Los rostros de 'Rolex', capo que cayó en Cali y que conectaba el narco de Perú, Colombia y Ecuador
Minuto60 accedió a informes judiciales en Ecuador que muestran el oscuro recorrido del capo que cayó en Cali este domingo 22 de febrero.

Este domingo 22 de febrero de 2026, un despliegue conjunto de la Policía Nacional de Colombia, la Fiscalía y agentes de la DEA cerró el cerco sobre un hombre que personificaba la invisibilidad. No hubo ráfagas de fusil ni persecuciones cinematográficas; el sujeto, de contextura gruesa y gestos pausados, sabía que su suerte estaba echada.
Ante los agentes, el hombre que el mundo criminal conocía como 'Cucho' o 'Rolex' vio cómo sus seis identidades acumuladas en veinte años de carrera se desmoronaban frente a una orden de extradición emitida por una corte en Ohio, Estados Unidos.
El hombre de las mil caras y la agenda de lujo
La trayectoria de Rubén Darío Jaramillo Pinto es un relato de suplantación profesional. Minuto60 accedió a expedientes judiciales en Ecuador y encontró que en 2011, cuando la policía allanó su residencia en la urbanización Puerto Ceibos de Guayaquil, había un detalle que pintaba su perfil: una agenda negra de marca Oscar de la Renta.
En su interior estaban las pruebas de su agilidad criminal. Jaramillo no solo operaba en Ecuador como Rubén Darío Castro Gómez; también poseía documentos colombianos auténticos en su soporte, pero falsos en su contenido, a nombre de Carlos Enrique García.
En los expedientes de aquel entonces, los peritos describieron cómo Jaramillo habitaba un mundo de espejos. Tenía en su poder cédulas ecuatorianas a nombre de Luis Adrián Palacios Mendoza, Jorge Adrián Sánchez Palacios y Jackson Iván Lucas Rivera.
Incluso, una de ellas, a nombre de Sebastián Xavier Cedeño Aguilar, había sido toscamente alterada con una fotografía a color pegada sobre la lámina original. Ante los jueces, Jaramillo usó un argumento dramático para justificar su anonimato: mostró una cicatriz en el torso y declaró tener “un tiro en el pecho” producto de deudas no pagadas, asegurando que usaba otros nombres solo para proteger a su familia de los sicarios.

