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Video | Militar (r) de rodillas y entre lágrimas pidió perdón a familia por ‘falsos positivos'

El exteniente Andrés Mauricio Rosero Bravo se disculpó públicamente por asesinato de John Darío Giraldo Quintero en 'falso positivo' de 2006.

Video | Militar (r) de rodillas y entre lágrimas pidió perdón a familia por ‘falsos positivos'
El exteniente Andrés Mauricio Rosero Bravo pidió perdón a la familia de la víctima. - Crédito: Redes sociales
Oscar Repiso
Oscar RepisoPeriodista
29 MAR 2026 - 13:07Actualizado: 29 MAR 2026 - 18:21

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En el marco del proceso de justicia y reparación de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), el exteniente del Ejército Andrés Mauricio Rosero Bravo protagonizó un acto histórico al pedir perdón de rodillas a la familia de John Darío Giraldo Quintero, víctima de un falso positivo ocurrido en septiembre de 2006 en la vereda El Jordán, Cocorná, Antioquia.

La audiencia pública, realizada en Medellín, permitió que el militar retirado asumiera responsabilidad total por el asesinato que ordenó hace casi 20 años. Su gesto fue recibido con aceptación por los familiares directos de la víctima.

Durante la jornada, Yésica Natalia Giraldo Marín, hija de Giraldo Quintero, expresó: “De parte de mi abuela y de parte mía, como muestra de nuestro perdón sincero, queremos brindarle un abrazo”. La madre de la víctima, Rosalba Angélica Quintero de Giraldo, también aceptó las disculpas y acompañó la reconciliación simbólica.

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Investigación y contexto de los 'falsos positivos'

En la audiencia, la magistrada auxiliar Ángela Galvis presentó los hallazgos sobre las operaciones del Batallón de Artillería No. 4 ‘Coronel Jorge Eduardo Sánchez’ (Bajes). Entre 2002 y 2007, miembros de esta unidad asesinaron a varias personas, incluyendo a John Darío Giraldo Quintero, presentándolas como bajas en combate.

El informe detalló la participación de terceros, incluida una mujer conocida como “La Pacho”, quien identificaba a las víctimas como supuestos insurgentes. Rosero Bravo reconoció que obtuvo armas con la colaboración de grupos paramilitares: “Las conseguimos con el comandante de los paramilitares en El Santuario. Me dijo que me daba un fusil AK 47”.

El proceso también reveló que los militares permitieron que los paramilitares interrogaran a las víctimas antes de ejecutar los homicidios. Todos los responsables manifestaron vergüenza y arrepentimiento, además de pedir disculpas públicas a los familiares de las víctimas.

El papel de la JEP y la búsqueda de verdad

La audiencia subrayó la importancia de la JEP en la búsqueda de verdad, justicia y reparación para las víctimas del conflicto armado en Colombia. El reconocimiento de culpa por parte de exintegrantes de la fuerza pública forma parte de la ruta para esclarecer los hechos y garantizar la no repetición de estos delitos.

En medio de la jornada, el exgobernador de Nariño y excandidato presidencial Camilo Romero resaltó el valor de la jurisdicción: a través de X criticó al uribismo y advirtió sobre quienes buscan “borrar la memoria de lo que pasó en gobiernos anteriores”. Destacó que los testimonios recientes en la JEP son conmovedores y deben ser vistos por todos.

Romero enfatizó que la difusión del video, en el que Rosero Bravo se disculpa, demuestra la capacidad de las víctimas para perdonar y subrayó la importancia del diálogo sobre la verdad y la memoria histórica: “Colombia decidió otra historia: la verdad para las víctimas y el intento de un camino hacia el perdón como país”.

imagen dada

Rosero Bravo se arrodilló y pidió perdón a la familia de John Darío Giraldo Quintero. Redes sociales

Un mensaje de reconciliación y aprendizaje

El exgobernador concluyó señalando que la nación enfrenta un momento clave para decidir entre ocultar hechos o defender la verdad, afirmando: “Nosotros estamos claros: con el poder de la verdad. Pa’ adelante”.

Este acto, registrado en video y difundido ampliamente en redes sociales, constituye un hito en la historia de los falsos positivos en Colombia, mostrando que el reconocimiento de los errores del pasado y la disposición al perdón pueden abrir un camino hacia la reconciliación y la reparación simbólica de las víctimas.

El gesto de Rosero Bravo se suma a otros procesos similares que buscan garantizar que la memoria histórica y la justicia para las víctimas permanezcan como pilares del futuro del país, demostrando que, incluso en el dolor más profundo, es posible avanzar hacia la reparación y el perdón.

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