El seguimiento que duró dos horas antes del asesinato del periodista Cristian Herrera en Cúcuta
Un seguimiento de más de dos horas habría precedido el asesinato del periodista Cristian Herrera en Cúcuta, según la investigación del caso.

A las 11:01 de la mañana del sábado 6 de junio, el periodista Cristian Hernando Herrera Nariño aún se encontraba en su apartamento en el barrio El Rincón de los Prados, en Cúcuta (Norte de Santander), sin saber que, a pocos metros, el plan para asesinarlo ya estaba en marcha.
De acuerdo con la reconstrucción del caso realizada con registros fílmicos y verificación de las autoridades, hasta la zona llegó Wilmer Alexander Portillo González, conduciendo un taxi Chevrolet Spark de placas WDN-076, quien habría permanecido en el sector realizando labores de vigilancia y transporte.
Herrera, de 50 años, era director de los medios digitales Cúcuta Real y Cúcuta Rojo Vivo, y se había caracterizado por sus denuncias sobre el accionar del ELN, redes de corrupción y estructuras criminales en Norte de Santander. El comunicador contaba con esquema de protección de la Unidad Nacional de Protección (UNP) desde 2014 debido a amenazas previas.

Cristian Herrera fue asesinado tras un seguimiento de dos horas en Cúcuta, según la investigación Colprensa
Un seguimiento que se extendió por más de dos horas
Según los registros analizados, 28 minutos después de la llegada del taxista apareció Angélica Vesga Arenas, quien se movilizaba en motocicleta. En el lugar habría sostenido contacto con otros implicados y entregado un elemento que, según la investigación, podría estar relacionado con la operación.
Posteriormente, las dos mujeres involucradas recorrieron el conjunto residencial donde vivía el periodista, observaron accesos y esperaron el momento en el que Herrera saliera de su vivienda.
A las 12:05 del mediodía, el comunicador abandonó el lugar en compañía de su familia, en un vehículo asignado por la UNP. En ese momento comenzó el seguimiento final: la motocicleta, el taxi y otros actores del entorno habrían seguido la ruta hasta el destino final.
El ataque en el condominio
Herrera llegó cerca de 40 minutos después al Condominio Brisas del Este. Al descender del vehículo fue atacado por John Sebastián Duque Andrade, alias ‘Demonio’, quien le disparó frente a su familia.
El periodista fue trasladado al hospital Erasmo Meoz, donde ingresó sin signos vitales. Tras el crimen, el sicario huyó hacia el barrio La Ceiba, mientras otros implicados escapaban en diferentes direcciones.
Las autoridades investigan además la posible participación de otras personas que habrían hecho labores de vigilancia y reporte durante el ataque.

Imágenes muestran el recorrido de los presuntos implicados en el asesinato del periodista Cristian Herrera. Colprensa
La investigación y las capturas
La Seccional de Investigación Criminal de la Policía de Cúcuta analizó más de 400 horas de video de cámaras de seguridad y cerca de 1.200 fotogramas para reconstruir el caso.
Hasta el momento hay tres personas capturadas, entre ellas alias ‘Demonio’, señalado de pertenecer a una estructura criminal conocida como la Familia P, presuntamente vinculada a homicidios, microtráfico y extorsión en la ciudad.
Las autoridades también relacionan a esta organización con otros hechos violentos recientes en Cúcuta y mantienen abiertas varias líneas de investigación.
La violencia contra la prensa en la región
El asesinato de Herrera se suma a un contexto de riesgo para el periodismo en Colombia. Desde 2022, al menos nueve periodistas han sido asesinados, según organizaciones de defensa de la prensa.
En Norte de Santander, la situación ha sido particularmente crítica. La Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) había advertido que Cúcuta es una de las ciudades más peligrosas del país para ejercer el periodismo.
Entre 2024 y 2026, la FLIP documentó 154 agresiones contra periodistas en la ciudad, incluyendo amenazas y hostigamientos.
El propio Cristian Herrera había advertido públicamente sobre este contexto de violencia antes de su asesinato, señalando que “Cúcuta es una de las regiones más golpeadas por la censura hacia la prensa”, una alerta que hoy cobra mayor relevancia tras su muerte.
