Dos disidentes de las Farc dados de baja en suelo ecuatoriano: esto es lo que se sabe
El Ejército de Ecuador abatió a dos hombres armados en la provincia fronteriza de Carchi. Las autoridades incautaron abundante material bélico.

El martes 16 de diciembre de 2025, las Fuerzas Armadas de Ecuador abatieron a dos sujetos en medio de un enfrentamiento armado ocurrido en la provincia de Carchi, un área sensible de la frontera norte con Colombia. La operación militar, llevada a cabo por la Cuarta División de Ejército Amazonas, se ejecutó como parte de labores de vigilancia y control territorial en sectores rurales cercanos a la línea limítrofe, específicamente en Casa Fría, La Pintada y La Estrellita del cantón Tulcán.
La incursión se basó en información de inteligencia militar. Durante los patrullajes preventivos, los efectivos detectaron la presencia de personas armadas en un predio de difícil acceso.
Al percatarse de la presencia militar, los sujetos iniciaron un ataque con armas de fuego, obligando a los soldados a aplicar el uso legítimo de la fuerza para repeler la agresión. Como resultado del intercambio de disparos, dos hombres, de aproximadamente 35 y 42 años, resultaron gravemente heridos y fallecieron en el sitio. No se reportaron militares heridos durante la operación.
Vínculos directos con estructuras guerrilleras
Aunque los hombres no portaban documentos de identificación, la evidencia hallada en el lugar reveló su presunta vinculación con estructuras disidentes de las extintas FARC. Uno de los abatidos portaba una bandera tricolor con inscripciones que hacían referencia al Frente 48 y a la Compañía Raúl Reyes. Estas estructuras son consideradas grupos armados irregulares que buscan establecer una "gobernanza criminal" en la zona.
El material bélico decomisado durante la intervención subraya el poder de fuego de estos grupos: dos fusiles AR15, ocho alimentadoras, aproximadamente 500 municiones calibre 5.56 mm, cinco granadas de mano, dos chalecos, un radio de comunicación, cargadores, un casco y prendas de tipo militar. La Fiscalía ha iniciado las indagaciones correspondientes para establecer formalmente la identidad de los fallecidos y confirmar su vinculación con las mafias que operan en la frontera.
El Ejército ecuatoriano ha asegurado que mantendrá operaciones permanentes de vigilancia y control en la frontera norte con el objetivo de garantizar la soberanía y la seguridad.
𝑬𝒋𝒆́𝒓𝒄𝒊𝒕𝒐 𝑬𝒄𝒖𝒂𝒕𝒐𝒓𝒊𝒂𝒏𝒐 𝒅𝒂 𝒅𝒆 𝒃𝒂𝒋𝒂 𝒂 𝒅𝒐𝒔 𝒅𝒊𝒔𝒊𝒅𝒆𝒏𝒕𝒆𝒔 𝒆𝒏 𝒍𝒂 𝒇𝒓𝒐𝒏𝒕𝒆𝒓𝒂 𝒏𝒐𝒓𝒕𝒆
— Ejército Ecuatoriano (@EjercitoECU) December 16, 2025
El Ejército Ecuatoriano, a través de la Cuarta División de Ejército Amazonas y sus unidades tácticas de frontera, realizaron una operación militar de… pic.twitter.com/wmxzv6kepd
La crisis en la frontera norte: la respuesta a las disidencias
Este suceso se enmarca en un contexto de grave crisis de seguridad que afecta la zona fronteriza, un corredor estratégico para el tráfico de drogas y minerales. La región donde convergen Ecuador, Perú y Colombia es controlada por múltiples grupos criminales que incluyen, además de las disidencias de las FARC, a organizaciones como Los Lobos, Tiguerones, Los Choneros y el Comando Vermelho.
El gobierno ecuatoriano ha intensificado sus operaciones militares en respuesta a la escalada de violencia perpetrada por grupos armados de origen colombiano.
Uno de los detonantes clave fue la brutal emboscada ocurrida en mayo de 2025 en el sector de Alto Punino, provincia de Orellana, donde 11 militares ecuatorianos perdieron la vida, un ataque atribuido presuntamente a los Comandos de la Frontera (CDF), una facción disidente de las FARC. Los CDF, originarios del Putumayo colombiano, han extendido su influencia a provincias ecuatorianas como Sucumbíos y Orellana, dedicándose al narcotráfico, la minería ilegal y el sicariato.
Tras este ataque, Ecuador anunció el despliegue de 1.500 soldados de Fuerzas Especiales, inteligencia y contraterrorismo en la región amazónica fronteriza. Este contingente fue enviado a la zona de Alto Punino y la provincia de Orellana para localizar y neutralizar a los grupos insurgentes que controlan la minería ilegal. Además, se ha incrementado en un 30% el número de efectivos militares operativos y de inteligencia, con apoyo aéreo (helicópteros Super Puma, Fennec y aviones Super Tucano) y nueva tecnología de vigilancia.
Economía criminal y golpes a cabecillas
Las disidencias, incluyendo las estructuras como el Frente Iván Ríos (FIR) y los Comandos de la Frontera, tienen en la minería ilegal una fuente vital de financiamiento para el narcotráfico, la extorsión y el tráfico de armas. Reportes oficiales indican que la riqueza generada por el oro extraído ilegalmente ha crecido exponencialmente.
En el marco de la lucha contra estas economías ilícitas, las fuerzas de seguridad han logrado golpes importantes. En septiembre de 2025, el Ejército ecuatoriano detuvo a Ángel Polibio Q. Ch., alias El Indio, cabecilla del frente Iván Ríos de la Segunda Marquetalia y aliado de alias Iván Márquez.
'El Indio', considerado un objetivo de alto valor, era el responsable de extorsionar a mineros, cobrando hasta 300 dólares por cada túnel ilegal en las regiones de El Pablo y El Chical, además de estar vinculado a asesinatos selectivos.
Otro operativo significativo, denominado Frontera Norte 2, golpeó el corazón financiero de los Comandos de la Frontera, liderados por alias Gerente (Álvarez Guerra Roberto Carlos), incautando 103 bienes inmuebles avaluados en 313,9 millones de dólares y deteniendo a 10 personas por lavado de activos.
La presencia de grupos como el Frente Oliver Sinisterra, el Frente Carolina Ramírez y los Comandos de la Frontera en la zona colindante (Nariño y Putumayo) ha provocado que el conflicto armado interno de Colombia trascienda sus fronteras, transformándose en un conflicto regional de alto impacto. Expertos han señalado que la frontera es una ruta clave para la producción y el envío de cocaína, lo que agudiza la violencia en el triángulo Colombia-Ecuador-Perú.
Las operaciones militares en Carchi confirman la continua amenaza de estas estructuras, que buscan asentarse en territorio ecuatoriano, evidenciando la necesidad de una respuesta integral y coordinada entre Colombia y Ecuador para frenar el avance del crimen organizado. La tensión se mantiene alta mientras el Ejército ecuatoriano refuerza su compromiso de defender la soberanía nacional.