¿Una jueza no puede ser tiktoker?
La juez investigada disciplinariamente por subir contenidos bailando a Tik Tok asegura que decisión es una retaliación sexista, misógina y machista.

Marienela Cabrera Mosquera, juez penal del Circuito de Florencia, habló con Minuto60 sobre el pliego de cargos que le fueron formulados en una investigación que le abrió la Comisión Seccional de Disciplina Judicial de Caquetá, por tener una cuenta de Tik Tok, en la que supuestamente sus contenidos afectan la imagen de la rama judicial.
“(…) es una cuenta personal, pero de público conocimiento realiza videos mostrando de manera sugestiva su cuerpo, lo cual atenta con el decoro y la moralidad de la profesión. Al punto de vanagloriarse en su cuenta de que es juez, realiza videos sugestivos de manera inapropiada y no le pasa nada”, advierte la decisión.
La jueza señaló que sí esperaba un pliego de cargos porque conoce el proceder del magistrado instructor, de quien dijo es “un hombre arbitrario, que no respeta derechos ni garantías procesales”, y que la decisión sería una retaliación a las denuncias penales y disciplinarias que ha hecho en su contra. Sin embargo, le sorprendió el contenido de la decisión.
“No esperaba un pliego de cargos en ese sentido que se expidió. Ello más que un pliego de cargos es un manifiesto machista (…) Fue imposible no experimentar sentimientos de indignación, de frustración y hasta de rabia”, dijo la juez quien además recordó que lloró como una forma de hacer catarsis.
De otra parte, señaló que “los jueces tienen la obligación constitucional y convencional de reivindicar los derechos de las mujeres y no violentarlas”, pero que en su caso se le vulneró su esfera personal y su esencia como mujer. “Es imposible pasar por alto esa carga tan exagerada de argumentos misóginos y de estereotipos de género”, indicó.
De otra parte, sostuvo que en el pliego de cargos se dice que ella incumplió el deber de destinación exclusiva a su actividad judicial. “Esa destinación exclusiva que establece la ley no puede ser interpretada de manera exegética o literal porque en tal sentido no podría ser mamá, ser esposa, practicar un deporte, ir a un gimnasio (…) no podría hacerlo porque tengo actividad exclusiva”.
Asegura que su cuenta de Tik Tok no monetiza
La jueza aseguró que por su rol no se pueden realizar actividades que generen ingreso económico extra, y que en el pliego de cargos el magistrado la señala de haber infringido la norma al tener una cuenta en Tik Tok que supuestamente está monetizada.
Dicha cuenta en la red social cuenta, según ella, con más de 680 mil con varios millones de likes (me gusta) y que por tal razón el magistrado considera que la jueza está generando un rendimiento económico extra.
“Mi cuenta no está monetizada, pero, sobre todo, dentro del expediente no hay ninguna prueba que apunte a señalar eso que dice el magistrado (…) él presume que yo estoy devengando”, explicó la jueza.
Frente al decoro y la moralidad, manifestó que son dos conceptos subjetivos, es decir, lo que sea moral para una persona, quizá para ella no lo sea y viceversa. “Soy una mujer integra y que vive dentro de cánones morales (…) yo represento dignamente a la administración de justicia y la administración de justicia debería sentirse orgullosa de mi trabajo”, dijo la jueza.
Frente a la situación que enfrenta la jueza, se ha conocido públicamente que jamás ha sido cuestionada por el desempeño de sus funciones y ella misma reconoce que le dedica más tiempo del que establece el horario laboral, que en lo posible busca que sus decisiones sean lo más ajustadas a derecho y que “eso sería motivo de orgullo y no de cuestionamientos”.
“El magistrado le ha dado un manejo sexista, misógino y machista (…) las estadísticas están dentro del expediente”, manifestó frente a los resultados laborales y considera que en Colombia sí estamos frente a una justicia retrograda.
Sin embargo, advirtió que el magistrado no representa el pensar o la posición de toda la administración de justicia y que desde un principio llevó el proceso supuestamente de manera irregular, cuando llegó una serie de quejas, de los cuales aseguró que “son escritos cargados de prejuicio y de estereotipos de género”, carentes de fundamento que debían haber ordenado el archivo.
“Avaló los prejuicios y siguió adelante, ordenó unas pruebas como una inspección a mi teléfono celular, eso ni siquiera lo hace la Fiscalía General”, y añadió que va a presentar una ampliación de la queja, así como la “denuncia de violencia institucional en conta de una juez de la república”.