Minuto60 accedió a registros judiciales de alias Rolex en Ecuador. Captura de pantalla
La realidad, según la inteligencia, era distinta. Las identidades le permitían registrar empresas fachada y coordinar envíos sin que su nombre real saltara en las alertas de INTERPOL.
La relación de Jaramillo Pinto con el territorio colombiano se intensificó en los últimos años, operando principalmente desde el suroccidente del país. En septiembre de 2025, fue capturado en flagrancia en Cali mientras transportaba 49 kilogramos de clorhidrato de cocaína. Los análisis de inteligencia revelaron que el cargamento llevaba marcas que vinculaban la droga directamente con laboratorios del Frente Dagoberto Ramos, una facción disidente que controla el suministro en zonas rurales.
Según las investigaciones, Jaramillo Pinto no solo actuaba como transportador, sino como un articulador clave entre esta disidencia colombiana y organizaciones de países vecinos. Su función era coordinar el envío de cocaína hacia Ecuador y Perú mediante rutas terrestres, utilizando vehículos con compartimentos ocultos conocidos como “caletas”. Una vez en la costa ecuatoriana, supervisaba el despacho del estupefaciente hacia Estados Unidos empleando embarcaciones rápidas tipo “Go Fast”.
El rastro del 'Remolino': avionetas y papel secante
El ascenso de alias Rolex como articulador logístico tuvo un hito en 2010, durante la operación “Remolino” en Ecuador. Los agentes de antinarcóticos que le seguían el rastro documentaron escenas dignas de una novela de espionaje.
En una ocasión, lo fotografiaron descendiendo de una avioneta en el aeropuerto de Cariamanga, en la provincia de Loja, tras un vuelo costoso coordinado para reunirse con los hermanos Briceño, poderosos narcos de la zona. El objetivo no era comercializar prendas de vestir, como él alegaba, sino equipar un laboratorio de procesamiento de alcaloides.
En el seguimiento, la policía observó un vehículo Mitsubishi Montero cargando bultos cuadrados envueltos en plástico negro. Al interceptar el cargamento, descubrieron que se trataba de bultos de papel secante. Para un civil, un insumo común; para los expertos, la prueba reina: el papel secante se utiliza exclusivamente para extraer la humedad durante la transformación de pasta base de cocaína a clorhidrato.
Junto a esto, se halló una prensadora industrial diseñada para sellar los ladrillos de droga, confirmando que Jaramillo no solo financiaba, sino que supervisaba la ingeniería del tráfico. En su teléfono BlackBerry, los peritos encontraron fotos que contrastaban con su imagen de comerciante: imágenes de él posando en una cama rodeado de pistolas, fusiles y radios de comunicación. En noviembre de 2011, la justicia ecuatoriana le impuso su primera gran marca, 12 años de prisión.
En un operativo de la Policía Nacional, con apoyo de la DEA, fue capturado en Cali, Rubén Darío Jaramillo Pinto, alias “Rolex”, un presunto narcotraficante solicitado en extradición por la justicia de EE. UU. #MañanasBLU pic.twitter.com/BxOkTvkmk2
— BLU Pacífico (@BLUPacifico) February 23, 2026
Operación 'Neblina' y el correo postal del narco
Aunque su caída en Cali parece reciente, el rastro internacional de Jaramillo se remonta al 25 de julio de 2006 en Perú. En Lima, bajo la sombra de la operación “Neblina”, las autoridades detectaron una vivienda que funcionaba como centro de acopio. En ese entonces, el método de 'Rolex' era menos sofisticado pero igual de efectivo, utilizaba identidades falsas para enviar droga al extranjero mediante encomiendas internacionales.
Las evidencias en suelo peruano mostraron por primera vez la infraestructura técnica que Jaramillo era capaz de desplegar: microondas, calderos conectados a canecas y envases de laboratorio. Desde entonces, una notificación roja de INTERPOL pesaba sobre su cabeza. Jaramillo Pinto aprendió allí que la clave del éxito no estaba en la violencia abierta, sino en la capacidad de conectar los nodos de producción con los de distribución, una habilidad que perfeccionaría años después desde el interior de las prisiones ecuatorianas.
El intermedio en la celda 6 y el beneficio del sistema
Incluso confinado en la Penitenciaría del Litoral de Guayaquil, Jaramillo no perdió su pulso operativo. En 2015, fue procesado por extorsión. La fiscalía alegó que, desde la Celda 6 del Pabellón 7, alias Rolex realizaba llamadas con acento colombiano exigiendo miles de dólares a comerciantes de Machala. La policía allanó su celda y encontró, oculto en una funda de tela azul sobre su cama de cemento, un teléfono BlackBerry y fragmentos de papel con listas de nombres y cuentas bancarias.
En un giro del destino judicial, Jaramillo fue absuelto de este cargo en 2016. La víctima nunca compareció y su defensa argumentó con éxito que el teléfono era compartido por los cuatro internos de la celda. Esta victoria legal, sumada a una calificación de conducta como “muy buena”, le permitió acceder en febrero de 2021 al régimen semiabierto. Salió de la cárcel con la promesa de reinsertarse, pero los documentos de inteligencia sugieren que solo utilizó su libertad para reconstruir su imperio.

El capo ecuatoriano permanece en poder de las autoridades colombianos y será extraditado a los EE. UU. Policía de Colombia.
El articulador del Pacífico: de Cali a los Estados Unidos
La captura final de este domingo es el resultado de un seguimiento que se intensificó en septiembre de 2025, cuando fue detenido en Cali con 49 kilos de cocaína.
Él era el puente entre los laboratorios de las montañas colombianas y las rutas de salida en Ecuador controladas por "Los Lobos", la mayor estructura criminal del país vecino. Coordinaba el transporte en vehículos con "caletas" hacia el sur, vinculándose con "Los Pulpos" en Perú para expandir el mercado hacia la minería ilegal y el tráfico transnacional.
Al cierre de este reportaje, el hombre que alguna vez usó el nombre de Carlos Enrique García para ocultarse en la neblina del narcotráfico, aguarda en una celda de alta seguridad en Bogotá. Sin agendas Oscar de la Renta, sin documentos falsos y sin el beneficio de la duda que tantas veces le otorgó el sistema, su rastro termina donde comenzó su verdadera pesadilla, frente a la justicia federal de los Estados Unidos.