagos de tarjetas de crédito y los honorarios de los abogados que usó tanto para su divorcio como para lo más audaz de todo: demandar a la propia Netflix.
Porque, lejos de devolver la plata, Rinsch pasó al ataque. Demandó a la plataforma por más de 14 millones de dólares que, según él, le debían por contrato para seguir con la serie. La jugada le salió mal: en 2024 un árbitro falló en su contra y determinó que era él quien le debía millones a Netflix, además de los derechos sobre cualquier material grabado. Ese laudo civil nunca lo pagó, y fue el preludio del proceso penal que terminaría llevándolo ante un jurado.
¿Qué papel jugó Keanu Reeves en el juicio de Carl Rinsch?

Keanu Reeves en 47 Ronin, la película que unió al actor con el director Carl Rinsch. Foto: AFP.
El giro más comentado del proceso lo protagonizó Keanu Reeves, protagonista de 47 Ronin y amigo de Rinsch desde el rodaje de aquella película. El actor le escribió una carta al juez para pedirle "clemencia" y "misericordia" hacia su amigo. En el texto describió al cineasta como "un artista excepcional" y defendió incluso el proyecto fallido, al calificar a White Horse como "una obra magnífica y visionaria, aunque inacabada".
Reeves, eso sí, no negó los problemas del director. Con una franqueza que sorprendió en Hollywood, reconoció que Rinsch "puede autosabotearse al exagerar la magnitud, el alcance y el contexto" de sus proyectos, un patrón que, según el actor, lo puso en conflicto con quienes trabajaban con él. Aun así, aclaró que nada de eso justificaba los delitos. La defensa apoyó esa versión con otras cartas, entre ellas la de Daniel Rinsch, hermano del director, quien escribió que desde 2019 la familia notó "cambios significativos en su forma de pensar, comunicarse y comportarse".
El expediente reveló, en esa línea, episodios francamente perturbadores. En correos a ejecutivos de Netflix, Rinsch llegó a asegurar que podía mapear "la señal del coronavirus que emana del interior de la Tierra" y le confesó a su entonces esposa, la uruguaya Gabriela Rosés, que "los aviones eran fuerzas orgánicas e inteligentes". La defensa enmarcó todo en un contexto de "enorme presión" profesional, un divorcio "increíblemente conflictivo" y complicaciones con su medicación, y pidió una condena sin cárcel.
¿Cuántos años de cárcel le dieron a Carl Rinsch?

Carl Erik Rinsch apostó el dinero en la bolsa y en criptomonedas. Foto: AFP.
El juez Jed Rakoff no se dejó conmover en lo esencial. Aunque reconoció que los problemas de salud mental "pueden explicar algunos de los excesos" y que "la medicación inadecuada" pudo haber jugado un papel, concluyó que eso no cambiaba el fondo del asunto: Rinsch "estaba decidido a mentir para obtener grandes sumas de dinero de Netflix" y luego encubrirlo.
La Fiscalía había pedido cinco años y la pena máxima teórica llegaba a los 90, pero el magistrado impuso 30 meses. A la cárcel sumó tres años de libertad supervisada, la devolución de los 11 millones de dólares a Netflix, una multa de 700 dólares y tratamiento de salud mental ambulatorio.
Un detalle jurídico del fallo no es menor y ya lo comentan los abogados: la restitución se fijó en los 11 millones que tomó, no en los 27 que llegó a ganar con el dogecoin. En otras palabras, la justicia mide el daño por lo que se robó, no por lo que ese dinero robado produjo después en el mercado. El fiscal David Markewitz fue lapidario sobre el móvil: recordó que Rinsch "tenía todas las ventajas posibles", desde dinero familiar y educación de élite hasta amigos famosos y una carrera brillante, y sostuvo que lo suyo fue "pura avaricia".
En la audiencia, el propio director habló. Pidió disculpas y, en un tono muy distinto al de sus años de despilfarro, admitió su responsabilidad. "Cometí un error", dijo, y agregó que el proceso lo obligó a enfrentar "aspectos de mi salud, mi juicio y mi vida" y que su conducta "causó un daño real". Netflix, por su parte, prefirió no pronunciarse sobre la condena.
Rinsch, de 48 años, deberá presentarse a prisión en septiembre de 2026, cerrando la caída de un director al que Hollywood llegó a considerar para dirigir una precuela de Alien y un remake de La fuga de Logan, y que terminó convertido en el protagonista involuntario de su propia historia de ambición y ruina.
